LA LUCHA POLÍTICA DE 1954 Y LA RUPTURA DEL ORDEN CONSTITUCIONAL

Anales Históricos

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(Parte I)

Ramón E. Cruz 

Juan Manuel Gálvez y el General Tiburcio Carias Andino.

En 1952 elementos del Gobierno, secundados por el diario semioficial El Día, iniciaron una campaña tendiente a reformar la Constitución Política de 1936, cuya finalidad esencial era la de permitir la continuación en el Poder, del Presidente de la República Dr. Juan Manuel Gálvez. Tal campaña terminó prácticamente, cuando el Congreso Nacional en sus sesiones de diciembre de 1953 declaró sin lugar la reforma constitucional propuesta y la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para el fin indicado.

Los elementos adictos al continuismo estuvieron integrados por funcionarios públicos y empleados del Ejecutivo, por diputados al Congreso Nacional, patrocinadores de la candidatura del Gral. Abraham Williams, cuya candidatura a la presidencia de la República se inició desde el primer año de la Administración Gálvez por partidarios del propio General Williams.

La campaña del Movimiento Nacional Reformista, que así se denominó al nuevo partido, tuvo como resultado fundamental, la división del Partido Nacional, cuyo Jefe, General don Tiburcio Carías A. fue el principal oponente a la reforma constitucional tendiente al continuismo en el poder del Sr. Dr. Gálvez.

Esa división se hizo patente al emitirse por el Congreso Nacional el Decreto convocando al pueblo a elecciones de Autoridades Supremas para el periodo 1955-1960, al proclamar las Convenciones de los tres grupos políticos a los Señores General don Tiburcio Carías A. por el Partido Nacional; General e Ing. Don Abraham Williams Calderón, por el Movimiento Nacional Reformista y Dr. Ramón Villeda Morales por el Partido Liberal.

Aunque aparentemente muchos elementos liberales se unieron al Movimiento Nacional Reformista, tal adhesión tuvo por objeto hacer imposible la reconciliación de los dos grupos nacionalistas y tomar posiciones claves que permitieran al Partido Liberal el éxito de su campaña para la conquista del Gobierno.

Los nuevos dirigentes del Partido Liberal, cuyo más activo representante fue el Dr. Ramón Villeda Morales, estuvieron íntimamente enlazados con el Gobierno que en Guatemala presidió el Dr. don Juan José Arévalo y posteriormente el Teniente Coronel Jacobo Arbenz Guzmán, a cuya toma de posesión fuera invitado personal el Dr. Villeda Morales, adversario de los Gobiernos de Carías y de Gálvez. El periódico del Partido liberal “El Pueblo”, defendió siempre las Administraciones de Arévalo y de Arbenz Guzmán, señalándolas como ejemplo en América, de verdaderos regímenes de libertad y democracia. Se dijo que tal periódico era subvencionado por el Gobierno guatemalteco y en la campaña política del 54, se acusó a los dirigentes liberales de recibir ayuda económica del Gobierno pro-comunista de Arbenz y de otros elementos extranjeros al servicio del Comunismo Internacional.

La caída del Gobierno de Arbenz, debida al triunfo de la Revolución encabezada por el Teniente Coronel don Carlos Castillo Armas, proporcionó al Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norte América, elementos de juicio sobre las conexiones de los dirigentes liberales de Honduras con el referido régimen pro-comunista de Guatemala, que robustecieron las investigaciones de agentes del F.B.I.

La huelga general que el 3 de mayo de 1954 estalló en la Costa Norte de Honduras, extendiéndose no sólo entre los trabajadores de las dos Empresas principales, la United Fruit Company y la Standard Fruit Co., sino también entre los de otras empresas más pequeñas nacionales y extranjeras, vino a complicar más el panorama político hondureño, pues aparte de la disciplina y orden que reinaron entre los huelguistas, se observó con extrañeza que no obstante la carencia de organizaciones sindicales y de fondos por parte de los trabajadores, la huelga se sostuvo por dos largos meses, haciendo sospechar la ayuda económica externa y la intervención de elementos capacitados en la organización y funcionamiento de paros.

