Contracorriente: TRUMP: LA VISIÓN APOCALÍPTICA EUROPEA

Juan Ramón Martínez

Estados Unidos ha elaborado y elevado a Estrategia Internacional, un documento de 33 páginas en donde “culpa a la UE de socavar la libertad política y la soberanía, critica las políticas migratorias, incentiva a los países miembros a que asuman la responsabilidad de su defensa y anima a la derecha a cultivar la resistencia a la deriva actual de Europa”.

Quienes elaboraron el documento no son historiadores; ni diplomáticos a la altura de Kissinger. Marco Rubio está muy distante del ex canciller de Nixon, por lo que el documento que comentamos es muy frágil en sus propuestas; y, además, está basada en una vieja historia de un hecho cierto: que Estados Unidos salvó a Europa de Hitler en la II Guerra Mundial.

La UE tiene como todos los estados, las dificultades y algunas insuficiencias de alguna de sus instituciones. Además, fisuras inevitables, entre la que destaca la visión retraída de Hungría, ciertos recelos de Polonia y el rechazo que Rusia manifiesta sobre su expansión hacia el este europeo. Aquí tienen razón Trump y su equipo: Europa se ha acostumbrado a depender de los Estados Unidos para frenar la peligrosidad de la URSS hasta 1989 y después de Rusia. 

Pero lo que Trump no reconoce, porque se le cae el edificio teórico construido por sus asesores, es que esta dependencia ha favorecido los intereses geopolíticos de Estados Unidos. Y fortalecido su economía. Gracias al apoyo europeo, -especialmente su liderazgo en la OTAN - Estados Unidos ha preservado su carácter de gran potencia, pudo derrotar a la URSS; y mantener reflotada su industria militar.

Económicamente ganar la II Guerra Mundial consolidó a Estados Unidos. La insistencia de Trump para que se aumente el 5% de los presupuestos a la defensa es más que exigencia geopolítica, pretensión de comerciante que quiere que la UE compre más armas a Estados Unidos. Revitalizando su economía que depende en gran parte de la adquisición de equipo militar por extranjeros. Si UE dejara de comprar armamento a Estados Unidos, Trump a estas horas estaría lamentándose más que ahora en que como simple vendedor, quiere que le compren más.

La UE y Estados Unidos se parecen mucho; pero tienen diferencias. El capitalismo estadounidense está menos regulado que el capitalismo europeo. No ha experimentado la irrupción de las tecnológicas sobre Washington, cumpliéndose el peligro que anticipó Eisenhower, cuando llamó la atención de los productores de armas, los dueños del acero y los políticos. Europa, ha sancionado severamente muchas de estas tecnológicas las que con sus cabilderos han puesto al gobierno de Trump como el guardián de los castigados por la UE. Musk ha puesto el grito al cielo.

Otra diferencia es el tema de la población. Mientras Estados Unidos ha oscurecido la piel de su población, Europa ha envejecido la suya. Mientras USA propicia una derecha que busca el blanqueamiento de su población y el rechazo a los inmigrantes de piel obscura, la UE necesita población joven y por ello, maneja unos valores y estrategias diferentes frente al tema de la inmigración.

Estados Unidos, no entiende que lo bueno para sus intereses no lo es también para UE. El estado de bienestar europeo, está amenazado porque cada día son menos los jóvenes que pueden sostener las pensiones y menos los contribuyentes para financiar los otros extremos del estado de bienestar. Los impuestos en el norte de Europa, son tan altos que IKEA, ha cambiado de domicilio porque son muy elevados.

Y finalmente, el tema de la visión partidaria. En Europa Trump es la derecha. Ello preocupa mucho pero no quiere convertirlo en un motivo de fricción con quien es su más importante aliado. Pero no hay que olvidar que la derecha fascista hitleriana, es un fenómeno que sufrieron los europeos; y no los estadounidenses. De allí que en casi todos sus estratos intelectuales, un brote de la derecha cavernaria en Hungría, Polonia o Alemania, es una señal de peligroso retorno del fantasma hitleriano que, aun tiempo después, todavía pone hielo en la espalda de los europeos.

Es razonable que los Estados Unidos de Trump estén preocupados por China y tratan de calmar a Rusia. Y que, para ello, es útil aumentar el gasto de Europa para detener a Rusia. Pero también hay que entender que Trump, aunque lo desea, no es un Rey; tiene un tiempo de caducidad. Dentro de tres años, es probable que los demócratas retomen el poder. Y la pesadilla de una derecha estadounidense, termine para siempre.

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