Contracorriente: CUBA, EL CAMBIO IMPUESTO
Juan Ramón Martínez Al final de la tragedia que vive el pueblo de Cuba, Miguel Díaz-Canel reconoció que hay momentos en que “ la realidad obliga a tomar decisiones que no se comparten ”. Confirmando que los cambios, inevitables en una revolución materialista y revolucionaria –como predicaban los cubanos que era la suya– los cambios son inherentes al proceso e inevitables por el imperativo que determina la dialéctica. Pero ocurre que en Cuba posiblemente nunca hubo una “revolución”. Fue más bien un “golpe de estado” contra Batista, el ascenso de Fidel Castro -caudillo mesiánico y oportunista– que eliminó toda oposición; y en vez de la “dictadura del proletariado”, impuso la “dictadura castrista”; y de sus amigos. Fidel no es dictador original. Su conducta en el poder, especialmente el irrespeto de las reglas democráticas no es invención suya. El liderazgo latinoamericano, con algunas excepciones, ha tenido la pierna izquierda más corta. Herederos del concubinato del segundón e...