Hace 50 años: “LOS HORCONES”, LEPAGUARE. HISTORIA DE UNA MATANZA (XX)
Anales Históricos
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PARTE XX
Juan Ramón Martínez
Tren de
la Standard, circulando entre La Ceiba y Olanchito
60. La
recuperación de los trenes y los muelles de trasnacionales bananeras
Para el mes de diciembre de 1975, el sistema de
ferrocarriles que habían construido y que además administraba las empresas
bananeras, no había sido transferido al gobierno de Honduras. Algunos
funcionarios aducían que las transnacionales no tenían interés en las
transferencias que se habían establecido en la derogatoria de las concesiones
bananeras que habían sido producidas el 15 de septiembre anterior. Los
directores ejecutivos de COHBANA, no le prestaron atención al hecho que la
operación del sistema ferrocarrilero nacional sólo era rentable por el
transporte de banano, el que, sin duda por medidas tomadas por el gobierno
militar disminuiría la producción y para entonces, además, la Tela –la mayor
productora– había logrado establecer transportes alternativos al ferrocarril.
Las primeras señales, antes las cuales como no podría ser de otra manera los
dirigentes sindicales reaccionaron, fue la que la Tela, solicitó al gobierno de
la República, por medio del Ministerio de Trabajo, la suspensión de 96
trabajadores de los muelles de Cortés y Tela. Por razones idénticas que las
que, con más libertad en el caso del ferrocarril, esgrimirán en el caso de los
muelles, en vista que la reducción de la exportación, le obligaba a disminuir
el personal que ya no era necesario.
Días antes, en la oportunidad que el Procurador
General Serapio Hernández Castellanos, dijera que en efecto “el traspaso
indudablemente se ha tardado demasiado, pues ya ha pasado un año, pero la culpa
no ha sido del Estado; ha sido más que todo, por otras circunstancias más que
todo como las provocadas por el FIFI. Cuando ocurrió la tragedia –siguió
diciendo– recién nos habíamos sentado a la mesa con el gerente de la Tela señor
Houston Lacombe, y los personeros del gobierno, a hablar –por primera vez en 70
años– de las cosas de Honduras y de las cosas que convienen a este país, cuando
hubo que interrumpir el diálogo. El daño causado por el huracán llamó la
atención al gobierno al grado que tuvo que postergar las reuniones por seis
meses primero y otros seis meses después. Ese ha sido el ir y venir de esas
circunstancias”. Al referirse al decreto de traspaso, dijo que “el país sigue
aplaudiendo ese decreto porque indudablemente abre las puertas a la conquista
de la libertad económica de Honduras”. (Tiempo, 19 de noviembre de 1975,
Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH)
Ese mismo día se conoció que la Empresas
Bananeras habían solicitado la suspensión de 96 trabajadores de las fincas
bananeras La Fragua y Paloma jurisdicción de El Progreso, departamento de Yoro.
“La suspensión será de nueve meses a partir del primero de noviembre al 14 de
agosto de 1976; pero probablemente estaremos llamando a los obreros antes de
este periodo, cuando así lo ameriten los trabajos en las fincas afectadas por
los vientos huracanados de la semana pasada” dijo el señor Arnold Bueso, Gerente
de Producción de la empresa bananera. Preguntado sobre si esa suspensión podría
ser abolida trasladando a los obreros a otras fincas por mientras se
rehabilitan las que sufrieron daños, el ejecutivo de la Tela expresó que “no
estamos en condiciones de recolocarlizarlos debido a la baja producciones que
actualmente confrontamos lo que ha ocasionado escases de trabajo. La labor de
cosecha es una de las que más absorbe mano de obra, pero en la actualidad
estamos solo cortando 100.000 cajas de banano y por eso no podemos trasladar
esta gente a otras fincas porque afectaríamos a quienes están trabajando en
ellas”. Al final anticipó que estimaba al fin del año, que la producción
bananera de la Tela, iba sufrir una disminución de 100.000 cajas y en 1976 un
medio millón de cajas”. (Tiempo 19 de noviembre de 1975, Colección
Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
El 15 de diciembre de 1975 vencía el plazo de
45 días que el gobierno de Melgar Castro les había dado a los miembros de la
Comisión Especial para que presentaran sus recomendaciones sobre el Traspaso al
Estado de los Muelles e instalaciones ferrocarrileras en poder de la Standard
Fruit y de la Tela Railroad Company. Uno de los miembros de la Comisión Herman
Pascua Leiva, Gerente del Ferrocarril Nacional de Honduras, dijo que “el único
motivo de demora que se ha suscitado es el hecho que los personeros de las
compañías bananeras carecen de autorización plena para tomar las resoluciones y
tienen que estar haciendo consultas con las oficinas matrices de San Francisco
y Boston, respectivamente”. Por su parte los dirigentes sindicales, no tenían
conciencia global del asunto. Lo veían como un simple problema de equiparación
de salarios y que nada ocurriría, porque estaban convencidos que los sistemas
de ferrocarriles seguiría operando normalmente, como si nada hubiera ocurrido.
