Hace 50 años: “LOS HORCONES”, LEPAGUARE. HISTORIA DE UNA MATANZA (XXX)
Anales Históricos
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PARTE XXX
Juan Ramón Martínez
99. Muchos,
además de los militares, se beneficiaron de la amnistía y el indulto
En la emisión de una amnistía o indulto por
parte de la Asamblea Constituyente, había muchos interesados. No solo los
militares. Había campesinos presos, sindicalistas encausados; e incluso muchos
pequeños grupos de políticos revolucionarios que habían realizado acciones en
contra del sistema, raptando personas, metiendo fuego a fábricas e incluso
traficando con armas, que estaban interesados en la amnistía. También, se dijo
por parte de un sacerdote que las amnistías debían proteger al sacerdote James
Carney, (Padre Guadalupe), que había sido despojado de la nacionalidad
hondureña y obligado a abandonar el país. El sacerdote jesuita Padre José María
Tejiera, en un artículo en la sección editorial de El Tiempo se refirió al
asunto. Incluso, Abraham Bennaton ex ministro de Economía con López Arellano
que fuera implicado en el Soborno Bananero, denunciado en abril de 1975, mostró
interés en el indulto. Incluso, algunos familiares de los condenados por la
Masacre de los Horcones, Lepaguare, Olancho, se movían y asistían a las
sesiones de la Asamblea Constituyente, para verificar cuando se iniciaría la
discusión y aprobación del decreto, como fue el caso de la hija de Carlos Barh,
Gloria María Barh “que se hizo presente ayer en la Asamblea Nacional
Constituyente para ser testigo de que el indulto sería aprobado, beneficiando
con ello a su padre que se vio implicado en el múltiple asesinato de los
Horcones”. (Tiempo, SPS, 3 de septiembre de 1980, Colección Hondureña,
Biblioteca Central, UNAH)
Pero también tenían sus detractores. Oswaldo
Ramos Soto, Decano de la Facultad de Derecho de la UNAH “la consideraba una
acción demagógica de naturaleza política” porque es una consecución de lo
tradicional en el país, al abrir las cárceles luego de su instalación (de la
Asamblea Constituyente). Reflexionó que “quienes tienen deudas contraídas con
la sociedad deben pagarlas (sean estas de tipo político y conexos, o comunes)
advirtiendo que lo más seguro es que muchos de los liberados no tardaran
demasiado a volver a tocar las ´puertas de los presidios”. “Muchos de ellos no
se han curado del mal cometido y son lógicos candidatos a regresar”, afirmó. (Edmundo
Espinal Díaz, Tiempo, SPS, 29 de septiembre de 1980, Colección Hondureña,
Biblioteca Central, UNAH).
Pero también, hubo políticos que establecieron
distancia con el tema y rehuyeron responsabilidades. El 2 de septiembre en un
diario de la Costa Norte se dijo que “en el transcurso de la semana se
comenzaría a discutir el proyecto de Indulto General y de Amnistía para los
presos políticos, aseguró ayer el vice presidente de la Asamblea Nacional
Constituyente, abogado Efraín Bu Girón. Expuso el diputado liberal que tal
proyecto será aprobado para beneficiar a presos por delitos comunes y
políticos. El decreto favorecerá a los campesinos detenidos por problemas
agrarios e igualmente las personas vinculadas a la Bemis-Handal, al secuestro
del gerente de la Texaco, Árnold Quiroz, a la compra de armas a los
guerrilleros salvadoreños y al Movimiento Universitario Popular (MUP). En las
declaraciones el abogado Bu Girón manifestó que en cuanto al indulto no podía
precisar si beneficiaria a los involucrados en la masacre de Lepaguare porque
para eso tendría que conocer la causa, aunque aclaró diciendo “los reincidentes
no serán favorecidos” con este perdón. (Tiempo, SPS, 2 de septiembre de
1980, Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
“Un Magistrado liberal de la Corte Suprema de
Justicia que solicitó no citar su nombre, dijo ayer a Tiempo que los condenados
por homicidio consumado en “la masacre de los Horcones no serán beneficiados
con el indulto porque los presos son reincidentes por haber sido sentenciados
varias veces por el mismo delito”. (Tiempo; SPS. 2 de septiembre de 1980,
Colección Hondureña, Biblioteca central, UNAH).
Esto último probablemente fue un error del
redactar de la nota porque ningún magistrado pudo haber incurrido en tal error
de juicio y apreciación. Porque en el juicio se estableció la continuidad del
delito. Y no fueron condenados varias veces por el mismo delito –cosa que el
derecho procesal hondureño no permite– sino que las condenas se acumularon en
la sentencia, porque los muertos fueron catorce personas. Y, además, en el caso
de Bu Girón, su excusa fue inexplicable, porque siendo un profesional del derecho
que vivió en Tegucigalpa cuando se produjeron los hechos de Olancho (25 de
junio de 1975) estaba suficientemente enterado por las noticias, declaraciones
y sentencias publicadas en los periódicos, en las que la cuestión fundamental
fue la calificación del delito por parte de la Corte Suprema de Justicia. Esta
en su sentencia no calificó los delitos como asesinatos, sino que como
homicidios consumados pasando por alto la premeditación, el esconder los
cadáveres y tampoco la alevosía y ventaja de los responsables que incluso
actuaron en horas de la noche. Y que, como se le dijo al presidente de la Corte
Suprema de Justicia de entonces Alejandro Cantarero López, tal cosa fue una
forma de preparar las cosas para que, en el pacto entre militares y políticos,
se acordara otorgar la amnistía y el indulto para favorecer a los militares y a
los ganaderos implicados en los hechos de Olancho.
