Contracorriente: ¿LAS FFAA CONTRA HONDURAS?

Juan Ramón Martínez

Deseamos de tal forma que termine la pesadilla; que sea falso que las FFAA participan en un fraude electoral que, celebramos cualquier pequeño detalle asumido por Roosevelt. Algunas declaraciones y artículos en medios castrenses son celebrados como si la pascua hubiera llegado. Luego nos damos cuenta que el Plan sigue; que las FFAA llamadas a la neutralidad, están comprometidas en un proyecto de alteración de los resultados electorales

Estos hechos llaman la atención: informaciones filtradas por los militares sin autorización sobre el otorgamiento de los contratos de transporte; los desmentidos de Ana Paola Hall la única vocera que debe referirse al asunto para dar confianza pública; la pretensión de identificar los GPS de las maletas electorales; y al final, una muestra de mezquindad: no permitir el estacionamiento de los vehículos del gobierno en los días antes y después de las elecciones.

Los militares están orgullosos de lo que hacen y buscan favorecer la candidatura de Rixi en las elecciones del próximo 30 de noviembre, aunque el voto popular la rechace y el miedo la señale como un peligro para Honduras. Y una desgracia para los hondureños. No tienen conciencia.

Las FFAA no han sido saneados, pese a sus irregularidades. Sus delitos nunca han sido castigados. Las elecciones del 7 de septiembre de 1956 – las del “metiste capote Julio” de Juan Manuel Gálvez – contaron con la complicidad militar. Fernando Garrigó, refiere que en Santa Rosa de Copán, vio a militares concentrando a campesinos traídos forzados en casas abandonadas; los que solo fueron liberados después de votar. En Olanchito soldados del destacamento militar, en compañía de dirigentes nacionalistas vaciaron las urnas y rellenándolas con votos que llevaban en otros costales, para asegurar que Lozano Díaz, obtuviera los mejores resultados. En 1965, fecha en que voté por primera vez, Olanchito fue cercada por los militares. De forma que solo entraban a ejercer el voto los nacionalistas que los militares tenían enlistados. El general Álvaro Romero, me contó que, siendo oficial inferior asignado al Porvenir, Francisco Morazán recibió instrucciones, para lograr que ganara el Partido Nacional que llevaba como candidato a Ramón Ernesto Cruz.

Es un error creer que los militares son dóciles y obedientes de los Estados Unidos. Los hechos son contradictorios: Villeda Morales cuanto supo del golpe contra su gobierno, buscó apoyo en la embajada estadounidense; y esta hizo venir alto oficial del Comando Sur el que se entrevistó con López Arellano. Este con la mayor frialdad, le dijo que no se podía dar marcha atrás, porque todo estaba decidido. Y la madrugada del 3 de octubre los militares se cubrieron de vergüenza y sangre atacando a postas policiales donde fueron masacrados policías desarmados.

Se dice que, en 2009 Romeo Vásquez se resistía a obedecer a la Corte Suprema que había ordenado la captura y encarcelamiento de Mel Zelaya, entonces presidente de la república. Y que solo cambió de opinión cuando después de que un sacerdote que llegó a orar en su casa, le visitó un oficial del Pentágono que lo hizo abandonar sus vacilaciones. Vásquez Velásquez lo niega en su libro.

Ahora, no hay que descartar que Hernández y sus compañeros de la cúpula actual, se la jueguen. Y hayan decidido ir hasta el final, participando en el fraude electoral; pase lo que pase. El trabajo que en cuatro años ha efectuado la inteligencia venezolana y los cubanos, tiene tales dimensiones que los militares se han acostumbrado al silencio, a obedecer irracionalmente convencidos que es la única manera de sobrevivir. Y como Hernández ha tenido la habilidad de no tocar el cordón umbilical que une a los militares con la “patria” – el bolsillo personal – en este momento toda la institución está cuadrada y firme al lado de Mel, que la conduce al despeñadero; con una seguridad pasmosa en el rostro porque creen que no les pasara nada; y que al final, como ha ocurrido antes se saldrán con la suya.

Queremos estar equivocados. Mientras no se demuestre lo contrario, creemos que los militares están coludidos contra Honduras. Incluso algunos oficiales que investigan pandillas y grupos colectivos no lo hacen en favor de la democracia, sino como parte de un plan para instaurar una dictadura político militar, que tienen planes que sea duradera como la de Venezuela. Saben que Estados Unidos tarda en reaccionar. Solo ataca después que el pueblo ha sido sacrificado. Como decía Chinchilla, asesino de “Los Horcones” en 1975: “estamos en el poder”. 

¿Es hora de reformar las FFAA? ¿O eliminarlas?

Comentarios

  1. Lamentable lo que le espera a nuestra Patria si dejamos que los comunistas se roben las elecciones, tienen el poder tienen las vendidas FFAA EL MP LA CORTE PERO NO EÑ CNE tenemos esperanza aun

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  2. Completamente de acuerdo , las fuerzas armadas son un organismo que consume sin producir absolutamente nada

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  3. No solo no producen han venido haciendo mucho daño

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  4. Reformar las FFAA es imperativo, eliminarlas no.
    Hay amenazas geopolíticas que no se pueden dejar pasar por alto.
    Muchos ponen de ejemplo a Costa Rica que no tiene Fuerzas Armadas, pero Honduras no es como dicho país en muchos aspectos geoestratégicos.

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