Contracorriente: NO TODOS PODEMOS SER MAESTROS
Juan Ramón Martínez Sócrates Nací en una época y lugar donde la profesión mejor valorada era la del maestro . Decirle profesor a una persona en Olanchito era el mayor elogio. Todavía ahora varios de los que fueron mis alumnos o mis contemporáneos me llaman profesor. E inmediatamente se disculpan. “Perdón licenciado”. “O doctor”. Les explico que el mayor honor a una persona es que la llamen profesor. Lo más elevado por experiencia y habilidad de un profesional. En Europa llamar “Profesor” a una persona es el reconocimiento que tiene no solo en docencia, investigación y aportes originales que corresponde a una consagrada dedicación a sus tareas, sino que además maneja una actitud favorable a la innovación y disposición para la búsqueda de nuevas formas de interpretar los hechos; o para facilitar nuevos resultados. Valle decía que en la categoría de los saberes el más alto era el del sabio . Y Alfonso Guillen Zelaya, dijo que lo más importante no es ser poeta, sino que hacer las cos...