Los nuestros: RAFAEL BARDALES BUESO, EDUCADOR Y POLÍTICO
Juan Ramón Martínez
En 1964, el gobierno militar de Osvaldo López
Arellano, nombró a Rafael Bardales Bueso director de la Escuela Superior del
Profesorado Francisco Morazán. Cursaba allí el segundo año en la carrera de
Ciencias Sociales. Nos dijeron que Bardales Bueso, era un famoso educador de
tantos méritos que la OEA lo había contratado para dirigir un proyecto de
formación de docentes en Venezuela. Había nacido en Zacapa, Santa Bárbara. Hizo
estudios secundarios en Santa Bárbara y Tegucigalpa y desempeñó importantes
cargos en institutos secundarios y en el Ministerio de Educación.
Era de baja estatura, de más de sesenta años de
edad, de color cetrino, en la que en el cabello brillante honraba el pasado
indígena. Cuidadoso en los detalles del vestir. Suaves maneras. Hablaba en tono
suave y sus palabras siempre tenían el sabor del consejo oportuno. Era el
típico occidental, cuidado, respetuoso. Firme en sus miradas. Desde el primer
día me trató como colega. Hasta hacía pocos años, los alumnos de la Superior
éramos “profesores—alumnos”, porque el fin era convertirnos en docentes. Desde las
primeras semanas de 1964, note que me dispensaba cariño y me animaba a ser un
gran maestro. No anticipaba las tentaciones que la vida me pondría en el
caminar de la existencia.
Era hombre de continuidades. No llegó a
deshacer lo que los otros directores habían hecho. Su conducción nos dio la
impresión que la Dirección de la Escuela Superior era la de siempre. Que el
cambio era la cara del director. Horacio Elvir Rojas, había sido sustituido
porque los militares no le dispensaban confianza. Nosotros —con los
líderes de las respectivas especialidades— no podíamos, sino mantenernos
atentos. Ejerció el cargo de forma impecable. Amigable con los profesores y
alumnos. Accesible para sus colegas; dándole continuidad al mayor proyecto
docente que se haya tenido jamás en Honduras.
En 1965, López Arellano lo nombró Ministro de
Educación. El día de nuestra graduación con la presencia del gobernante, por
prudencia los profesores impidieron que pronunciara el discurso final de los
graduados. Estaban seguros que diría cosas inconvenientes e incluso
políticamente críticas en contra del régimen. En la distancia creo que tuvieron
razón. Me dolió entonces. Pero fue lo mejor.
Como director del John F. Kennedy, en Langue
Valle, lo visite en un par de veces. Entonces los ministros eran accesibles.
Los docentes podíamos hablar con ellos. En una de esas ocasiones, me recibió en
compañía de Ernesto Gálvez, uno de mis alumnos más queridos. Le solicité una
beca para que este estudiara Magisterio en la Normal de Varones. Ordenó que
Gálvez, concluyera sus estudios magisteriales, dejando una estela de afectos y
en mi paladar, el sabor que Bardales Bueso era un docente completo.
Después en los años setenta, espigo en
política. Fue presidente del Comité Central del Partido Nacional, donde
enfrentó con entereza al reformismo militar, luchando por el regreso a la
institucionalidad constitucional. Junto a Rodas Alvarado y Ricardo Zúñiga lo
lograron. Escribió libros didácticos e históricos. Una vez, rendí dictamen
favorable para que la Editorial Universitaria publicará una Historia del
Partido Nacional y Manuel Bonilla. Me opuse a publicar su biografía de Carías
Andino. No fui correcto con el maestro que solo me había dado respeto y
consideración. Somos imperfectos por ser humanos. Creo que él lo entendió.
Ahora que su nieto es alcalde de Tegucigalpa, la figura de Bardales Bueso se ilumina en mi memoria. Su descendiente es capitalino. No se parece con el abuelo. Escogió ser diferente. Don Rafael dejó en nosotros, sembrada la esperanza y soñando con la rosa roja de una utopía brillante. Estoy orgulloso de mi maestro inolvidable. En casa guardo con afecto la fotografía cuando me entregó el título de la Escuela Superior. Y que, me hizo su colega. El mayor de los honores.

Vamos de Maestro a Maestro. Bardales Bueso Maestrode Juan Ramón Martínez Maestro de Ernesto Gálvez. Yo no hice carrera docente. Sólio 10 años en la UNAH.
ResponderBorrarAgradecido con el Maestro JRM (todavía se lo digo) por relatar el empujón que me dio para abrazar la carrera de Mestro
ResponderBorrarAhora soy Maestro de Enseñanza Biblica en mi iglesia.