Contracorriente: PROBLEMAS DEL DIA DESPUES

Por Juan Ramón Martínez

Tendremos elecciones generales el 30 de noviembre. La capacidad de Mel para impedirlas, se ha reducido a la mínima expresión. La crisis entre Estados Unidos y Venezuela, las hacen no sólo inevitables, sino que, además, necesaria en la construcción de la retaguardia democrática y en la forja de un cordón sanitario en que Honduras y Colombia serán los ejes centrales. Guyana y Brasil, estarán en primera línea de defensa. Guyana en primer plano. Y Brasil, más interesado en su propio acomodo en la escena internacional, que para perder tiempo en bobadas locales. Celso Amorín, después de su fracaso en Tegucigalpa, no volverá a jugar con fuego afectando los valores internacionales de Brasil que, al lado de México, son los interlocutores inevitables de los Estados Unidos en la región.

El problema es el del día después. Y no las 24 horas de incertidumbre para aceptar los resultados, en vista que hay 30 días de ajuste y arreglos bajo la mesa en que los partidos – de espalda a los electores – entregan y reciben un candidato a cambio de otro candidato perdedor por él. Nos referimos a los problemas que, si le creemos a las encuestas, colocan de ganador a Nasralla y de perdedor a Rixi. Los “callejeros” seguidores de Mel – algunos más gordos, encantados y acostumbrados al poder –, es posible que vacilen y se queden en su casa. Pero las nuevas oleadas de desempleados que han creído que las soluciones de sus problemas están en un cargo público, saldrán a la calle, quemaran llantas detendrán el tráfico, se tomaran oficinas públicas, destruirán negocios; y trataran de impedir la toma de posesión del 27 de enero de 2026.

Hay que dudar sobre el comportamiento de la Policía y las FFAA. Sánchez, está muy politizado y “obedece” menos a los mandos estadounidenses. Hernández sabe de qué lado sopla el viento; y dejará a la Policía Militar de Orden Público el encargo de mantener el orden. Los daños a la economía serán fuertes y dolorosos. Los pequeños y medianos empresarios, no tendrán capacidad para en el día a día, ganar lo suficiente para mantener sus negocios a flote. Y lo peor: el gobierno mismo no tendrá recursos suficientes, porque igual que ha ocurrido casi siempre, el régimen de Xiomara dejará la “Caja Nacional” – como dice Rixi – vacía y sin recursos.

Además, hay otro problema serio. Ninguno de los candidatos tiene suficientes conocimientos de la Honduras real y de la peligrosidad de los problemas más urgentes. Nasralla, incluso menosprecia el conocimiento porque cree que esta super preparado, cuando no tiene experiencia en el manejo de equipos complejos, relaciones contradictorias y la calma suficiente para dejar que el diálogo fluya y los acuerdos sean posibles. Además, tiene la tentación de seguir el modelo invertido de Mel: entregar la asesoría principal de su régimen a su esposa, cuyos conocimientos son igualmente discretos como los del “caudillo” olanchano.

La alternativa es un acuerdo nacional para gobernar entre el PN y el PL. El problema es que nadie ayuda a Nasralla y Asfura a entender la gravedad del reto que tendrán que enfrentar el próximo año. En el pasado colaboraba la Iglesia Católica, las FFAA y el COHEP. Ahora, tanto Nasralla y Asfura como los otros han dejado que Rixi afecte la imagen del Cardenal Rodríguez y se menosprecie el liderazgo del arzobispo Monseñor Nacher. Hernández se ha untado demasiado políticamente; y no puede ser negociador de confianza. Además va de salida. Tiene “la pata quebrada” porque dejará el cargo el 11 de diciembre próximo. La Presidente del COHEP no ha honrado el pasado de su organización y no ha asumido el liderazgo supra partidario. Apenas, quiere ser otra ONG interesada en el proceso electoral, lo que no hace falta en este momento.  

En este escenario de caos y debilidad del gobierno acosado por los reclamos populares y sin dinero para honrar sus obligaciones en el primer trimestre del año que viene, la alternativa son los Estados Unidos y los órganos bilaterales. Dinero fresco será necesario. Para ello, habrá que romper con China y aumentar los compromisos con el gobierno de Trump. No hay otra salida. Aquí solo Nasralla, tiene a Tony García, la ficha negociadora de confianza. Pero para enfrentar el problema hay que organizar desde ahora, un equipo negociador que haga un plan de emergencia; e inicie los contactos con el exterior, inmediatamente. Solo para empezar. Porque hay otras dificultades. 

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