Cosas del español (83): LA MANO DE ALÁ
La presencia musulmana en la península ibérica desde comienzos del siglo VIII tuvo consecuencias lingüísticas evidentes -en el léxico, no en la gramática ni la fonética-. Las lenguas romances comenzaban entonces a abrirse paso tras el proceso de disolución del latín vulgar visigótico. El mozárabe merece especial mención. Era el romance peninsular propio de la minoría cristiana que habitaba en los dominios islámicos y, en consecuencia, debía haber experimentado una arabización de sus hábitos y sus formas de expresión. Cuando los mozárabes fueron incorporándose a los reinos cristianos al ritmo del avance reconquistador, con ellos viajaron sus costumbres, sus conocimientos y, por supuesto, muchas palabras de origen árabe que pasaron a las lenguas románticas que se hablaban en sus lugares de acogida. Aunque los mozárabes no fueron los únicos responsables de abrir las puertas a los arabismos, esta vía de penetración fue la principal. También habría que tener en cuenta la influencia mu...