Contracorriente: GEOPOLÍTICA Y REALISMO
Juan Ramón Martínez
Lanzamiento de las Fuerzas Especializadas de Reacción El Salvador, FES en 2016.
Desde 1989 el mundo cambió. Antes Estados
Unidos, para derrotar a Irak, que había invadido Kuwait, tuvo que recurrir a
una alianza internacional. Incluida Honduras. Hasta la derrota de sus tropas en
Vietnam, tenía músculo suficiente para enfrentar una guerra en solitario. Había
probado sus fuerzas en I y II Guerras Mundiales. La retirada de Afganistán, por
desordenada, pareció una derrota. Puso en evidencia que era previsible que un
nuevo orden mundial se impusiera.
Muchos se equivocaron creyendo que – igual que
Hegel viendo desfilar las tropas de Napoleón Bonaparte – seguiríamos en un
mundo de una potencia dominante; y otra arrinconada. Se equivocaron. Ahora,
parece que la acción militarmente empantanada de Rusia en Ucrania – a la que no
puede vencer, pese a su poderío nuclear – el espectacular desarrollo
capitalista de China y su enorme crecimiento tecnológico, la fuerza militar de
Israel y el armamentismo alemán y japonés, indica que estamos de regreso a los
tiempos de un mundo multipolar, refugiadas las potencias en sus espacios
territoriales de influencia, defendiéndose una de las otras; sin librar
una guerra total, por lo menos en el cercano plazo.
Trump, con la brusquedad habitual, ha
confirmado que Estados Unidos, ataca en solitario – solo confía en Israel
y busca disminuir tensiones con los árabes –; y que no
permitirá en sus zonas de influencia presencia China. Xi Jinping le ha dado al
mundo una tregua de 25 años para retar a una guerra total a Estados Unidos. La
probabilidad de un conflicto entre las dos potencias mayores, se postergará sin
duda mucho más. Nuclearmente se anularán mutuamente. Iniciando una nueva guerra
fría.
China, pese a su desarrollo tecnológico, no
tiene alianzas en el Pacifico, donde Estados Unidos, le tiene marcado el
terreno con Australia, Filipinas, Malasia, Japón y Taiwán rodeándola. Además,
Vietnam e India, en caso de un conflicto pueden alinearse con Estados Unidos; y
China, por lo extenso de su territorio tendrá dificultades en una contienda en
el mar, en al aire y sobre tierra, simultáneamente. El oeste chino es
relativamente vulnerable. China no tiene ahora, capacidad terrestre para
defenderlo.
Mientras tanto, se ha impuesto un acuerdo
tácito en que cada potencia mayor – valga decir Estados Unidos, China y Rusia –
defienda su espacio natural y cercano. Putin se justifica invadiendo Ucrania
porque la UE y Estados Unidos amenazan su espacio vital. China, está limitada y
tiene a Taiwán, como una espina de pescado atragantada en la garganta. Estados
Unidos no le permitirá que se la saque con los dedos. Cuba y Venezuela, no son
equivalentes en cuanto a valores geopolíticos con el estrecho de Formosa.
Por ello, hay que ver objetivamente el
conflicto que Estados Unidos enfrenta en Centroamérica y en el Caribe. La
“legitimidad” de sus acciones está basada en el paradigma de que cada potencia
tiene “derechos” en su entorno. En términos realistas, Estados Unidos tiene
capacidad para deshacerse de Maduro en Venezuela, entrar y capturarlo en una
operación de comandos especializados, sin una guerra en el terreno en donde si
lo intentan los militares venezolanos y muestran valentía de enfrentarlos,
pueden crearles dificultades para salir.
Hay que entender que el reto de los Estados
Unidos, no solo es Venezuela. En Nicaragua y Honduras hay posturas anti gringas
que en términos militares son insostenibles. Nicaragua está mejor armada, pero
no tiene posibilidades de sobrevivir a un ataque de los Estados Unidos, bien
individualmente; o por medio de un tercero.
Honduras es muy frágil y tiene en el flanco sur
a El Salvador que, por su alianza con Estados Unidos, está en capacidad para
invadir y derrotar a las FFAA que, en estos cuatro años han descuidado su poder
de fuego; y destruido la retaguardia sin la cual una guerra es difícil de
sostener más allá de dos semanas siendo optimistas. Una alianza de Honduras con
Nicaragua, para enfrentar a El Salvador es hipotética; y además de escasa
posibilidad porque ello justificaría la intervención de los Estados Unidos en
apoyo a El Salvador.
Honduras tiene una situación militar muy débil.
La “alianza” con Venezuela es frágil. Sus tropas tienen una moral muy baja y su
capacidad de apresto muy dudosa. Estados Unidos ha mostrado desconfianza hacia
las FFAA. Los aviones para atacar el Pacifico colombiano están en El Salvador.
No en Palmerola. Esta es una señal. La postura de Zelaya como “enemigo” de
“mentiritas” no favorece a Honduras. La “rectificación” de Roosevelt Hernández
de repente es más militar que electoral. ¿Hay que tener en cuenta esta diferencia?

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