Contracorriente: EL DINOSAURIO TODAVÍA ESTÁ ALLÍ
Juan Ramón Martínez
Lo logrado por las fuerzas democráticas es muy
bueno. Y excelente para Honduras. Respiremos tranquilos. Pero acordémonos
del cuento de Monterroso: “Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba
allí”. Mel no renunciará a su vocación de hacerle daño a Honduras y a los
hondureños. Tiene 35 diputados en el Congreso; 56 alcaldes; algunos
nacionalistas—floristas que les gusta calmarle sus berrinches; y más de medio
millón de compatriotas que votaron por Rixi. Además Mel es como el
tacuazin. Come gallinas ajenas. Y cuando lo cazan, se hace el “muerto”. Al
primer descuido sale corriendo. Hasta el siguiente gallinero. Usando una
expresión de Noé Pino, es parte de su ADN; es su naturaleza. Así nació. Nadie
lo cambiara.
Veamos. La unidad en el Congreso no es a
prueba de huracanes. Los 7 diputados de Nasralla están dispuestos a
agregarse a la bancada del PLR. Los liberales que dirige Jorge Cálix, por
cualquiera disgusto menor, pueden cambiar de bando. Muy apasionados. Algunos
vengativos como Saraí Espinal ofendiendo al general Hernández que no necesita
empleo, porque tendrá un salario superior al que gana ella como diputada.
Otros, muy sensibles. Dispuestos a no apoyar una medida crucial, cuando sus
vísceras les digan que no.
Es necesaria una férrea disciplina. No
entregarse locamente al optimismo. Y tampoco perder de vista que la ejecución
de la agenda electoral tiene áreas de discusión muy sensibles. Y el tema de los
suplentes. Mientras no se ordene este asunto, tendremos situaciones como las
que se vivieron: el diputado suplente Josué Colindres voto en la elección de la
Junta Directiva, sin estar acreditado. Los suplentes no son diputados. Sino
hasta que son incorporados de conformidad con la ley. Actualmente no pueden
ser tranquilizados: “este mes voy yo; y el otro tu”. Esto es irregular e
ilegal. Además, políticamente permite la desobediencia y la excusa para formar
mayoría falsas. Veamos el caso de Iroshka Elvir. No va a la sesión. Manda --sin
autoridad-- a su suplente para que vote.
Cada traspiés de la alianza es oportunidad para
el PLR y Mel. En forma irregular e inconstitucional, Jefe de Bancada del
partido de oposición. Sin ser diputado.
Además, Mel cuenta con los Colectivos. No es
accidental la pelea por la Alcaldía del Distrito Central. La mayoría de sus
dirigentes son empleados municipales. Temen doble razón para crear conflictos,
interrumpir el tráfico; y quemar llantas. Porque al tiempo que muestran
destrezas defienden su vida y empleo.
Se impone el realismo: el país y la
tranquilidad ciudadana. O calmar a Mel, entregándole gallinas culecas viejas.
Mel necesita ganar algo. Aunque sea una rosquilla en miel. Necesita
autosatisfacciones ahora que las desgracias se le han acumulado: perdió las
elecciones; se le cerraron las puertas de la Secretaría de Estado; y el
“chavismo” está entregado a Trump. Y lo peor para su moral: Trump lo considera
“comunista”.
No soy un aguafiestas. Quiero llamar la
atención para que el optimismo no vuelva irracionales los comportamientos. Mel
está “herido”; pero vivo. Su mujer desprestigiada. Su candidata sin recuperarse
del rechazo popular. Los independientes con los puños crispados por el discurso
irracional que usara durante la campaña electoral.
Pero hay otro frente roto: el de la sociedad
civil. Aquí hay
muchas tareas pendientes. Hay que identificarla porque es muy dispersa y
diversa. Hay que negociar con ella. Empezando por forjar una nueva opinión
pública. Mel maneja la construcción de los relatos que le convienen. El
nuevo gobierno tiene que construir sus relatos y nuevas palabras.
Hay un antecedente. Carlos Flores dominó la
percepción de la realidad. El problema no es la realidad, sino la percepción
de la misma. Todas las tardes se reunía con los directores de los medios,
para dar indicaciones con que diseñar los titulares sobre la situación
nacional. Es decir que manejo la agenda colectiva. Y la población creyó que
era un buen gobernante preocupado por su pueblo. Algo tiene que hacerse en
este sentido. Porque si no creen, el error mayor de Xiomara fue su aislamiento.
Y creer que bastaba que leyera tonterías mal hilvanadas, para que la
población creyera que las cosas iban bien.
Asfura tiene más capacidad comunicacional.
Puede aprender de Flores, sin caer en sus brazos. Si ocurre puede ponerse peor
la cosa. El “chele” es como Mel: solo quiere para sí mismo; y nadie más.
Asfura si se confiara puede perder control. Y le comerá las gallinas.
Al final del día una recomendación: no
perdamos de vista que “el dinosaurio, todavía está allí”.

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