Contracorriente: CARRETERAS, ALIMENTOS Y EXPORTACIONES
Juan Ramón Martínez
Es correcto lo que ha hecho el gobierno de
Asfura. Declarar emergencia sanitaria para abastecer los hospitales y
reducir la mora quirúrgica, es humano y necesario. Reparar las carreteras
dañadas para que la Semana Santa permita un fluido movimiento turístico en el
interior del país es, muy oportuno.
Lo que falta es prepararnos para la temporada
de lluvias. Preparar tierras y hacer las siembras que garanticen alimentos
básicos para la población y generen excedentes para las exportaciones a los
mercados tradicionales. Y captar divisas para hacer las compras de capital
necesarias. Y en términos industriales, definir las políticas para la
ampliación de las exportaciones: banano y plátano, melón, azúcar, cítricos,
tilapia, camarones, carnes rojas y vegetales orientales. Fomentando las
iniciativas para agregar valor a las exportaciones de café y cacao al exterior.
Y al final, lograr la supresión del 10% que Estados Unidos ha impuesto a
nuestras exportaciones. O imponer en reciprocidad un 10% a los productos
estadounidenses.
No conozco los Secretarios de Estado de
Agricultura y Ganadería; y Economía y Comercio. Imagino que son competentes.
Espero pronto conversar con ellos para reflexionar sobre la economía, la
producción agrícola de subsistencia y comercial, la maquila, la pequeña
industria y estudiar las cadenas de suministros para garantizar autonomía a la
operación económica nacional. La economía hondureña no puede seguir manejándose
en la forma caótica como lo hizo Xiomara Castro. Hay que superar el odio.
Así evitaremos los resultados negativos y el fracaso que todavía no hemos
terminado de superar, porque apenas hacen dos semanas que terminó el gobierno
más inútil y deficiente del siglo XXI.
Hay que entender que contamos con ventajas
comparativas que debemos aprovechar. Es necesario que mejoremos la producción
de energía eléctrica de forma que además de satisfacer la demanda interna,
podamos exportar a Centroamérica y México. Debemos eficientar las
comunicaciones, animando la creación de una tercera empresa que ofrezca
servicio de teléfonos y comunicación de datos. Los duopolios, también son
negativos e inconstitucionales. El régimen que tenemos no es conveniente y no
hay que continuar apuntalándolo. Hay que decidir qué hacer con HONDUTHEL. No
podemos continuar con una entidad que solo consume recursos y no produce
utilidades y tampoco da servicios.
Hay que advertir que Honduras tiene vocación
agro forestal. Y por la cercanía a los mayores centros de consumo de Estados
Unidos y Canadá, nos permite desarrollar oportunidades para crear ofertas
que satisfagan demandas de sus mercados y los de Centroamérica. Especialmente
de El Salvador.
Hay que pasar de la economía de subsistencia
a la economía comercial, sustentada en la competencia, en la creación de un
mercado interno exigente y orientador; y en la calidad de los servicios que
ofrécenos a los mercados. Es conveniente que se imponga la “marca
Honduras”: y que por origen, agreguemos valor y precios a las exportaciones,
que no deben ser usadas por terceros países – como ocurre con el café – para
cubrir sus cuotas y obtener beneficios que perjudiquen a los productores
nacionales.
Es urgente poner a las universidades al
servicio de la investigación científica y la tecnología, para crear
oportunidades que permitan ganar tiempo y mercadear productos uniformes para
satisfacer mercados exigentes. Ahora no hay ciencia y menos tecnología en las universidades. Se
han privilegiado los títulos. No las innovaciones y las patentes con las que
ser más eficientes en la producción.
No hemos podido resolver desde la ciencia y la
tecnología, los problemas de la alimentación animal. Y tampoco hemos creado
alimentos humanos masivos para enfrentar la desnutrición infantil y los
procesos para elevar la estatura promedio y el tamaño del cerebro del hondureño
que signifiquen aumentos de su productividad. Esta falencia debe ser resuelta
con talento nacional y con el apoyo de la cooperación internacional disponible.
Hay que revisar los estímulos que fomentan la
producción y aumentan las exportaciones. Hemos quintuplicado la población; pero
no hemos triplicado las exportaciones. No hay que dar estímulos a cambio de
nada. Deben responder ganando más y contribuyendo más al capital social. Hay
que plantearnos la Reforma Tributaria desde la solidaridad y no como un arma
arrojadiza contra los exitosos. El éxito debe ser celebrado, especialmente
el particular, que no abusa de las facilidades gubernamentales; ni crea
espacios monopólicos que frenen la competencia.
Los partidos democráticos, especialmente el
Partido Liberal --opción de relevo-- deben aportar ideas y proponer medidas
legislativas que nos alejen del populismo, enrumbándonos por el desarrollo
integral. La tarea es compleja. Pero hay que empezar. Más allá de bobadas de
algunos diputados.

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