GRAFITEROS, MENDIGO Y ACADÉMICO
Javier Marías* Hay semanas llenas de pequeños sinsabores o incidentes que lo mueven a uno de la risa, más que al enfado. Ojalá fueran todos así. La que hoy termina ha sido una de esas. La cosa empezó en la presentación de la última novela de Pérez-Reverte. En el escenario, el autor y tres mujeres, entre ellas nuestra magnífica editora Pilar Reyes, afanándose por dialogar e interesarnos. A mi izquierda, un par de individuos, con calva moderna y media barba, que no paraban de cuchichear como posesos. Una incontinencia verbal fuera de serie. «¿Qué diablos hacen aquí», me preguntaba, «en un sitio al que se viene a escuchar, no a rajar desenfrenadamente?». Claro que el panorama general del patio de butacas no era alentador: la mitad de los asistentes estaban a lo suyo, es decir, mandando y recibiendo whatsapps y chistes, haciendo fotos y videos con sus aparatos estúpidos, sin prestar la menor atención a lo que se hablaba arriba. La mala educación de mucha gente esta alcanzando niveles dis...