LOS ERRORES HISTÓRICOS Y LOS FENÓMENOS POLÍTICOS
Vicente Williams Agasse
Tiburcio Carias Andino & Ramón Villeda
Morales
Con la crisis política que el país ha soportado
a través del tiempo, es oportuno recordar los errores históricos, que se han
presentado en la historia política electoral de Honduras en estos dos últimos
siglos; y los fenómenos políticos, surgidos, por estos mismos errores.
Aunque pocos conciudadanos conocen la historia
partidista y las luchas entre hermanos que se realizaban en el país, vale la
pena resumir algunos sucesos que dieron como resultado, el surgimiento de
líderes conocidos como fenómenos políticos, entre los cuales destacan Tiburcio
Carias Andino, Ramón Villeda Morales, Rafael Leonardo Callejas y Ricardo Maduro
Joest.
En primer lugar, me quiero referir al caso
surgido en el año de 1924, cuando se disputaron la presidencia de la República,
los candidatos Policarpo Bonilla, Juan Ángel Arias y Tiburcio Carias Andino.
En la elección presidencial, resultó electo por
mayoría relativa, el general Tiburcio Carías, sin embargo, el gobierno liberal
de Rafael López Gutiérrez y los otros dos candidatos, ambos miembros de
facciones en las que se había dividido el Partido Liberal, se opusieron a su
proclamación como Presidente, aduciendo que Carías no había obtenido la mayoría
absoluta. Consecuentemente el gobierno, más proclive a una de las facciones del
Partido Liberal, asumió dictatorialmente todos los poderes del Estado, a lo que
los partidarios del General Carías y el Partido Nacional, reaccionaron
violentamente, dando paso a una de las más cruentas guerras civiles, que
Honduras ha sufrido y que fue conocida como la “Revolución Reivindicadora”.
Triunfante dicha “revolución”, surgió un pacto auspiciado por el delegado de
los Estados Unidos, por medio del cual los protagonistas de la guerra no podían
participar como candidatos en la próxima campaña.
Fue así como el Dr. Miguel Paz Barahona, del
Partido Nacional, triunfó en las elecciones que inmediatamente siguieron a este
pacto, habiendo gobernado de 1925 a 1928. Paz Barahona había sido el compañero
de fórmula de Carías Andino, en la elección que le frustraron los enemigos de
la democracia.
El General Carías, ya convertido en un
verdadero caudillo, mantuvo durante el periodo presidencial de Paz Barahona,
primero y luego durante el Gobierno del Dr. Mejía Colindres, una gran cuota de
poder, como ahora llamamos, pues controló directamente el Congreso Nacional y
la Corte Suprema de Justicia, en ambos periodos presidenciales, el del
presidente Paz Barahona y el de Mejía Colindres.
A pesar de que Carías Andino no pudo llegar al
poder en esa oportunidad, su figura alcanzó dimensiones extraordinarias e
incrementó su prestigio como el líder máximo del Partido Nacional. En 1932
Carias Andino vuelve a la disputa presidencial, ahora contra José Ángel Zuniga
Huete del Partido Liberal; y triunfa rotundamente, por una gran mayoría de
votos.
Nuevamente, desconociendo el resultado
electoral, una facción del Partido Liberal en el poder, con la oposición del
propio Presidente Liberal Vicente Mejía Colindres, se fue a la revuelta que en
esta oportunidad se llamó “Revuelta de las Traiciones”, pretendiendo impedir la
llegada del General Carías Andino a la Presidencia de la República.
La revuelta fracasó y obviamente el prestigio y
popularidad de Carías Andino, se elevó mucho más, lo que dio como resultado que
éste se pudiera sostener, sin mayores problemas durante 16 años, que entregó el
poder voluntariamente, se retiró a su casa tranquilamente; y 6 años después
regresó a buscar su reelección y obtuvo un formidable caudal de votos, que le
dieron opción para optar nuevamente a la Presidencia, de acuerdo a la
Constitución vigente entonces.
Este fenómeno político, quizá no hubiera sido
tan contundente, si en sus luchas políticas iniciales no hubiera encontrado
tantas barreras y tropiezos que lo enaltecieron, hasta casi la idolatría, a un
hombre que quizá en otras circunstancias, simplemente, hubiera cumplido con su
periodo presidencial, para el que fue electo en el año de 1924.
En 1954, cuando es llamado el pueblo a
concurrir a elecciones, logró mayoría relativa la candidatura liberal del Dr.
Ramón Villeda Morales, sobre sus otros dos adversarios, los nacionalistas
divididos en el Movimiento Nacional Reformista (Abraham Williams Calderón)
y el Partido Nacional (Tiburcio Carias Andino), propiamente dicho.
En esta oportunidad es el Partido Nacional, el
que impide el ascenso de Villeda Morales, al no asistir al Congreso Nacional
los Diputados electos por el Partido Nacional, propiciando con esto el
surgimiento del Gobierno de facto de Don Julio Lozano Díaz, con las
consecuencias posteriores, al ser derrocado, por las Fuerzas Armadas, que allí
inician su protagonismo en la vida del país, como el poder real, que dirigió la
nación hasta hace pocos años.
La actitud del Partido Nacional, propició que
Villeda Morales, adquiriera un prestigio y popularidad extraordinarios,
comprobados en las elecciones convocadas en 1957, donde el liberalismo con
Villeda Morales a la cabeza, triunfó rotundamente en aquella oportunidad.
Este otro fenómeno político llamado Villeda
Morales, alcanzó grandes muestras de prestigio y popularidad. La suerte de
Honduras, sería otra, si en 1954 el Partido Nacional hubiera reconocido la
elección de Villeda Morales y quizás los demás gobiernos que luego le hubieran
sucedido se habrían enmarcado en un proceso democrático, que tendría a Honduras
en otro estado de desarrollo.
Rafael Leonardo Callejas & Ricardo Maduro
Joest
Muchos años después en 1986, el Gobierno de
Roberto Suazo Córdova, con su intervención directa en el Partido Nacional, creó
una crisis que concluyó con la famosa fórmula B, que dio como resultado que el
candidato con mayoría de votos, Rafael Leonardo Callejas, no fuera electo
Presidente.
Sin embargo, este acto hizo que también la
popularidad de Callejas se multiplicará y en las siguientes elecciones en 1989,
con su prestigio en la máxima popularidad, triunfó ampliamente frente al
adversario tradicional del Partido Liberal, Carlos Roberto Flores Facusse.
El concepto de fenómeno político, vuelve a
surgir en la mente de los hondureños con la candidatura de Ricardo Maduro
Joest, como aspirante a la Presidencia de la República por el Partido Nacional.
La oposición a su inscripción como Precandidato
del Partido Nacional, sin justificación alguna, a veces hasta irracional, por
parte de los que mantenían el control de los sellos del Partido Liberal,
contribuyó a que los índices de popularidad, de Maduro, aumentaran de manera
asombrosa, lo que se confirmó en las elecciones internas de diciembre del año
2000.
A pesar de que a Ricardo Maduro se le reconocía
como hondureño por nacimiento, fue Presidente del Banco Central de Honduras,
además de Diputado en el Congreso Nacional, la nomenclatura del Partido Liberal
no le reconocía como hondureño sino como panameño, cometiendo nuevamente un
grave error histórico, ya que en las elecciones generales del año 2001 fue
electo Presidente de la República con un alto margen de votos.
En todos esos casos en los años 1924, 1932,
1954, 1986 y 2001 se incurrió en errores históricos que dieron paso a figuras y
fenómenos políticos que a través de los años lograron llegar hasta la primera
magistratura del país.


Comentarios
Publicar un comentario