Contracorriente: CHINA Y USA, PROTEGER LO NUESTRO

Juan Ramón Martínez

Por rechazo visual ante la bandera de China izada en un restaurante, creí que el 28 de enero Asfura debía romper relaciones con este país y restablecerlas con Taiwán. Después de la caída de Venezuela – propia de un imperialismo extractivo – y ante sus amenazas de tomarse Groenlandia creemos que los países periféricos como Honduras deben replantearse las cosas. Y en el pasillo estrecho donde se mueven negociar la complementariedad de la cooperación; y la venta de nuestros productos entre las potencias que se disputan los recursos del planeta. Con más acciones evidentes Estados Unidos. China más discreta.

Los problemas nuestros van más allá de la venta del camarón. Tenemos las pérdidas de la ENEE que representan el 40% de la deuda externa; la construcción del puente entre Coyolito y Amapala para defender la soberanía en el Golfo ante un Bukele que no renuncia a la acción contra Honduras; la movilización de la carga y pasajeros desde y por Puerto Cortés rehabilitando el Ferrocarril Nacional hasta la aldea de Santiago y su eventual conexión hacia Comayagua para integrarlo a Palmerola; la conclusión de la Carretera Central; la producción de energía hidroeléctrica para vender a Centroamérica y  México; la construcción de dos “Metros” – uno en Tegucigalpa y  otro en SPS –; el control de las inundaciones en la “Costa de los Amates” y  el Ulúa y Chamelecón; la exploración de “tierras raras” y la recuperación de Hondutel.

La lista es solo ilustrativa. Para confirmar que no podrá una sola de las potencias, financiarnos y asesorarnos en todos los proyectos. Si una de ellas, dice que estamos equivocados, pues mejor. Tenemos que decidir nuestro futuro, aclarando que pese a nuestras debilidades todavía tenemos un espacio para decidir. Como El Salvador y República Dominicana

El establecimiento de relaciones con China en la forma brusca que se hizo y con tan malos negociadores ha impedido que hayamos aprovechado a China – como Costa Rica, El Salvador – para mejorar su presencia entre nosotros y hacer la diferencia. Ninguna obra singular hemos obtenido. Ni siquiera en Lepaguare que los Zelaya creen que es la mejor representación de Honduras.

Tampoco hemos podido atraer capitalistas chinos para hacer alianzas con los hondureños; facilitando inversiones conjuntas, aprovechando la inteligencia y las habilidades de los empresarios orientales. No sabemos de ninguna empresa capitalista de capital mixto entre hondureños y chinos que opere. Incluso en lo más pequeño, ni siquiera en la administración de un restaurante de comida china. Los chinos andan solos. Los hondureños como siempre silbando desde lejos mientras inundan los mercados de consumo.

Asfura no es hombre de ideologías. Es un pragmático formado en el trabajo con la lógica implacable del constructor. Y el olfato del político para ir por la vía discreta pero segura, forjando alianzas. Moviéndose en la cercanía personal. El viaje a Estados Unidos e Israel prueba su estilo pragmático. Quiere reconstruir lo que Mel ha dañado en estos cuatro años, para después – en la búsqueda de recursos para sus planes – acercarse y negociar con China. Sabe que no puede hacer lo mismo que Xiomara que en forma brusca, – como si los caminos solo se usarán una vez –, rompió relaciones diplomáticas con Taiwán. Asfura es más cerebral y ordenado.

Por ello esperamos que estará dispuesto a negociar, tomando la iniciativa y planteando sus alternativas ante China. Un viaje suyo a Pekín, probaría su voluntad de tener opciones; y definiría el espacio a mantener con Trump; para que este entienda que Asfura no es un gobernante a sus pies; o durmiendo sobre la alfombra en la puerta de entrada de la Casa Blanca. Como es un pragmático que poco atiende lo ideológico, rehuirá discusiones sobre “una sola China” que es un asunto chino que respetamos los hondureños. Y conoce los límites en donde Trump fija líneas rojas: las rutas marítimas, las tierras raras y los puertos en donde el gigante asiático, le puede crear problemas al imperialismo estadounidense.

El problema es que Asfura por más hábil constructor y trabajador que sea, no puede hacerlo todo. Necesita negociadores competentes. Hombres realistas e inteligentes conocedores de los hechos, de la marcha del mundo; y de los intereses por los que las dos grandes potencias mundiales disputan. Estados Unidos y China no solo quieren controlar países, sino que asegurar recursos naturales para sus eventuales confrontaciones. Allí hay --pese a lo negativo-- un espacio pequeño que aprovechar. Para lo que hay que negociar. Con juicio y habilidad.

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