Contracorriente: MUJERES MAL HABLADAS
Juan Ramón Martínez La política es para Max Weber una vocación. Que impone una misión y una energía singulares. En las primeras clases de Ciencias Políticas, nos enseñaron que era tan buena como el sacerdocio. Obliga a la ejemplaridad, porque quien hace política, enseña con todo. El sacerdote con la sotana –dicen los miembros de la Fraternidad de Pio X– porque esta es una bandera. El político con su vida, que es un mapa de acciones destinadas a lograr el bien común. Por supuesto, frente a la política, hay una “anti política”. Buenos y malos políticos. Mientras la política es sacrificio, la segunda es oportunidad. La primera construye el bien común. La segunda rompe la piñata, se vive del dinero público y abusando del poder, se navega en las aguas bravas de la corrupción, gozando los beneficios tentadores de lo mal habido. Conversando con el Arzobispo de Tegucigalpa Monseñor José Vicente Nácher, le decía que en Honduras necesitamos santos, a quienes admirar por sus virtudes heroicas...