Luis Thiebaud, Presidente del SITRATERCO, “declaro que el traspaso de los
ferrocarriles al Estado lesionaría los intereses de los trabajadores de la
empresa bananera, en el sentido de que los sueldos que paga el Ferrocarril
Nacional de Honduras eran menores a los de las trasnacionales”. Consultado
Pascua Leiva sobre este extremo, dijo que las declaraciones del presidente del
Sitraterco le merecen respeto, máxime cuando no estoy en conocimiento de
los fundamentos en que basa su opinión; pero si debo manifestarle que mi
criterio es diametralmente opuesto a los conceptos vertidos, por cuanto
considero que el fundamento del decreto Número 253 obedece a un espíritu
esencialmente hondureñista, ya que a estas alturas las concesiones derogadas
constituían evidente atentado a la soberanía nacional. Es más, en mi concepto
personal que todos los hondureños, ya sea actuando en forma personal o como
miembros de organizaciones estamos en el imperativo mortal de anteponer a los
intereses personales o de grupo, el interés nacional y estamos obligados brindar
plena colaboración a fin de que el decreto citado se lleve a la realización con
todas sus consecuencias y beneficios que para la Patria significan. En mi
condición de gerente del Ferrocarril Nacional, he presentado los puntos de
vista de la empresa, que cubren los aspectos jurídicos, económicos y de
carácter laboral que deberán tomarse en consideración. Por consiguiente
—enfatizó— siendo que los criterios de las distintas entidades estatales
involucradas en la Comisión Negociadora deberán ser analizados en el seno de la
misma para llegar a una unificación de criterios antes de presentar las
recomendaciones pertinentes a la Jefatura de Estado, consideró que es prematuro
por parte mía expresar posibles soluciones al problema laboral”. En su
declaración era obvio que tenía poco conocimiento del fenómeno global de la
producción bananera y los efectos que había creado en los inversionistas el
decreto 253. Por ello agregó que “la intención de la Comisión es que la
producción y comercialización del banano, lejos de sufrir menguas y atrasos,
mediante un perfecto entendimiento entre las compañías trasnacionales y la
Corporación Hondureña del Banano trabajen armónicamente, como partes de un
engranaje, asegurando un positivo desarrollo económico para el país y para todas
las instituciones constituyentes del organismo”. (Tiempo, 24 de noviembre de
1975, Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
El señor Pascua, posiblemente no estaba
enterado que el Ferrocarril entre Coyoles Central, Olanchito y La Ceiba, tenía
algunas dificultades. Y que el tramo de La Ceiba a Tela, la Standard tenía el
propósito de suspenderlo. El 3 de diciembre de 1975, los Miembros de la
Comisión se reunieron con los directivos de los sindicatos organizados en las
dos empresas bananeras. “La estabilidad de los trabajadores y el pago de
indemnizaciones a los obreros que resultaran afectados por el traspaso al
Estado de las Instalaciones ferrocarrileras de las trasnacionales, fueron los
temas medulares que se abordaron en el encuentro efectuado en la sede del
Sindicato de Trabajadores de la Tela Railroad Company (SITRATERCO)”, en la
Lima, Cortes. Los dirigentes obreros consideraron que “con el traspaso de
dichas estaciones, (exceptuando los muelles) se estaba creando un inminente
problema laboral, pues indicaron que el Ferrocarril Nacional de Honduras, según
informes extraoficiales, pretende el desplazamiento de la mayor parte de los
trabajadores que laboran en la Tela. De ninguna manera dijeron, podrá surgir de
las organizaciones sindicales una oposición al actual régimen por las medidas
que está tomando para adquirir dichas instalaciones; pero si queremos resaltar
que mientras no se asegure la estabilidad de los trabajadores, vendrá una
reacción nada favorable por la desocupación que se presentaría sentenció Luis
Thiebau, Presidente del Sitraterco”. Refirió que tenía conocimiento, por parte
de ciertos miembros de la Comisión Negociadora, quienes serían los trabajadores
que seguirían laborando y quienes no y esto ha venido a exaltar los ánimos de
los obreros ferrocarrileros”. (Tiempo, 3 de diciembre de 1975, Colección
Hondureña, Biblioteca Central, UNAH). Y es que, para entonces, para la
Tela, el traslado de sus productos hacia los puertos había encontrado y operado
opciones más económicas que las del uso del ferrocarril.