Los partidos en pugna trataron de obtener las mayores ventajas del movimiento huelguístico, pero fue el Partido Liberal, por sus declaraciones en ciertos aspectos demagógicos, el que ganó más prosélitos entre la masa trabajadora, a la que ofreció tierras, mejores condiciones de vida y salario de ocho Lempiras al día.

Ante la situación política prevaleciente y tomando en consideración las lecciones de la historia que enseña que, en situaciones semejantes, cuando tres grupos políticos se disputan el Poder el resultado fue la guerra civil, con su corolario de destrucción de vida y de deterioro de la economía nacional, dirigentes de los Partidos Nacional y Liberal dispusieron ponerse en contacto para encontrar una solución justa y de acuerdo con los intereses nacionales, al problema de la sucesión presidencial.

Fue así como se reunieron el 28 de agosto de 1954 a las 11 de la mañana el Dr. don Jesús M. Alvarado, por parte del Partido Liberal y el autor de estas líneas con autorización del Jefe del Partido Nacional, General Carías A.

Esta primera entrevista fue exploratoria. En ella se hizo un análisis general de la situación política y los posibles resultados que podría tener en la vida constitucional del país si los tres grupos en contienda no anteponían los intereses nacionales a los particulares de cada uno de ellos.

Se habló en términos generales de unificación del país como base sine qua non para la solución de los problemas sociales y principalmente internacionales, entre ellos el cumplimiento del Laudo del Rey de España que definió los límites con Nicaragua y la solución definitiva de nuestra frontera con la hermana República de El Salvador.

En la reunión efectuada en los primeros días de septiembre, el que estas líneas escribe, manifestó al Dr. Alvarado, la resolución del candidato nacionalista Gral. Carías, en el caso de ser elegido Presidente, de emplear en su Gobierno, con convenio o sin convenio, elementos capacitados y honrados del Partido Liberal para la mejor resolución de los problemas de Honduras.

En la plática se hizo ver al Dr. Alvarado que el convenio debía comprender en primer lugar la distribución de los cargos electivos, principiando por la Directiva del Congreso Nacional y después con la Corte Suprema de Justicia, Tribunal Superior de Cuentas y Tesorerías Especiales y que después había que considerar la distribución de los empleos provistos por nombramiento.

El Dr. Alvarado propuso que el Gobierno, cualquiera fuese el resultado de las elecciones, debería distribuirse por mitad, en la forma siguiente: que en el caso de que el Comandante y Administrador de Rentas, fuesen nacionalistas, por ejemplo; el Juez de Letras y el Administrador de Rentas o el Gobernador Político deberían ser liberales, pero que la selección debería hacerse a base de competencia. Si en un departamento se presentaban dos candidatos para la Gobernación Política, uno nacionalista y el otro liberal, el nombramiento debería recaer en el más competente, si fuesen de igual competencia, en aquel perteneciente al Partido correspondiente al Presidente de la República.

En la reunión del 10 de septiembre se convino en que ambos representantes consultarían las bases discutidas y en las cuales ambos estaban de acuerdo en términos generales, con los respectivos mandantes, a fin de proceder a la elaboración de un convenio por escrito, que se mantendría en estricta reserva. El representante del Gral. Carías manifestó al Dr. Alvarado, la decisión de dicho candidato de emplear a elementos sanos y capacitados del Movimiento Nacional Reformista, a lo que el Dr. Alvarado repuso, que no habría inconveniente, pero que tales elementos deberían considerarse, conforme al Convenio que se celebrará, como pertenecientes al nacionalismo.

