Cosas del español (71): REPERTORIO ARCAIZANTE

El arcaísmo es un elemento lingüístico cuya forma o significado, o ambos a la vez, resultan anticuados. Se trata de expresiones o palabras que en el pasado fueron de uso común, pero que con el tiempo han ido perdiendo vigencia entre los hablantes o han sido reemplazadas por términos alternativos.

Ya se ha hecho mención de algunas preposiciones o del uso del futuro de subjuntivo en el lenguaje administrativo y jurídico, que, como el campo de los dichos populares y los refranes, es un reducto de arcaísmos léxicos o sintácticos. En él se conserva, en expresiones fijas, la forma ha, correspondiente a la tercera persona de singular del presente de indicativo del verbo haber: La protesta no ha lugar, que puede encontrarse también (con el significado de ´hace´) en construcciones temporales: Tiempo ha que no lo veo. Son asimismo arcaicas las formas de imperativo he y habed, aunque la primera se ha fosilizado en fórmulas como he aquí, henos ahora o hete aquí, empleada esta última para introducir en el discurso un acento de sorpresa.

Por lo que respecta a otros verbos, están hoy en retroceso las formas de raíz irregular de placer (´agradar o dar gusto´). Plugo, pluguiese o pluguiere, variantes cultas generales en el español clásico, perviven sobre todo en el uso literario. Recurso arcaizante -salvo en áreas del noroeste de España- y propio de la lengua escrita es el empleo de los pronombres enclíticos con las formas verbales conjugadas (trájome, díjonos, diose), con la excepción, claro ésta, del imperativo.

En la actualidad es poco usual el empleo de determinados sustantivos derivados de un verbo y terminados en -miento (afligimiento, destruimiento), de los adverbios do por dónde o dónde, y doquiera por dondequiera, del adjetivo grande con el sentido de ´abundante´, en lugar de la forma apocopada gran (Padece un grande dolor), o de cuál como adverbio exclamativo para significar ´de qué modo´ («¡Cuál gritan esos malditos!»), escribe Zorrilla en el Tenorio). El apócope de las voces primera y tercera cuando acompañan a un sustantivo femenino (la primer mañana), el uso del demostrativo seguido de posesivo (esta mi casa) o la construcción «como + verbo copulativo» (La cuestión, absurda como era, fue rechazada) también han caído en desuso.

Las áreas rurales son más proclives a conservar los arcaísmos, que también tiene elevada presencia en el español de América. A veces, la línea que los separa de los cultismos, de los usos poéticos o populares es difícil de determinar. Ejemplos de usos de registro fronterizo son: acullá, adverbio demostrativo por allá o más allá, asaz por bastante, harto, -ta como adverbio indefinido, en lugar de muy, en enunciados como Estoy harto cansado, la locución adverbial por doquier, expresiones como ¡Ah de la casa! o el verbo yantar en sustitución de comer.

Fuente: Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, págs. 179 y 180.

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