Mirador: ¡SE PUEDE DEJAR DE SER POBRE¡
Juan Ramón Martínez Una calle de Chamelecon La pobreza no es una maldición. Es un estado anormal que algunos padres no tienen la fuerza de derrotar; y que más bien “heredan” a sus hijos. Preparándolos para ser pobres. Desde la cuna, les enseñan a soportar las ingratitudes y desgracias de la pobreza. En zonas lencas, --le dan a los recién nacidos--, café con agua dulce en vez de leche. Los maestros le enseñan a ser pobres. Y algunos políticos – hay que decirlo en el caso de Honduras, la mayoría de ellos-- trabajan para que los pobres aumenten, porque sin ellos no pueden ganar elecciones. Conversaba con Carlos Cálix sobre su artículo publicado en un diario capitalino. Le conté que desconocía la “Curva de Gatsby”. Pero que estaba de acuerdo con ella. También con su tesis que es posible-- en una generación-- vencer la pobreza en Honduras. Le conté el caso de nuestro padre. Lo primero que nos enseñó es que: “estábamos pobres”; pero que “no éramos pobres”. Es decir que estábamos en una...