Embajador de los Estados Unidos en Honduras, Whitting Willawer

Entre la reunión del 10 de septiembre y la siguiente, verificada el 17 del mismo mes, ocurrieron acontecimientos extraordinarios que influyeron decisivamente en la solución del problema político de Honduras, y que cambiaron de una manera radical el curso de los acontecimientos históricos, debido esto a la actitud de los tres sectores en contienda y de la prensa del país en general, frente a la posición que suponían tenía la Embajada Americana presidida por el Sr. Whitting Willawer. La mayoría de políticos de uno y otros grupos, los mismo que algunos diarios de la capital estaban pendientes de los viajes del Embajador a los Estados Unidos y esperaban al regreso de cada uno de ellos, que diría la última palabra sobre la solución que se daría en definitiva al problema eleccionario de Honduras.

Fue así, como el 14 de septiembre a las 11 de la mañana, llegó a la Corte Suprema de Justicia el Lic. don Humberto López Villamil en busca del autor de estas líneas, manifestándole que él y el Teniente Coronel don Armando Velásquez deseaban tratarle un asunto importante, por lo que fueron los tres a casa del Lic. Cruz para cambiar impresiones.

Los señores Velásquez y López Villamil manifestaron a Cruz que el problema político del país estaría resuelto dentro de las 24 horas; que en esos precisos instantes el Sr. Embajador Willawer estaba conferenciando con el Gral. don Tiburcio Carías A., candidato del Partido Nacional para que se retirara de la lucha y se procediera inmediatamente a la reunión del Congreso Nacional a fin de que éste convocara a una Asamblea Nacional Constituyente para que diera una nueva Constitución y resolvería sobre la persona que debía asumir el poder. Que el Sr. Embajador se dirigiría en el mismo sentido que al Gral. Carías, a los otros dos candidatos, pero que en relación con el General e Ing. don Abraham Williams Calderón, no existía problema, porque éste tenía compromisos de apoyar al Dr. Don Juan Manuel Gálvez en caso de que este resolviera continuar en el Poder; y aun sin el consentimiento del General Williams, el proceso se llevaría a feliz término ya que en el Consejo Central Ejecutivo del Movimiento Nacional Reformista, tenían mayoría los galvistas.

Ambos visitantes manifestaron al Lic. Cruz que él y otros elementos nacionalistas, como los Lics. Don F. Salomón Jiménez, Rubén Álvarez y algunos otros ocuparían posiciones en el nuevo Gobierno y que lo excitaban para que en unión de los dos elementos indicados influyera en el ánimo del Gral. Carías para que retirara su candidatura y apoyara la solución que se propondría al Sr. Embajador de los Estados Unidos de Norte América. Que ellos personalmente preferían como solución más adecuada la continuación del Dr. Gálvez en el Poder.

Como el que estas líneas escribe les replicara que la convocatoria del Congreso para que éste a su vez lo hiciera con una Constituyente era extemporánea e inconstitucional y que era preferible una solución que salvara el decoro nacional, procurando el avenimiento si posible fuera de los tres grupos en contienda o por lo menos la unificación del nacionalismo con un candidato como el Ing. Gregorio Reyes Zelaya, repusieron que ellos exponían el plan indicado porque ya eso eran hechos consumados y que dentro de las 24 horas el asunto estaría resuelto, por lo que lo excitaban nuevamente para que hiciera su gestión ante el General Carías.

El Lic. Cruz les indicó que él no tenía ninguna influencia sobre las decisiones del Jefe del Partido Nacional, pero que en ese mismo día procuraría hablar con él para indicarle la gravedad de la situación y encontrar una solución favorable a los intereses de la Nación.

Cruz hizo saber al Gral. Carías, telefónicamente la conversación que había sostenido con los señores López Villamil y Velásquez y a las tres de la tarde se presentó en la casa del Jefe del Partido Nacional. Este le confirmó la veracidad de la entrevista que a las 11 de la mañana había tenido con el Embajador Americano y de los puntos esenciales discutidos, que en el fondo eran los referidos por Velásquez y compañero.

