Cosas del español (69): REDUNDANDO
El diccionario académico define el término pleonasmo,
en su segunda acepción, como ´redundancia viciosa de palabras´. Desde esta
perspectiva, la expresión accidente fortuito debe considerarse
pleonasmo ya que todo accidente lleva aparejada la condición de improviso o
inesperado, es decir, la cualidad de casual. Si decidiéramos que cualquier
redundancia implica incorrección, eliminaríamos usos expresivos o enfáticos
característicos de la lengua. Así, afirmamos con naturalidad que una persona
vio un acontecimiento con sus propios ojos o que jamás en
su vida lo vio. Son expresiones redundantes, pero no incorrectas. La
lengua es redundante, aunque estilísticamente algunas redundancias sean poco
recomendables. No es casual que el pleonasmo se considere, por una parte, vicio
del lenguaje y, por otra, figura retórica.
En tanto que ´asignación de día, hora y lugar
para verse y hablarse dos o más personas´, toda cita implica anticipación, lo
cual hace innecesario hablar de cita previa. No obstante, tal
expresión suele aludir a la que se gestiona a través del teléfono o de medios
telemáticos y se caracteriza por cierta especialización, a nadie se le
ocurriría concertar una «cita previa» con unos amigos. En principio, si alguien
prevé, es que se ha anticipado, de manera que prever con antelación
debería considerarse un uso pleonástico. Cosa distinta es que se pretenda
expresar algo que ha sido previsto con mucha antelación. Algo similar sucede en
la secuencia actualmente en vigor, donde el adverbio es
obviamente innecesario.
Hay redundancias que el uso ha ido
normalizando. El diccionario académico recoge, por ejemplo, nunca jamás,
lapso de tiempo o panacea universal. Son expresiones
redundantes, pero están muy extendidas en la lengua culta. A ellas pueden
sumarse otras como erario público (erario es
sinónimo de hacienda y alude a bienes públicos) o tasa de
mortalidad (la mortalidad es una tasa, es decir, pone en relación dos
magnitudes). Sin embargo, resulta incuestionable que al discurso que hace
apología en defensa de la sanidad pública le sobran las palabras en
defensa porque las apologías nunca están en contra de algo o de
alguien, sino a favor. También, que divisas son extranjeras con respecto a la
unidad monetaria del país de que se trata, que no hay más túnel que el túnel
subterráneo ni nexo que no sea de unión, que todo colofón se sitúa al final, y
que es difícil bifurcarse en más o menos de dos.
Fuente: Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, págs. 175 y 176.

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