LA VIDA EN LOS CAMPOS BANANEROS DEL DISTRITO DE OLANCHITO E ISLETAS (1947-1965)
Juan Ramón Martínez PARTE VIII Concluidos los estudios primarios en 1954, regrese a la Jigua, incorporándome a la rutina de la vida familiar en la que mejor me sentía. No tenía planes futuros; pero anticipe como cosa natural que al año siguiente regresaría a Olanchito para iniciar mis estudios secundarios. No sé en qué momento – mi mamá o mi papá–, me dijeron que no tenían dinero para ponerme en el colegio. El eje del problema era el pago de la colegiatura mensual de 12 lempiras, porque la estadía en la casa del abuelo estaba garantizada. No experimenté molestia ni quise rebelarme, huyendo de casa. O buscando auxilio en otras personas que me quisieran ayudar. Me sometí mansamente, creyendo –como nos había enseñado nuestro padre– que todo era momentáneo y que el año siguiente seguramente las cosas cambiarían. Mientras tanto, el refugio perfecto fue la revista Bohemia que llegaba todas las semanas cada viernes y que constituyo un suplemento cultural extraordinario que me dio satisfacci...