Cruz hizo ver al Gral. Carías la gravedad del momento, si en realidad el Embajador obraba con instrucciones del Departamento de Estado de los Estados Unidos y le manifestó que lo esencial era salvar la dignidad del país y lo más que se pudiera de los intereses del Partido Nacional. Que la partida podría ganarse demostrando al Embajador que la convocatoria de una Constituyente, era inconstitucional y que ello equivalía, técnicamente, a un golpe de Estado, pero que era condición indispensable la flexibilidad para lo cual debería demostrar su absoluto desinterés renunciando los candidatos y designando una cuarta persona que podría ser la que el Gral. Carías escogería para llegar a las elecciones del 10 de octubre.

El General Carías, en presencia de los señores Perito Mercantil don Gabriel Mejía y don René Pascua, contestó que se le hiciera a un lado y que resolverían lo que debía hacerse sus amigos, a lo cual el que esto escribe le manifestó que ninguna solución podía ser satisfactoria sin la participación y apoyo del Jefe del Partido.

Se convino en que a las 8 de la noche de ese día se efectuaría una reunión en casa del propio General Carías para considerar la situación. Como Cruz indicara que López Villamil y Velásquez le habían referido que el plan de Willawer tenía el apoyo de El Salvador y Guatemala, pero ignoraba la posición de Nicaragua, el Sr. Pascua dijo que también este último país estaba de acuerdo.

A las ocho de la noche se hicieron presentes en casa del General don Tiburcio Carías A., los señores Ing. Gregorio Reyes Zelaya, Lic. don Tomas Alonzo B., P. M. Gabriel Mejía López, General Carlos Izaguirre, don René Pascua y Lic. Ramón E. Cruz.    

El General Carías indicó al señor Izaguirre, quien sirviera de intérprete a la entrevista que el primero celebró por la mañana con el Embajador Willawer, que le diera lectura a la reseña escrita que el propio intérprete había hecho de los puntos fundamentales tratados en la referida entrevista.

De la lectura referida, el que esto escribe recuerda, los conceptos siguientes:

a)    El Embajador Willawer manifestó a Carías los temores del Departamento de Estado de que la paz de Honduras pudiera ser alterada por la falta de avenimiento de los tres grupos políticos en lucha y la inconformidad de los candidatos y sus partidarios que fuesen derrotados en los comicios de octubre.

b)   El Departamento de Estado tenía datos que en el Partido Liberal se habían infiltrado elementos izquierdistas y, se habían organizado varias células comunistas en los organismos de dicha agrupación política y además, con la caída del Gobierno de Arbenz Guzmán se había comprobado que el Partido Liberal había recibido ayuda financiera del exterior otorgada principalmente por parte de dicho régimen caído.

La huelga contó con elementos extranjeros.

c)    El Departamento de Estado de los Estados Unidos manifestaba un vivo interés en la conversación de la paz y el orden en Honduras, como un medio para el desarrollo de este país amigo, y deseaba evitar que la lucha política pudiera llevar al implantamiento de un régimen como el recién depuesto en Guatemala.

d)   Para evitar las consecuencias indicadas anteriormente, el Embajador propuso las dos soluciones siguientes: 1º. La continuación del Dr. Juan Manuel Gálvez en la Presidencia de la República, por un periodo de uno a dos años, y la convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso Nacional a fin de que éste a su vez acordara la reforma de la Constitución Política, para lo cual debería convocarse una Asamblea Nacional Constituyente y 2º. Que, dentro de las 24 horas siguientes, el General Carías podía proponer a la Embajada una solución que garantizara la tranquilidad y el orden en el país, para lo cual podía enviar un Delegado en el plazo indicado.

Esta última proposición se hizo por insinuación del Prof. don Carlos Izaguirre. El General Carías expresó al Embajador Willawer que la legislatura anterior por una mayoría de 27 votos contra 22 había rechazado la reforma constitucional propugnada por los diputados reformistas, y que la convocatoria del Congreso Nacional a sesiones extraordinarias para iniciar la reforma constitucional impediría el desarrollo normal del proceso eleccionario, lo que técnicamente equivaldría a un golpe de Estado.

