Contracorriente: HONDURAS, PAÍS VIOLENTO
Juan Ramón Martínez Honduras sigue siendo un país violento. Las cifras de homicidio por 100 mil habitantes, aunque reducidas en los últimos ocho años, no es suficiente para sacarla de su condición de inseguridad. Lo que obliga a concluir que hay que dejar de ver el problema como coyuntural y analizarlo desde una perspectiva estructural. En vez de concentrarlo en su parte final, hay que reflexionar más sobre los delincuentes que sobre las acciones estatales para combatirlos. Es decir que antes de valorar las estrategias policiales, debemos estudiar el ser humano, sus motivaciones y las herramientas que usa para violar la ley, huir de la autoridad; y refugiarse en la impunidad. Para empezar, hay que partir de algo elemental. El ser humano no es naturalmente bueno. Es el único animal que mata sin ánimo de comer. Hace de la guerra un ejercicio donde levanta construcciones históricas de naciones e imperios. Todos los escudos nacionales chorrean sangre. Baruch Spinoza (1632-1677), tien...