Contracorriente: ALEJANDRO LÓPEZ, ALEGRE Y LUCHADOR
Juan Ramón Martínez En 1968 llegué a Choluteca. Alejandro López Tuero ( Marianao, Cuba 1935 ) ya estaba allí . Éramos jóvenes. El seis años mayor. Más alegre, comunicativo y festivo . Mientras consolidaba mi vocación intelectual y mis tareas magisteriales, Alejandro era el artista, el músico que dirigía coros; y animaba los cantos usadas en las misas parroquiales. Era la alegría. Los “alabados tristes” y llorosos,-- que doblaban de la pena a los que llegaban cargando penas--, fueron sustituidos por canciones alegres, de más ritmo y con letras en las que, en vez de queja y dolor--, palpitaban las semillas de la esperanza y la belleza de la salvación en Jesucristo. En Olanchito, la Eucaristía aunque renovada: de frente, en español y con predicas nuevas, no tenía la dinámica que los “javerianos” habían introducido . Tanto Alejandro, como Monseñor Marcelo y los sacerdotes: Eloy, Iván, Juan Pablo, Juan María, Bernardo, Benito, Mario, Pedro, ...