DATOS DE PARA UNA BIOGRAFÍA: Carlos Hartling
Juan Manuel Aguilar Flores
Foto tomada de “Civismo e Identidad Nacional” Julio
C. Valladares (2015)
Los datos más conocidos sobre Carlos Hartling, autor de la música de nuestro Himno Nacional son sobre su boda con la Srita. Guadalupe Ferrari, hasta un cura participó en dicho caso. Detallo 3 referencias no conocidas de este matrimonio. Con ayuda de comerciantes alemanes y tal vez algunas facilidades aduaneras, lograron establecer un negocio pequeño, del cual, doy algunos artículos que ofrecían al público capitalino, mediante avisos publicados en diarios locales: “Sombrías de seda negra y de colores, acaban de llegar y gran surtido de abarrotería”.
Otro
aviso: “Carlos Hartling. Concertante. Ofrezco a los interesados mis
servicios, para dar clases de música del primero de diciembre en adelante. Hice
mis estudios en el Conservatorio del Gran Duque de Weimar en Weimar y en la
Academia Real de Música de Múnich. He sido director de orquesta y opereta lo
mismo que concertante entre las notables bandas militares de Alemania, por
consiguiente, puedo asegurar un estudio correcto”. Agrego otro: “En
casa de Doña Guadalupe de Hartling al sur del Teatro Nacional, se venden flores
y se confeccionan bouquest, coronas y festones, dejando satisfecha el gusto
artístico más exigente. Se atiende órdenes de las seis de la mañana a las diez
de la noche. Tel. 298”.
La referencia siguiente, se aparta de lo comercial, es acerca de la costumbre que conservan algunos pueblos del interior, a la muerte de un niño. Entre 1896/1897, el Gobierno contrató al Sr. Hartling para dirigir la banda del Gobierno. Tuvo a su cargo firmar permisos a sus músicos, salir y tocar sus instrumentos en horas vacantes, como era costumbre.
Creía Don Carlos que tocaban en bailecitos, algunos cantos religiosos
o cosas por el estilo. En cierta ocasión hizo diligencia a un poblado cercano,
regresando a Tegucigalpa en horas de la tarde: “…oyó música en la calle y se
dirigió allá para ver que era y…horror cuando vio que llevaban el muertecito
con música hacia el cementerio”. A partir de esta fecha siguió firmando
permisos y al hacerlo les expresaba a sus músicos: “…doy permiso, sí, pero
para muertos con polka no..”, con esto quitó la costumbre en
Tegucigalpa y Comayagüela. La telefonía llegó a Tegucigalpa y ciudades
importantes entre 1890 y 1891, utilizándose teléfonos de magneto, sistema que
requería un operador intermedio, gente pudiente y de negocios que optaban
por tener uno para esa época.
Notas
-La Prensa. Diario de la Tarde. Teg. 6 de enero, 1906.
Pag 1, col. 3. Rotulo Comercial.
-Periódico Nuevo Tiempo. Teg. 6 de noviembre 1916. Pag.1.
Hemeroteca UNAH.
-Hartling, Guadalupe F. de. “Recuerdos de mi vieja
Tegucigalpa”. Comayagüela. 1955. Págs.28/29.
-Valladares. Julio Cesar. “Civismo e Identidad Nacional”.
Teg. IEHR. 2015, págs. 63/65.
Glosario
-Bouquet. Ramillete de flores delicadamente adornadas,
para ocasiones especiales.
-Polka o polca. Género musical polaco (1830), extiéndase en Europa y América.

Comentarios
Publicar un comentario