La situación era diferente para la Standard que
no tenía alternativa para sacar el banano del distrito de Coyoles y de Isletas
sino mediante el uso del ferrocarril. Napoleón Acevedo Granados,
Presidente del Sutrasfco, “dijo que la organización por él representada, daba
respaldo granítico al SITRATERCO, puesto que nuestro punto de vista es que se
mantengan incólumes los derechos económicos y sociales alcanzados hasta
la fecha. No obstante, dijo estar de acuerdo con la aplicación del Decreto 253,
porque conviene a los intereses nacionales, pero si por el motivo del traspaso
se produjera el desempleo, entonces no estaríamos de acuerdo”.
Benjamín Villanueva, Presidente de COHBANA,
manifestó que las negociaciones no van a concluir sin antes haberse aclarado la
situación planteada. “La participación de ustedes dijo, mediante este tipo de
consultas es básica para la búsqueda de soluciones concretas y tendrá que
llegarse a un punto de coincidencias. Además, la idea del Gobierno no es crear
desempleo, sino que aumentar la ocupación a través de la nueva política
bananera que se esta siguiendo. Existe una posición definida del gobierno para
negociar con la Tela la indemnización de los trabajadores, quienes, mediante la
administración centralizada del ferrocarril, serán empleados en las diferentes
secciones de esta rama laboral”. Indicó que “además de los motivos anteriores
se están estudiando a fondo la situación del ferrocarril de la Standard, ya que
la empresa pretende cambiar algunos itinerarios, varios ramales y quiere
abandonar las líneas férreas de Tela—La Ceiba. En tal sentido enfatizó que se
está estudiando la posibilidad de darle a esa empresa, un permiso para que
opere sus ferrocarriles por un año más, dentro de ciertas condiciones que
tendrían que ser negociadas por mientras se toma una decisión final”. (Tiempo,
3 de diciembre de 1975, Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
Este permiso se prolongó hasta 1994, fecha en que fue suspendido el servicio de
trenes entre La Ceiba y Olanchito. Para entonces el servicio no era rentable “y
la competencia con otros medios de transporte como autobuses y vehículos
particulares era abierta, en vista que ya se había construido la carretera que
unía los centros de producción con La Ceiba y Trujillo. Aunque el ferrocarril
siguió operando trenes de carga, el servicio de pasajeros fue descontinuado y
no se ha reactivado desde entonces. (Israel Sánchez Soleno, Información
Privada).
Para entonces, “la Standard pagaba y paga el
servicio de transporte a compañías privadas de transporte de camiones. Para
estas, el cambio significó enorme ganancia. La empresa bananera se quitó de
encima el ferrocarril que representaba altos costos de mantenimiento en equipo
y trabajadores. Pasaron a un sistema donde solo pagaban los viajes. Los costos
de mantenimiento de unidades y el pasivo laboral, ya no tienen que asumirlo”. (Luis
Zavala, información privada). Actualmente no quedan ni los rieles y menos
los “durmientes. Se los robaron y los exportaron hacia Guatemala. Lo único que
no han podido robar es el túnel de Quemado, el único del sistema ferrocarrilero
porque los ladrones no han podido echárselo al hombro. Cuando los dirigentes
obreros discutían con el gobierno y las trasnacionales, no sabían que en ese
instante había empezado el fin del sistema ferrocarrilero hondureño.
