POEMAS “EL IDILIO DE LAS FLORES” DE JOSE ERNESTO MARTINEZ MIDENCE (*)

“Un libro que recorre la poesía de la locura y la sanación, llevando al lector por los senderos de lo surreal e intangible, hasta lo cotidiano reflejado en varias crónicas”. El Autor.

Primera Línea

 

Es la que más te evade y no necesita ovillarse

en la orilla del cauce un niño se inclina

y a la luna le pregunta y se asombra

cuando una voz corta el silencio y le responde:

“En español”, parca la voz, pero solo el niño pudo advertirla.

 

De su procedencia incierta, noche sin brisa

no quiso preguntar

y sin esperar

“necesitas un mapa, no sabes dónde estás”

se pronunció por el interlocutor, no invitado.

 

No eres musa porque no te puedo ver

te mueves por mi plano pero no te dejas notar

no has de tener buenas intenciones

vienes por mi alma o no tienes mejor cosa que hacer.

 

En el silencio frío de una noche de la bestia

el niño sabe qué hacer:

Callar y esperar que la voz calle

inesperadamente tal y como vino

por su mismo camino se devolverá.

 

El espíritu descanse

 

Por alguna razón por las noches

no molesta ya y un extraño es

detrás de las celosías sólo entra

el aroma del “huele de noche”.

 

Creo que sin él se está mejor

porque con él, se rompen todas las reglas

la penumbra sabes?

no la extraño.

 

Otra noche en la que los demonios

dejan de romper las reglas

solo el sonido de los limones maduros

que caen y suenan como cascos de yegua negra

con ojos como de fuego y humo.

 

No me tiemblan las rodillas

ni un trueno me sacude de la cama

tienes poder pero limitado

por la fuerza de mi humilde rezo

puede alejar la obscuridad

y dejar que el espíritu descanse.

 

Delirio

 

Prometiste hacerme grotesca mi mente

y las alucinaciones no se hicieron esperar

y de verdad, que me hiciste perder

todo control y cualquier señal de normalidad.

 

Por ti permanecí recluso y no tuviste piedad,

no bastaba con mantenerme lejos de los míos

y tenías que intentar sorprenderme siete veces siete,

veinticuatro/siete.

 

Me enseñaste tu fascinación con lo oculto

personajes que estaban en dos lugares a la vez

tu poder de cerrar lo que no tiene cerradura

pero no perdí la cordura en el encierro.

 

Me presentaste personajes recurrentes

que viven las mismas historias

el que es doctor y el que se cree ser uno

el musico y el marihuanero y sus enamoradas,

las enfermeras y sus pastillas,

el joven y alcohólico y la señora encerrada por el vodka,

y yo, repitiendo la misma historia cayendo de nuevo

en la nave exclusiva para el que pueda pagarla que es la clínica San Juan

lugar al que espero nunca regresar.

 

Consideraciones

 

Implicaciones que no he dejado desde mi juventud

que Dios es absoluto opuesto a la idea

que todo fuera de Él es puro relativismo

y que al considerar “que todo lo que existe es relativo, excepto la existencia de un ser superior”

al que nos debemos y que con la razón y la fe podemos llegar a Él.

 

Esto es como una fórmula matemática para el universo conocido

sin embargo, incluso, la proposición es relativa

para que Dios abarcase un desconocido, universo.

 

De aquí que las reglas no sean las mismas para todos

ya que algunos, vienen con misiones como impresas

a manera de huellas digitales en su espíritu

la zarza de Moisés arde en algunos para guiar a los otros.

 

El tiempo como lo conocemos es relativo

Dios no necesita parpadear

atemporal encomienda tareas

sin dar explicaciones.

 

La Deidad

 

Absoluta y omnipresente

por miles de años fuiste mujer

¿qué pasó?, que el hombre sentía envidia

y te convirtió en masculino, craso error.

 

Te manifiestas con voz de hombre

pero pocos saben que engañas

tu voz enamoraría tanto que destruirías

a cualquier mortal que se la encontrase.

 

Tomas la voz de un abuelo o la de un padre

sólo para que digan que eres hombre

pero eres todo lo contrario,

no es queja o reclamo

pero la verdad es que para mí

tu imagen, la de la creación

femenina siempre permanecerán.


(*) José Ernesto Martínez Midence nació en Tegucigalpa, Honduras el 28 de enero de 1973.  Fue el segundo hijo de Juan Ramón Martínez y Nora Midence de Martínez. Murió en Tegucigalpa el 12 de septiembre de 2024 a la edad de 51 años. Solo publico un libro de poemas. Dejó una hermosa colección de fotografías tomadas en Madrid, Barcelona y Tegucigalpa. Era fácil para dejarse querer. No era exigente. Le gustaba la modestia y no se sentía cómodo en la inseguridad que vivimos en Honduras. Prefería Barcelona y le gustaba mucho “La Sagrada Familia” a la que le hizo muchas fotografías. Diseñador de portada de libros, la mayoría de los de su padre fueron obra de su talento. Sus padres, sus hermanos y sus sobrinos extrañamos su ternura y sus afectos singulares. Y su sensibilidad.

Comentarios

  1. Leer cada su poesía es vagar un poco por su mente, es saber un poco de sus miedos y sus verdades, es recorrer esos caminos a veces con pequeños descansos, pero lo unico que se es que tu ternura jamas dejo de existir en ese viaje por la vida. Te recuerdo hoy y siempre mi querido Jose!!!

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  2. Muy buena póesia. Clara, lucida, sorprendente.

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  3. Te Extraño tanto pero quedas en mis pensamientos y mi corazón ♥ nunca te olvidaré eras un noble
    muchacho un abrazo primo hasta el cielo mis oraciones para ti y tus platicas y recomendaciones para mi persona te extraño Jose.

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  4. Me gusta la poesía de mi difunto tocayo Ernesto Martinez. Y lo mejor, éxterioriza lo que era ese eterno, poderoso y amorosp Dios, creador de todo, en su Allá por los sesentas, cuando su padre de adoptó como su discípulo JRM me dijo: "es muy importante llamarse Ernesto" Años después leí a Oscar Wilde. Entonces supe el por qué.

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