Contracorriente: DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN
Juan Ramón Martínez
Roosevelt Hernández está irrespetando la
Constitución. Su obstinación ratificando que sus actos estarán subordinados a
las circunstancias; declarándose político; y que obedecerá “al alto mando”
–Xiomara Castro, Presidente y Comandante General– confirma que
maneja un proyecto para impedir el ejercicio de la soberanía popular y alterar
la sucesión presidencial. Formaba parte de este esquema el nombramiento de
una Comisión Permanente que hiciera decisiones ilegítimas; y que al final,
declarará el ganador de las elecciones del 30 de noviembre. Usando para ello a
la Fiscalía General como ariete. Al verse imposibilitado de controlar el
Congreso, interviene a los órganos electorales, amenaza a sus miembros –que
doctrinariamente son intocables porque representan la soberanía popular– y vía
el golpe de estado, impedir las elecciones generales.
La sesión celebrada el martes por los diputados
de conformidad al art. 191 constitucional, es legítima. Detiene el nombramiento
de la Comisión Permanente. Esta ya fue usada, permitiéndole a Mel elegir al
Fiscal y a los miembros del Tribunal de Justicia Electoral. Roosevelt
Hernández, crea miedo a las fuerzas democráticas y mediante el golpe militar
busca erigirse en Jefe de Estado. Para gobernar por un tiempo; y después
redactar una Constitución para en elecciones amañadas revalidar un mandato
constitucional a Mel. Ignorando que la Constitución es imposible derogarla
(art. 375).
Urge frenar al Fiscal General, que en
obediencia al mismo proyecto subversivo pretende encarcelar e inmovilizar a los
miembros democráticos de las instituciones electorales. Persiguiendo a Cossette
López y secuestrando la documentación del TJE que está conociendo un asunto. Y
que ha tomado decisiones de su competencia que, en caso necesario, pueden ser
recurridas ante la Corte Suprema, si alguien considera que sus derechos hayan
sido lesionados. Por lo que su acción es ilegítima absolutamente.
En estas circunstancias hay que responder con
la movilización popular. Para ello hay que ir más allá de donde llegaron el martes pasado los
diputados. Los diputados leales a la Constitución deben reunirse
permanentemente en un lugar definido que podría ser la UNAH, en donde bajo la
protección de la FEUH y con el apoyo del Rector Odir Fernández – respaldados
por una Guardia Voluntaria Universitaria – se garantice el
orden y protección de los diputados, estableciendo como sede del Congreso el
auditorio Juan Lindo. Trasladando la operación legislativa bajo la protección
de la autonomía universitaria. Inmediatamente debe reorganizarse la Junta Directiva,
incoando juicio político en contra de Luis Redondo por usurpación y
violación de la Constitución. La Comisión de Ética, debe retirarle el acta
de diputado por Cortés, y el pleno incorporar a su suplente. Ordenándole a la
PN y a la Guardia Voluntaria Universitaria encarcelarlo en Tamara, junto a los
presos comunes.
Igualmente debe iniciarse juicio político al
Fiscal General para destituirlo del cargo. Es una amenaza para la paz. Por ello
debe sucederle el Fiscal General Adjunto. Las acciones del Fiscal General, son
constitutivas de delito porque al paralizar el proceso de la soberanía popular
interviniendo y amenazando a los magistrados de los órganos electorales, viola
la ley y amenaza el proceso electoral.
Las FFAA no son imbatibles. Tampoco están
graníticamente contra la Constitución. Hernández, no tiene la lealtad de la
oficialidad; ni de los mandos intermedios. Hay que llamar al Congreso a los
tres oficiales de mayor mérito y antigüedad (promoción 27) para que den las
sugerencias sobre cómo reordenar las FFAA, mientras se le sigue juicio político
al general Hernández; y se mantiene en la cárcel a la Junta de Comandantes que
han faltado a sus deberes constitucionales. Los tres oficiales, deben ser los encargados
de la conducción de la FFAA, hasta el 11 de diciembre en que se nombre a sus
sustitutos de acuerdo con la ley.
El pueblo debe salir a la calle. No hay que
esperar mucho de los militares retirados. La mayoría no están dispuestos a
enfrentarse a sus compañeros, como lo hicieron los “militares de cerro”
defendiendo al gobierno de Villeda Morales en la intentona golpista de AVC del
12 de julio de 1959.
La suerte está echada. Los militares que desde 1957 tenían la misión de encabezar la rebelión popular en contra de las dictaduras, están ahora contra el pueblo; y en favor del despotismo. El pueblo debe recuperar la calle, para colocar a los usurpadores en su lugar. No hay que vacilar. Este es el momento de la acción popular. Xiomara Castro está obligada a respetar al Congreso Nacional. Si no lo hace, hay que proceder de conformidad.

me parece excelente el artículo sobre todo de salir a las calles
ResponderBorrar