Contracorriente: PODER, REELECCIÓN Y CORRUPCIÓN

Juan Ramón Martínez

Milton Puerto

El atraso y las crisis, tienen que ver con la pasión animal por el poder, el continuismo; y la reelección. Una combinación de estos deseos por parte de los gobernantes, se observó en Guardiola, Medina, Bográn, Bertrand, Carias Andino, López Arellano, Zelaya y JOH.

La no reelección es una conquista liberal, introducida en la Constitución de 1884 por Policarpo Bonilla. Desafortunadamente este no defendió el concepto en 1915; y menos en 1923 en que siendo candidato, fue un “contribuyente” en la guerra civil de 1924. Los constituyentes de 1982 la introdujeron en la Constitución. 

En 2009, el “liberal” Manuel Zelaya, en afán continuista vía consulta popular, quiso derogar la Constitución de la República. El sistema jurídico reaccionó. El Fiscal General lo acusó. La Corte lo encausó y ordenó su captura y encarcelamiento. En las negociaciones entre Chávez de Venezuela, Santos de Colombia y Lobo Sosa de Honduras, se habló del tema. La pista es el reto que le hiciera Mel a JOH, diciendo que si se lanzaba; el haría lo mismo. JOH buscó en la trampa. Mel lo empujó. Tampoco los diputados rechazaron la decisión de la Sala Constitucional de la Corte en la que se sustentó. —en forma endeble— para buscar un segundo periodo, violando la Constitución de 1982.

Mel escogió un camino más silvestre. Se transformó en el poder tras el trono; y lanzó a su mujer primero, exitosamente apoyada por Nasralla. En noviembre intentó repetirlo con Rixi Moncada, con resultados negativos recibiendo el mayor rechazo popular en la historia política. El error fue que no valoró suficiente el daño que la reelección de JOH había tenido en la vida nacional. Nosotros escribimos, una semana antes de las elecciones irregulares, que el sistema no resistiría la ilegalidad. Por omisión, todos los políticos fueron cómplices del delito electoral de JOH. No valoraron los riesgos; o pensaron en ellos mismos. Un ex presidente “liberal” ordenó una encuesta; y solo evitó caer en el delito cuando los consultados dijeron que no. ¿Está el capítulo cerrado? Creemos que no. Los polvos de Mel, provienen de los lodos de JOH.

Solo para la presidencia es “ilegítima” la reelección. Pero no para alcaldes y diputados. La reelección permite el uso de los recursos públicos para comprar la continuidad en el cargo. Acarreo de votantes con obras rurales. Y engaño con los diputados que al ser elegidos por departamentos no son valorados por los electores. Entran en el paquete partidario. Igual que los del Parlacen. Nadie vota por ellos.

Hay casos que analizar. Carlos Miranda, alcalde de Comayagua iniciará su séptimo periodo el 25 de enero. Igual ocurre con Alexander López Alcalde de Progreso que empata con Miranda. Mandaran más que Carias Andino, el dictador que gobernó más tiempo a Honduras, con mano de hierro; y puño cerrado. Quintín Soriano que buscaba su quinto periodo, perdió las elecciones. Por confiado, por mala gestión. O por el azar. Es el único caso de un alcalde con tantos periodos que es derrotado por un regidor que nunca creyó que ganaría, en vista que no hizo campaña para ganar. En cambio, Nahún Caliz, en Monjarás, lo logró. Todos son liberales.

Con los diputados, el asunto es más complejo. El diputado por Yoro Milton Puerto (PN) – incluido en la lista Engels y sin visa de Estados Unidos –, evidenciando que el tema de la corrupción no tiene valor para los electores iniciará su séptima legislatura. No es un legislador brillante. No ha hecho aportaciones significativas a la legislación; y sin embargo, sigue en el Congreso, -- en sonriente silencio --, dejando que pase el tiempo hasta que la genética lo derrote. Según me dice goza de buena salud. Reside en Olanchito; pero no conozco la casa donde vive, cosa que es irrelevante porque no soy votante suyo. Pero lo es para la mayoría de quienes lo votan; y ni siquiera lo han visto una vez siquiera. Tampoco conozco la residencia de Felipe Ponce (PLR) menguado “tribuno” local reelegido.

Estas irregularidades frenan la renovación generacional e impiden el mejoramiento del liderazgo. Convierten a la política en un negocio, que no tiene nada que ver con el servicio a los ciudadanos. Inversión vulgar. Prueba que los “vivos” son más inteligentes, aunque carezcan de pupitre. Son negociantes. No políticos. Son reales amenazas.

En la “reconstrucción nacional”, hay que impedir la reelección continua de diputados y alcaldes municipales. Así evitaremos que desde el poder se busque; y se logre el poder. Frenando además la corrupción.

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