Cosas del español (63): ACRÓNIMOS MUY COMUNES

La voz acrónimo hace referencia a un tipo particular de sigla que, por la disposición de sus letras, puede ser pronunciada como una palabra, es decir, no hay que deletrearla. Es lo que ocurre, por ejemplo, con ONU ([ónu]) o con TIC ([tík]) frente a IPC, que se pronuncia [i-pe-cé] nombrando cada letra. Todo acrónimo es una sigla, pero no toda sigla es un acrónimo.

Los acrónimos, como cualquier otra sigla, se escriben con mayúscula. Pero cuando, por su uso repetido, el hablante pierde conciencia de su formación, el acrónimo se lexicaliza y se integra en el sistema de la lengua, ya como nombre propio, ya como nombre común. Sigue entonces las reglas generales de escritura y se escribe con mayúscula inicial en los nombres propios: Unicef (United Nations International Children´s Emergency Fund), Renfe (Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles), e íntegramente en minúscula en los nombres comunes: opa (oferta pública de adquisición), uci (unidad de cuidados intensivos), ovni (objeto volador no identificado). La lexicalización es un proceso gradual, por lo que es habitual que durante un tiempo convivan las dos grafías: ere o ERE (expediente de regulación de empleo), mir o MIR (médico interno residente).

Las siglas son invariables en plural, pero cuando los acrónimos se lexicalizan se comportan como cualquier otro sustantivo. El plural de radar (radio detecting and ranging) sería radares. El de módem (modulator y demodulator), módems. Por lo que respecta al género, suele estar marcado por el sustantivo que constituye el núcleo de la expresión. En el caso de AMPA (asociación de madres y padres de alumnos), lo correcto sería la AMPA (o la ampa), ya que se trata de una asociación (a las siglas no les afecta la regla general que prescribe el uso del articulo el cuando un nombre femenino empieza por a tónica: se usa la o el en función del desarrollo de la sigla: el ALCA [Área de Libre Comercio de las Américas]). Lo mismo ocurre con sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), cuyo género masculino viene determinado por el de síndrome. No obstante, existen diversas excepciones, en especial en los acrónimos de origen foráneo, probablemente porque han entrado en nuestra lengua más como préstamos que como acrónimos. Así, una voz como láser (ligth amplification by stimulated emission of radiation) es masculina, a pesar de que el sustantivo español correspondiente a su núcleo (amplification [´amplificación´]) es femenino.

La acronimia es uno de los recursos de la lengua para la creación léxica y, dada la proliferación de siglas, goza de buena salud. Existen otro tipo de acrónimos, vocablos formados por segmentos de dos o más palabras, en general, el principio de la primera y el final de la segunda (no es raro que la segunda se conserve íntegra): ofimática (de oficina e informática), cantautor (de cantante y autor), amigovio (de amigo y novio), teleñeco (de televisión y muñeco). Se trata de un tipo de composición de escasa tradición en nuestra lengua, pero que vive momentos de auge por influencia del inglés, aunque existen voces de indiscutible filiación castiza como choripán (de chorizo y pan) que parecen desmentirlo.

Fuente: Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, págs. 161, 162 y 163.

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