61. El
Puerto de Henecán (San Lorenzo), ilusión que no considero los riesgos del
abandono de Amapala.
El cerro “La Maroma”, San Lorenzo
La ENP, contrató a la firma Netherlands
Engineering Consultants (NEDECO) para evaluar el mejor lugar entre los mejores
señalados por la firma TAMS y Brown Root para un puerto en Golfo de Fonseca, es
decir Punta Ratón y Henecán respectivamente, ya que en ambas ocasiones se había
excluido a Amapala a pesar que en un principio el estudio de Guillete lo había
recomendado como puerto mayor. (Denis Ramírez, Los puertos Siameses del Sur
de Honduras: El traspaso del puerto de Amapala a San Lorenzo en 1979).
El contrato se firmó en el año 1979, con el fin de crear una base justificativa
para una decisión que se tomó cuatro años antes, en 1979.
En efecto, cuatro años antes, el 29 de
noviembre de 1975 el Jefe del Estado coronel Melgar Castro inauguró la
construcción del puerto de Henecán en las cercanías de San Lorenzo,
Departamento de Valle.
La inauguración tuvo ribetes extraordinarios.
“Explosión inicia construcción del nuevo puerto de Henecán”, tituló el
periódico Tiempo de SPS. “Miles de toneladas de roca y polvo se elevaron como
señal de avance hacia el progreso, cuando el Jefe de Estado, Coronel Juan
Alberto Melgar Castro, hizo explotar cargas de dinamita en el cerro “La
Maroma”, en San Lorenzo, departamento de Valle, dando así por inaugurado las
obras de construcción del nuevo Puerto Boca de Henecán. La explosión tomó la
forma de un hongo atómico de aproximadamente cien metros de altura que, luego
impulsado por las corrientes de aire, fue a cubrir en polvo al Jefe de Estado,
su comitiva y las personas que presenciaban el acto”.
El alcalde de San Lorenzo Armando Reyes Baca,
dijo que “esta fecha, 29 de noviembre de 1975, figurara en forma destacada en
los anales de la historia patria al darse inicio a esta magna obra, como lo que
es el puerto sureño en tierra firme que venían anhelando pasadas y presentes
generaciones de hondureños”. Agregó que la obra que “se inicia formalmente en
esta fecha es de magnitud modesta, comparada con las proyecciones hacia el
futuro económico de la nación, las que se verán materializadas a través de etapas
sucesivas a la medida en que las inversiones vayan configurando su viabilidad”.
Según indicó el diario citado, el nuevo puerto será construido en dos años por
las compañías Columbus Latinoamericana y la Empresa Lavori Portuali e
Constructione llevando la supervisión la Netherlands Engineering, consultores
“Nedeco”; y Consultores de Ingeniería S. A. (CINSA). Las obras portuarias
estarían encerradas en una zona de 30.000 metros cuadrados, dentro de la cual
se construirá un muelle de concreto de 145 metros de largo por 50 de ancho.
También integraran el proyecto tres bodegas de almacenaje con una capacidad
total de 5.481 metros cuadrados, además de una amplia zona descubierta para
almacenaje de madera y carga en general. En la primera etapa de las obras se
construirá una carretera de aproximadamente 30 kilómetros, la cual unirá al
puerto con la carretera Panamericana (?). Se calcula que en las nuevas
instalaciones se moverá carga hasta por 400.000 toneladas anuales, la rada
tendrá capacidad para albergar en marea baja barcos hasta de 12.500 toneladas,
barcos de cabotaje y barcazas”. (Tiempo 1 de diciembre de 1975, Colección
Hondureña, Biblioteca Central, UNAH)
En ningún momento de los discursos se dijo como
se había tomado la decisión; y en base a que juicio técnico Honduras abandonó
de hecho la soberanía en el Puerto de Amapala. Tampoco se explicó la razón por
la cual, el alcalde Municipal de Amapala, no estuvo presente en los actos
inaugurales. Posteriormente se considerará que este acto del gobierno militar
había sido otro de sus errores monumentales, cometidos en contra de Honduras; y
de los hondureños.