Que él y su partido deseaban que el Gobierno garantizara la libertad de elecciones y que, si esto ocurría, respetarían el resultado de las elecciones, aceptando al candidato que obtuviera mayoría absoluta, cualquiera que fuera éste.

Que, en relación con la infiltración comunista en Honduras, ésta había ocurrido en la Administración del Dr. Juan Manuel Gálvez, pues durante el régimen anterior del propio Gral. Carías los comunistas no habían podido organizarse y se dio una ley para castigar a los que propagaran doctrinas totalitarias, contra el sistema republicano y democrático del Gobierno de Honduras.

Terminada la lectura de la entrevista, el Lic. Cruz manifestó que había que obrar con elasticidad y demostrar al Embajador Americano que la primera solución que proponía era inconstitucional, debiendo recordarse que el Sr. Willawer además de diplomático es Abogado, y que, si se le demuestra que legalmente no puede convocarse una Constituyente, él aceptara otra solución que se le proponga. Que podía proponerse como candidato de transacción al Ing. don Gregorio Reyes Zelaya, ya que éste ha sido iniciado por el Partido Nacional con la opinión pública del país. Esta última proposición fue apoyada por el Lic. don Tomas Alonzo B. El General Izaguirre propuso como candidato de transacción a los señores Lic. don F. Salomón Jiménez y Dr. don Gonzalo Carías Castillo, pero este último quedó descartado por el propio General Carías, por ser hijo suyo. Se convino en que el General Carías agregaría una tercera persona para proponer al Embajador Americano y que el Sr. Izaguirre solicitaría audiencia al Sr. Embajador Americano, a quien presentaría un memorial demostrándole la inconstitucionalidad de la Convocatoria de la Constituyente y propondría la solución de un candidato de transacción.

Los Abogados Cruz y Alonzo explicaron a los asistentes la incompatibilidad de celebrar simultáneamente elecciones ordinarias de Autoridades Supremas y extraordinarias de una Asamblea Nacional Constituyente, y la ilegalidad de interrumpir el proceso normal de elecciones para Autoridades Supremas, para el cual el pueblo hondureño fue convocado, en la fecha que señala la Ley Constitutiva de Elecciones, para convocar a elecciones. Leyeron las disposiciones de la Constitución Política y de la Ley de Elecciones que regulan la organización de los Poderes y la elección de los altos funcionarios que los integran y las resoluciones que se establecen para la elección de determinadas personas.

A petición del General Carías el Lic. Cruz, con la cooperación del Lic. Alonzo, redactó un breve memorándum para demostrar la inconstitucionalidad de la Constituyente, en términos análogos a los siguientes:

“Art.117 de la Constitución Política dispone: “El período presidencial será de seis años y empezará el primero de enero, y el 108: “No podrán ser electos Presidente y Vice-Presidente de la República para el periodo siguiente: 1º. El ciudadano que hubiere ejercido la presidencia en propiedad o interinamente en el curso de un periodo. 2º. Los Secretarios de Estado que ejercieren o hubieren ejercido su cargo seis meses antes de la práctica de las elecciones. 3º. Los parientes del Presidente y Vice-Presidente de la República, dentro del cuarto grado de consanguinidad o afinidad”.

La Ley de Elecciones que es constitutiva y que tiene carácter orgánico, pues reglamenta las disposiciones que sobre la materia contiene la Constitución Política y que en consecuencia es complementaria  de ésta, contiene las siguientes disposiciones sobre la práctica de elecciones de Autoridades Supremas: Art. 73- Cuando se trata de elegir autoridades supremas, el Congreso Nacional emitirá el respectivo decreto de convocatoria seis días antes de terminar los primeros sesenta días de sesiones ordinarias. Art. 74- Las elecciones de Autoridades Supremas se practicarán ordinariamente el segundo domingo de octubre, y las de autoridades locales, el último domingo de noviembre, previas las convocatorias de autoridades correspondientes. Son elecciones ordinarias de Autoridades Supremas las que se verifican al final de un período constitucional. Art. 75- También habrá elecciones extraordinarias, tanto de Autoridades Supremas, como locales, para llenar las vacantes que ocurran en la fecha que determine la autoridad correspondiente y que será necesariamente el día domingo.

