“UNAS CUENTAS HACE EL BOLO Y OTRAS EL CANTINERO”

LUIS ZAVALA

El Licenciado Ramon Enrique Fuentes, gerente regional de Banpaís en San Pedro Sula, ha popularizado el dicho del titulo de este articulo: UNAS CUENTAS HACE EL BOLO Y OTRAS EL CANTINERO, en el ambiente familiar, con los amigos y en sus relaciones sociales en forma general.

El Licenciado Fuentes, no olvida cuando siendo niño en Santa Rosa de Copán, su padre le abrió crédito en el Casino Copaneco. Cada vez llegaba al casino, se tomaba un refresco con pan o con golosinas y luego, el administrador le extendía una factura para que la firmara. El niño firmaba la factura al final de la página. Fue en ese momento que el administrador del casino le dijo: “… mire jovencito, cuando usted firme una factura, haga una raya hacia abajo desde la última línea de la leyenda de la factura hasta la línea en que va a firmar. De esa manera -le dijo- no quedan espacios en blanco y nadie le pondrá datos a la factura que usted no haya consumido. Porque no se le olvide QUE UNAS CUENTAS HACE EL BOLO Y OTRAS EL CANTINERO…”

Tremenda enseñanza del administrador del casino y una gran verdad. Un par de amigos míos que por cierto son hermanos, me contaban que su madre, progenitora de 9 hijos, tenía que hacer de todo para criarlos ella sola. Entre las actividades que realizó, fue poner un estanco donde se vendía guaro o aguardiente, a una población vecina y adicta al consumo etílico que inspira, transforma y fondea al ciudadano. A medida que los parroquianos ingerían alcohol, el cantinero o cantinera calculando el estado de embriaguez, servía menos cantidad de trago, se le daba menos vuelto del correcto, se le iba anotando los pedidos mientras pagaba al contado con más cantidad de la real. 

Si el cliente pedía fiado, se le apuntaba en el cuaderno de deudas más valor del que realmente contraía. Luego cuando el cliente fondeaba o se quedaba dormido en el estanco o al lado del estanco, uno de los hijos pasaba a bolsear al bolo que ya no se daba cuenta de nada. Por cierto, que en el estado de fondeo del bolo, pierden dinero y también otros mañosos los convierten en mujeres. Esto ocurre en toda Honduras, pero más conocido en los campos bananeros del Municipio de Olanchito donde se dice abiertamente que “CULO FONDEADO NO TIENE DUEÑO”. Uno de mis amigos contó que una vez estaba bolseando al tío fondeado y cuando introdujo la mano en la bolsa del pantalón, el tío le agarró la mano y le dijo: “… así te quería agarrar, yo sabia que vos eras el que me robaba…”

Como observarán, el dicho UNAS CUENTAS HACE EL BOLO Y OTRAS EL CANTINERO, cobra vida real en todos los lugares donde se vende alcohol. Digo todos refiriéndome a restaurantes famosos, cantinas, estancos y centros de baile. El cantinero siempre hace sus cuentas y no hay manera que el bolo pueda refutarlas.

En tiempos de elecciones también se dice que unas cuentas hacen los candidatos y otras hacen los que preparan el fraude. En el tiempo que se votaba con papelitos, los cachurecos decían: EN LA CONTADA PIERDEN. No importa cuantos sean, si son muchos o lo que sean, siempre perderán en la contada. Los fraudes actualmente son muy refinados apoyados con la tecnología electrónica. Le aplican una fórmula al sistema que diga: CUANDO FULANO SAQUE DOS VOTOS A MI PONEME TRES. En las actas se dice un dato y cuando entran al sistema general, los que pierden ganan. Es tan abrumadora la cantidad de información que se transforma que no es fácil detectar el problema. Pasadas las horas y con las actas en mano, se dan cuenta que perdieron en la contada. En Honduras se ha visto más de dos veces mínimo este fenómeno.

Los que se embriaguen de poder, confianza y descuido, soñaran con la silla presidencial, pero a la hora del conteo pueden caer en la brutal realidad de haberla perdido.

CUIDEMOS DE LOS CANTINEROS

Carolina del Norte, EE. UU. 21 DE NOVIEMBRE DE 2025

Email: luiszavalal@yahoo.com 

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