62. Las
relaciones con El Salvador y la integración centroamericana
Melgar de Honduras
y Molina de El Salvador, en un forzado abrazo
El 1 de noviembre de 1975 se reunieron en
Guatemala los presidentes de Centroamérica. Como resultado de tal reunión
emitieron un comunicado que a le letra dice: “Los jefes de Estado de las
Repúblicas de Centroamericanas, general Kjell Eugenio Laugerud Garcia de
Guatemala; coronel Arturo Armando Molina de El Salvador: coronel Juan Alberto
Melgar Castro, de Honduras; general Anastasio Somoza Debayle, de Nicaragua y el
licenciado Daniel Oduber Quiroz, de Costa Rica, después de haber cambiado
impresiones sobre los últimos acontecimientos, expresan lo siguiente: 1.
Conocieron los informes presentados por los gobernantes de El Salvador y
Honduras, en el sentido que aún no han concluido las negociaciones que han
estado realizando para regular las materias contenidas en las Resoluciones del
XIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de América.
Recibieron con beneplácito la declaración de los gobernantes de que, animados
por el mismo espíritu que aparece en la Declaración de Santo Tomás de Castilla,
en Guatemala, en el Comunicado de Jalapa, en Nicaragua, y en la declaración de
La Flor, en Costa Rica y conscientes de la labor que desarrolla la Comisión
Especial de la XIII Reunión de Consulta, han acordado, después de franco y
cordial intercambio de ideas y proyectos, intensificar los esfuerzos a nivel de
Jefes de Estado se han venido realizando con el fin arriba indicado, reiteran
su fe y confianza en que las reuniones como la que históricamente se celebra en
esta fecha en la ciudad de Guatemala constituyen uno de los medios más
adecuados para resolver los problemas comunes que afectan a la gran familia
centroamericana, imprimiendo un nuevo sentido a su política de propiciar el
acercamiento y la convivencia pacífica entre sus pueblos elementos necesarios
para lograr la meta final que les señala su histórico destino común. 2.
Con motivo del reciente aumento del precio del petróleo acordado por los países
miembros de la OPEP encargan a los organismos competentes y en especial a los
ministros de Economía y a los Bancos Centrales, explorar y establecer mecanismo
de acción conjunta para hacer frente a las consecuencias financieras derivadas
de los problemas energéticos, así como a los efectos que podría tener dicho
aumento sobre los otros sectores de la economía de cada uno de los países de la
región, en adición a las medidas que tome cada gobierno. 3. De
conformidad con el espíritu que anima a la declaración de Santo Tomas de
Castilla, manifiestan su complacencia por la suscripción del Convenio
Constitutivo del Sistema Económico Latinoamericano (SELA) en Panamá el 17 de
octubre del presente año. Asimismo, estar plenamente convencidos, de que este
organismo contribuirá a hacer efectivo el principio de solidaridad
latinoamericana y a impulsar el desarrollo económico y social de los países
miembros del SELA. 4. En materia de reestructuración y perfeccionamiento
del Mercado Común Centroamericano, creen conveniente, fijar al Comité de Alto
Nivel (CAN) la última quincena del mes de enero de 1976, como plazo para
presentar un informe y la documentación correspondiente, a la reunión
Cuadripartita, integrada por los ministros de Economía, de Relaciones
Exteriores y de Hacienda y por los presidentes de los Bancos Centrales, ya que
han manifestado las posiciones de los cinco estados sobre el alcance de un
proyecto de nuevo Tratado de Integración. Entretanto se cumple el plazo
mencionado, los miembros de la Reunión Cuadripartita, a través de los
Ministerios de Economía, darán a los integrantes del CAN las instrucciones
pertinentes para lograr el objetivo señalado. 5. Con el propósito de
fortalecer las instituciones centroamericanas dedicadas a la formación y
capacitación de profesionales y funcionarios en asuntos tecnológicos y
administrativos, encargar a los ministros de Economía elaborar un proyecto de
apoyo a dichas instituciones. 6. Reitera su voluntad de asociarse a los
actos conmemorativos del Sesquicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá,
convocado por Bolívar. Con este propósito señalaron que han aceptado la
invitación que les ha extendido el Gobierno panameño para asistir a la Reunión
de Jefes de Estado y Gobiernos Latinoamericanos, que tendrá lugar en la ciudad
de Panamá los días 20, 21, 22 y 23 de junio de 1976. 7. Su decisión de
