Mirador: “EL OTOÑO DEL PATRIARCA”
Juan Ramón Martínez Mel pasa uno de los peores momentos de su vida. Su estilo político está en crisis. Su discurso no tiene auditorio. Sus aliados atraviesan dificultades. El pueblo hondureño en las pasadas elecciones, lo colocó en el tercer lugar. El apostadero de la muerte. El 81% de los electores le dijeron que no a su candidata. La base de su partido –es suyo y de nadie más– es mayoritariamente burocrática. Está sometida al inevitable bombardeo de los nacionalistas que quieren ocupar sus posiciones. Y como no creía que dejaría el poder el 27 de enero, no preparó un plan alternativo para navegar en lo que Cardona –el “historiador” convertido en político– llama con inocencia servil, “vil llanura”. En la historia política hay pocos casos de terceros partidos sobrevivientes. Marco Aurelio Soto intentó una tercera opción en las elecciones de 1902. En el forcejeo entre los dos partidos mayores, fruto de la división del Partido Liberal que había fundado Policarpo Bonilla, Soto espero ...