Mirador: BLECUA, LA HUMANIDAD DE LAS PALABRAS
Juan Ramón Martínez Ninguna palabra es fría. Ni siquiera ártico, hielo, glaciar, “topo gigio”, “charamusca”. Todas tienen el calor del que las usa para comunicar sus emociones. Tienen carne y sangre. El español – como todas las lenguas – es un instrumento comunicacional. Las palabras son las herramientas con las que, dos desconocidos se detienen; y hablan en el borde de los caminos intercambiado sus intenciones. Pueden distanciarse mutuamente sospechosos. Iniciar una relación anudada en amistad. O explotar en colérico encono. Pelean los que no comparten. Las palabras nos humanizan. El Papa pregunto sobre los “indios” de América: “¿hablan y ríen?”. “Son humanos: tienen derechos”. De allí que los idiomas singularizan, vuelven particulares a las comunidades. Cuando empezó la guerra civil que terminó en la independencia de Hispanoamérica – los españoles de este lado del océano – especialmente los lingüistas colombianos, temieron que al construir nuevas naciones, destruir...