El Congreso Nacional de Honduras, en su oportunidad dictó el Decreto correspondiente convocando al pueblo hondureño para la elección de Presidente y Vice-Presidente de la República y para diputados al Congreso Nacional.

En consecuencia, serán incompatibles la convocatoria ordinaria para elecciones de Autoridades Supremas y las extraordinarias para integrar una Asamblea Nacional Constituyente; y si ésto último ocurriera, la interrupción del proceso electoral en que está empeñado el pueblo hondureño, equivaldría a un verdadero Golpe de Estado, a la ruptura del orden constitucional, con todas las consecuencias que ello significara.

En parecidos términos a los anteriores se hizo la exposición y el Profesor Izaguirre se avocó el 15 de septiembre, a las 11 de la mañana con el Sr. Embajador Willawer, quien quedó convencido de la inconstitucionalidad de la convocatoria de la Constituyente por un Congreso extraordinario, quedando en consecuencia eliminada la primera solución, o sea la continuación del Dr. Gálvez en el Poder y la reforma constitucional en la forma indicada.

Se convino en que se hablaría al Presidente Gálvez y a los candidatos para que se procediera la nominación de un candidato único, si es posible de los tres partidos y si no, del Nacionalismo y Reformista, pero tal solución no se llevó a la práctica, continuando los tres grupos en su campaña política.

El 16 de septiembre en la hora nacionalista se hicieron fuertes cargos al Embajador Norteamericano, aunque sin mencionar su nombre. Se dijo que el representante de una potencia extranjera, estaba interviniendo en asuntos que debían ser resueltos exclusivamente por los hondureños y se protestó enérgicamente por tal intervención. Esta probablemente, fue una de las razones para que los grupos en contienda no llegaran a un entendimiento.

Nuestra posición personal fue siempre, como ya se dijo anteriormente, que el problema político del país se resolviera por los hondureños, sin injerencias extrañas de ninguna clase, para lo cual la única solución lógica era un convenio entre los tres partidos que se disputaban el poder.

Pero si los dirigentes de dichos grupos buscaron el apoyo de la Embajada, creyendo cada uno que favorecería sus intereses, las protestas por la intervención carecieron de fundamento y de lógica.

El 17 se continuaron las pláticas con el Dr. Alvarado. Se le informó del peligro que se había corrido de una ruptura del orden constitucional y en una forma discreta se le comunicaron los puntos esenciales de la entrevista Carías-Willawer y en forma velada se le dio a comprender la posición precaria del candidato del liberalismo en el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

El Dr. Alvarado comprendió y expresó con vehemencia la remedida del entendimiento entre el nacionalismo y liberalismo y exteriorizó francamente su simpatía por el Gral. Carías a quien ponderó como una garantía para la tranquilidad y progreso de Honduras.

Se convino en que, el Dr. Alvarado elaboraría por escrito las bases de un convenio, tomando en consideración los puntos esenciales considerados en las pláticas sostenidas. 

(CONTINUARÁ)

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*Ramón Ernesto Cruz Uclés (1903-1985) nació en Cantarranas (San Juan de Flores), Francisco Morazán. Abogado, catedrático y político, se graduó en Jurisprudencia y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en 1928. Destacó como docente universitario y magistrado, llegando a ser miembro de la Corte Suprema de Justicia (1949-1964) y representante en la Corte Internacional de Justicia en La Haya. Fue embajador en El Salvador y participó en la modernización del Código Penal hondureño. Militante del Partido Nacional, asumió la presidencia del país entre junio de 1971 y diciembre de 1972, tras ganar las elecciones en un contexto de transición política. Su gobierno, breve por un golpe militar, se caracterizó más por gestiones diplomáticas que por reformas internas. Además, dejó una obra escrita sobre derecho, política y problemas territoriales, consolidando su legado como jurista y académico. Además cultivó el genero autobiográfico.

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