otorgar al desarrollo turístico en general, todo el apoyo que sea necesario, a
fin de mantenerlo como una de las principales actividades económicas y fuente
de divisas; y adoptar las medidas necesarias para la flexibilización posible de
los trámites aduanales, migratorios y de sanidad, para facilitar el Turismo en
el Istmo centroamericano. Por su parte los ministros de Economía de
Centroamérica celebraron la región en la que se acordaron los asuntos
siguientes: A) Firmaron un contrato de cooperación técnica no reembolsable con
el BID por la cantidad de $ 235.000.00, para: i) La realización de un estudio
que elabore una estrategia de aprovechamiento turístico prioritarios de Costa
Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. ii) El
fortalecimiento institucional de las secretarías de Integración Turística
Centroamericana (SITCA) y de los organismos nacionales de turismo de los países
mencionados anteriormente. B) En su calidad de Comité Directivo del Instituto
Centroamericano de Investigación y Tecnología Industrial (ICAITI), adoptaron un
acuerdo dando directrices a este Instituto, para que actué como Centro de
Normalización de Centroamérica, con el propósito de preparar Normas que
garanticen la calidad de los productos industriales en beneficio del
consumidor. Guatemala, 1 de noviembre de 1975. (Tiempo, 3 de noviembre de
1975, Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH)
La prensa hondureña no recibió con mucho
optimismo los resultados de la reunión y mucho menos la declaración citada.
“Mucho ruido y pocas nueces en la reunión de gobernantes del istmo. Ninguno de
los asuntos importantes fue resuelto. El problema Honduras y El Salvador fue
eludido en la declaración y calificaron muy mal a la conferencia de prensa que
dieron los gobernantes, porque está más bien parecía un sainete”. “Este
encuentro al más alto nivel tuvo, ciertamente la “informalidad” del realizado
en la Flor Costa Rica, en julio del presente año. Sin embargo, ha venido a
corroborar lo que se probó en aquella ocasión: que la junta de mandatarios
solamente puede dar frutos cuando, previa a ella, sean realizados los trabajos
de los grupos técnicos y de las cancillerías, a tal grado que solamente falte
el referendo de los Jefes de Estado”. (Tiempo, 3 de noviembre de 1975,
Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH)
El 27 de diciembre de 1975, se conoció que
había la posibilidad que se efectuará una “reunión tripartita entre los
mandatarios de Honduras, El Salvador y Guatemala. El mandatario guatemalteco
dijo que en una fecha relativamente breve invitaría al Jefe de Estado de
Honduras general Juan Alberto Melgar Castro y al coronel Arturo Armando Molina,
Presidente de El Salvador. La reunión tendría como objetivo seguir buscando
fórmulas que permitan reanudar las relaciones y El Salvador, rotas en junio del
69. Langerud García señaló que cualquier comunicación directa que pueda haber
entre los gobernantes de ambos países lógicamente conducirá a buscar medidas
satisfactorias para ambos pueblos y gobiernos. Para una solución al diferendo
actual, en Guatemala estamos dispuestos siempre a recibirlos con los brazos
abiertos, a fin de seguir en la búsqueda de la solución”. Indicó además “que la
proyectada reunión se hará dentro del marco de juntas anteriores, o sea con la
mayor cordialidad, camaradería y fraternidad puesto que le une una excelente
amistad el Jefe de Estado de Honduras y con el mandatario salvadoreño”. (Tiempo,
27 de diciembre de 1975, Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
Guatemala quería mejorar su liderazgo y aumentar el respaldo de Honduras y El
Salvador para enfrentar la disputa que sobre Belice había iniciado contra Gran
Bretaña. Honduras no tenía mayor interés en una solución que pasara por alto el
tema de la definición fronteriza que los salvadoreños no veían con mucho
entusiasmo. Y los militares salvadoreños, todavía no habían tomado en cuenta
que los brotes guerrilleros, estaban a la vuelta de cada cantón, en las zonas
más pobres de los departamentos de la Unión, Morazán y San Miguel. Un cable de
UPI, desde El Salvador, reportó dos sucesos de gran violencia conmovieron a la
población salvadoreña, uno de ellos el asesinato de tres agentes de la Guardia
de seguridad por cinco hombres enmascarados; y el otro una batalla entre 600
campesinos armados con machetes y fuerzas policiales en un ingenio azucarero”.
