MARGUERITE YOURCENAR Y EL DÍA QUE MURIÓ BORGES
Anales Históricos (Cartas entre Marguerite Yourcenar y Silvia Baron Supervielle) Jueves 3 de julio de 1986 Querida señora, Usted estaba de nuevo en París, pienso, cuando María me anunció la noticia. Entonces viajé a Ginebra. Allí, el horror de los fotógrafos, de la prensa, la belleza de María, la certidumbre de que nada ha terminado. Borges se durmió sin sufrir, cuatro días después de su mudanza. Estaba transformado a raíz del casamiento y de haber vuelto a su hogar, a su antigua ciudad de Ginebra donde vivió en tiempos de la adolescencia. La ceremonia se llevó a cabo en la iglesia Saint-Pierre, mitad protestante, mitad católica, un poco fría. Lo enterraron en un muy hermoso jardín, entre dos grandes tejos. Su ataúd, cubierto con rosas blancas de María, estaba rodeado de coronas enviadas por diversos presidentes y editores. Una de ellas, con flores luminosas, llevaba una banda con la inscripción: «Al más grande forjador de sueños». ¿Esa corona era s...