Cosas del español (65): UNA FIGURA MUY PRODUCTIVA
La metáfora es una importante fuente de
creación léxica, o mejor dicho, de ampliación semántica. Gracias a ella, las
voces ya existentes asumen nuevos significados. La figura consiste en designar
una cosa con el nombre de otra sin establecer una comparación expresa entre
ellas. Son metáforas, por tanto, araña cuando hace referencia a
un tipo de lámpara o brazo como pértiga articulada de una grúa.
La metáfora es, junto con la metonimia y la sinécdoque, el fenómeno que más
contribuye a la polisemia (la pluralidad de significados de una palabra). Ahí
están para atestiguarlo la boca del cañón, la boca del río
o la boca del metro. O el ojo de un puente, el ojo
de una aguja o el ojo de la cerradura. La metáfora acecha
detrás de multitud de expresiones.
En ocasiones, las metáforas son recurrentes y
crean verdaderas redes conceptuales que no pueden considerarse arbitrarias,
sino que responden a una percepción social o cultural. La jerga deportiva -de
la que se hablará más adelante- emplea como recurso sistemático el lenguaje
bélico. A ámbitos muy diferentes pertenece la idea del saber como luz del
entendimiento o la razón, capaz, por tanto, de iluminar o alumbrar
(ilustrar deriva del latín illustrãre, propiamente
´iluminar, alumbrar´), pero también de aclarar, clasificar
o esclarecer. Se dice de una persona que tiene claridad
mental o, por el contrario, que tiene pocas luces. Se
habla del Siglo de las Luces para referirse al siglo XVIII, que
vio nacer la Ilustración. Del mismo modo, el discurso se identifica como un
continuo, representado a menudo por el hilo u otra fibra textil (al igual que
la vida, que ha sido simbolizada por la lana que hilaban las parcas en su
rueca). Se puede perder el hilo del discurso, pero también retomarlo,
o añadir algo al hilo de las palabras de otro. Además, las ideas
se hilvanan, pegar la hebra equivale a ´hablar
prolijamente´ y dar carrete o dar cuerda es
´propiciar que alguien se explaye en la conversación´. Si el discurso se
alarga, puede llegar a ser un rollo y a quien se excede se le
pide que lo corte o que no se enrolle. La
identificación del lenguaje con lo textil viene de antiguo. No en vano, la voz texto
proviene del latín textus, que en sentido recto significa
´trama´, ´tejido´.
Algunos casos parecen sugerir que el proceso de
formación de metáforas va más allá de lo cultural. En español, se usan niña
de los ojos o pupila (tomado del latín pupilla,
diminutivo de pupa, utilizado propiamente con el significado de
´niña´ o ´huérfana´) para designar la abertura situada en el centro del iris
por donde penetra la luz, quizás porque ésta actúa como un espejo, reflejando
la imagen del observador, que aparece como una figura diminuta. Así lo
explicaba Sócrates. Evidentemente, la metáfora estaba ya presente en el griego
antiguo, donde se empleaba kórē en el mismo sentido. Con ligeras
variantes, tal identificación se produce en más de treinta lenguas del mundo,
incluidos el sánscrito y el hebreo, algunas de ellas sin ninguna relación entre
sí.
Fuente:
Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de
Academias de la Lengua Española, págs. 166 y 167.

Buen escrito. Nada más que en los ejemplos se incluyeron símiles, que a diferencia de las metáforas, en las primeras se utilizan <> mientras en que la metáfora la comparación es directa
ResponderBorrar<>
Lo que está entre comillas angulares es texto redactado por inteligencia artificial y copiado del resultado de la búsqueda para terminar de definir bien la idea. Lo demás, especialmente la detección de las símiles en los ejemplos puestos, es criterio de este suscrito.