Cosas del español (74): EL CINE EN LA LENGUA
Pinocho, cuento adaptado al cine por primera vez en 1940.
Pocas expresiones transmiten un mensaje más
optimista que la afirmación de que todo va de cine o de
película. Todos entendemos que las cosas, las que sean, van ´de
maravilla, extraordinariamente bien´. Los habitantes identifican el séptimo
arte con cierta idealización de la realidad. La influencia que el cine ha
ejercido en la cultura desde comienzos del siglo XX es incuestionable y,
directa o indirectamente, ha dejado huella en la lengua.
No son pocas las voces de origen
cinematográfico que han penetrado en el léxico general. Algunas han
protagonizado un auténtico salto al vacío en su proceso de lexicalización. A la
película de Alfred Hitchcock Rebeca, estrenada en 1940, debe su
nombre la chaqueta femenina de punto provista de botones en la parte delantera.
Era la presta que vestía la protagonista del filme, interpretada por Joan
Fontaine, que no representaba a Rebeca, la primera mujer.
La expresión luz de gas procede
del filme Gaslight (George Cukor, 1944), adaptación de la obra
teatral homónima, traducido como Luz de gas en Hispanoamérica y
como Luz que agoniza en España. En el lenguaje coloquial, se
alude con dicha expresión a la manipulación ejercida sobre alguien con el fin
de hacerle dudar de la veracidad de sus razonamientos y sus percepciones y
minar su autoestima. Gregory (Charles Boyer), a través de efectos sonoros y
lumínicos, hace que su esposa (Ingrid Bergman) dude de sí misma y quede
totalmente supeditada a su voluntad.
La factoría Disney popularizó para todos los
públicos un célebre cuento del italiano Carlo Collodi con la realización, en
1940, de la película animada Pinocho. Pepe Grillo, uno de sus
personajes, es el encargado de reconducir los pasos de esta marioneta de madera
convertida en un pequeño mentiroso compulsivo. Hoy, aunque este uso no haya
sido recogido en el diccionario académico, cualquiera identifica como un pepillo
grillo a la persona que hace las veces de conciencia crítica en una
actividad o un grupo.
Cabe mencionar otros dos célebres personajes
cinematográficos -aunque el primero proceda del ámbito literario- que se han
instalado en el habla cotidiana. Se denomina tarzán al ´hombre de
complexión atlética, generalmente atractivo´, y se da el nombre de bambi
al ´cervato o ciervo joven´.
Menos inmediata es la relación con el cine de
dos voces como friki y paparazzi, ya lexicalizadas
en sus respectivas lenguas de origen, de donde se habrían incorporado al
español por la vía del préstamo. Friki remite a la película de
Tod Browning Freaks (1932) -conocida en España como La
parada de los monstruos y como Fenómenos en
Hispanoamérica-. Paparazzi se deriva del nombre del fotógrafo
Paparazzo, de La dolce vita (1960) de Fellini.
Sin embargo, no tienen un origen
cinematográfico -al menos directamente- la voz charlotada
(´festejo taurino cómico´, ´acto colectivo ridículo o grotesco´), que remite,
en efecto, a Charlot, pero no al personaje creado por Charles Chaplin, sino al
torero bufo Carmelo Tusquellas, que lo remedaba en su vestimenta y actitudes.
(Fuente:
Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de
Academias de la Lengua Española, págs. 186 y 187).

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