(Tiempo, 17 de diciembre de 1975, Colección Hondureña, Biblioteca Central,
UNAH)
63. Reto
de políticos y empresarios a los militares.
Ricardo Zuniga y Modesto Rodas Alvarado.
Observa, Orlando Lozano Martínez
La alianza entre Liberales y Nacionalistas, con
los empresarios privados, se hizo sentir al finalizar el año, cuando le
reclamaron a los militares una fecha exacta y precisa para el retorno al Orden
Constitucional. Los militares no dieron respuesta. Melgar cuando le preguntaban
de política decía que él no debía hablar de esos temas. Y los partidos nuevos,
especialmente la Democracia Cristiana, veían que la alianza COHEP, PL y PN, no
era buena para el país. Hay que decir que los dirigentes políticos mayores,
Zúñiga Agustinus y Rodas Alvarado, no habían invitado a que se unieran al
esfuerzo los demócratas cristianos para reclamar por el regreso al orden
constitucional. Por alguna razón, no los consideraban colegas suyos. Por su
parte el PDCH calificaba “como una alianza de tipo político entre grupos que
tradicionalmente han tenido la influencia política, económica y cultural en
Honduras, girando alrededor del tema inocuo de la vuelta a la
constitucionalidad como fue calificada la reciente reunión entre el COHEP,
Partido Liberal y Partido Nacional, por los tres principales dirigentes del
PDCH”. Marco Orlando Iriarte dijo que “el retorno de los procesos
constitucionales es lícita, pero si no se llega a concreciones ideológicas que
propugnen a que las mayorías sean beneficiadas por la economía que ella misma
produce, en vano se estará hablando y divagando. Hernán Corrales Padilla dijo
“de nuestra parte, no rehuimos la discusión de la problemática nacional dentro
de cualquier sector o bien al nivel que se quiera discutir”. Adán Palacios, por
su parte declaró que “estamos dispuestos a participar en pláticas si se da el
caso de ser invitados. Insistimos eso si en lo que hemos dicho en muchas
ocasiones. Siempre ha existido falta de participación del pueblo en la elaboración
de las decisiones, así como en la ejecución de las mismas tanto a nivel
político como económico social y cultural”. (Tiempo 13 de diciembre de 1975,
Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH)
64. Al
final de 1975, sin concluir el proceso contra los acusados por la matanza de
Olancho.
Alberto Galeano Madrid
El Presidente de la Corte Suprema de Justicia,
Alberto Galeano, se refirió que el proceso que se le sigue a los implicados en
la matanza de Olancho, “es probable que en los primeros días del mes de enero
pase a la etapa de plenario el juicio que se sigue contra los implicados en la
masacre de Olancho. El Presidente de la Corte Suprema de Justicia, abogado
Alberto Galeano Madrid, informó que los últimos datos que tiene sobre este
caso, los recibió hace un mes, cuando se le comunicó que el juicio marchaba normalmente,
aunque todavía faltaban más de 25 declaraciones por tomar. Explicó que muchas
declaraciones no se han podido tomar debido a que ha sido difícil localizar a
las personas que deben hacerlas, sobre todo porque algunas han salido del
departamento de Olancho. Agrego que el Juez Primero de Letras de esa
jurisdicción, abogado Augusto C. Bustillo, en vista de tales circunstancias,
solicitó colaboración al Juez de Letras de lo Criminal de Tegucigalpa, abogado
Jesús Orellana. Algunas de las declaraciones fueron tomadas en este juzgado.
Sin embargo, estas fueron muy pocas debido a que Orellana dijo que tenía
dificultades en encontrar a las personas llamadas a declarar”. (Tiempo 19 de
diciembre de 1975, Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
(CONTINUARÁ)






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