Nicolás Cruz Torres, vicepresidente de la
Constituyente declaró que “consultará con los demás miembros de la
Constituyente para ver la forma que se pueda revisar el texto del indulto y
complacer a Abraham Bennaton Ramos para que los tribunales de justicia sigan
conociendo el caso del soborno bananero. Recientemente el principal encausado
del Banagate -que no fue el general Osvaldo López Arellano Jefe del estado y de
las FFAA que nunca fue judicializada su participación en el mismo asunto— hizo
un desplante público señalando que desea que el juicio continúe para que al
final se pruebe su inocencia sin necesidad de la gracia del indulto”. Cruz
Torres agregó “que los asesores de los responsables de ese delito que ofendió
la dignidad del país aconsejaron a Bennaton, quien desea renunciar ahora al
beneficio del indulto a sabiendas que se puede alegar el principio básico de
que la ley no tiene efecto retroactivo sino en materia penal y cuando favorezca
al delincuente”. (Tiempo, SPS, 29 de septiembre de 1980, Colección
Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
Días antes, el Procurador General de la
Republica Serapio Hernández Castellanos declaro que “no había hecho bien sus
cuentas y aseguró hace poco que la gracia del indulto no alcanzaba a su acusado
Bennaton Ramos porque este caso se había producido en agosto y septiembre de
1974. Sin embargo, la Secretaria del Juzgado Primero de Letras de lo Criminal
informó que el juicio por acusación de delitos de “cohecho, fraude y del delito
señalado en el artículo 129 del Código Penal, que se refiere a los funcionarios
que comprometen la dignidad y los intereses de la República, se inició el 23 de
mayo de 1975. El indulto decretado por la Constituyente favorece a las personas
procesadas a partir del 12 de diciembre de 1974 al 4 de septiembre de 1980,
razón por la cual queda comprendido Bennaton Ramos, y en ese caso el Juzgado
Primero de Letras de lo Criminal procedió de oficio, dictado el sobreseimiento
respectivo. El delito de fraude y cohecho por el cual se acusaba a Bennaton
Ramos, ya que sobornó no aparece tipificado en nuestras leyes, cae entre los
simples delitos o delitos menores, de allí que por obra y gracia del decreto de
la Constituyente le fue indultado toda la pena al ex ministro de de Economía,
antes que se dictara sentencia…. Todo lo anterior significa que el licenciado
Abrahán Bennaton Ramos se libró de pagar su delito y ya no irán a declarar los
generales Osvaldo López Arellano y Juan Alberto Melgar Castro. Abraham Bennaton
Ramos fue acusado en 1975 de haber recibido un soborno de más de dos millones
de lempiras de la empresa transnacional United Brands para que se rebajará el
impuesto a la exportación del banano. Se supo ayer –continúo reportando el
diario costeño— que el expediente del juicio seguido a Bennaton Ramos, que fue
sobreseído, pasará a la Corte Suprema de Justicia”. (Tiempo, 23 de
septiembre de 1980, Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
Una semana antes, el sacerdote católico José
María Tojeira escribió que desde que se conoció el decreto del indulto y la
amnistía “algunos grupos –que no precisa– solicitaron a la Asamblea Nacional
Constituyente que revisara el caso del padre Guadalupe y lo incluyeran en la
posible amnistía. Llegó después el decreto de indulto y amnistía y muchos ya
salieron de la cárcel. La medida fue positiva y acertada porque ofreció a
muchos hondureños la posibilidad de comenzar de nuevo un diálogo con la
sociedad sin tener en cuenta posibles errores, muchas veces causados por las
condiciones de pobreza y atraso en las que vivimos. Sin embargo, al P.
Guadalupe no se le mencionó. El caso de este sacerdote, dirán algunos, no podía
tratarse en el decreto de amnistía porque el ya no es hondureño. Sin embargo,
frente a esto, hay dos argumentos que pesan. En primer lugar, la hondureñidad o
no de cada ciudadano no se mide tanto por su lugar de nacimiento como por su
amor al país. Y el Padre Guadalupe quería mucho a Honduras. Y en segundo lugar
el Padre Guadalupe fue privado de nacionalidad por un supuesto delito político
según consta en el documento de revocación de su acta de naturalización. En
efecto se citaba en dicho documento una carta dirigida por el sacerdote a los
campesinos de ANACH en la que se les exhortaba a ser independientes, a no
permitir la reelección fraudulenta de determinado líder campesino, y a no
tolerar la injerencia en sus asuntos de determinada Embajada”. (José María
Tojeira, Iglesia hoy: El P. Guadalupe y la amnistía, Tiempo, 17 de septiembre
de 1980, Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
Quienes recibieron el favor de la amnistía y el
indulto fueron los victimarios de los dos sacerdotes, dos mujeres y diez
campesinos asesinados en la finca Los Horcones, Valle de Lepaguare, Olancho,
ocurridos los días 25 y 26 de junio de 1975. Al fin y al cabo, era para ellos
que estaba dirigido el decreto de la Asamblea Nacional Constituyente. “El
abogado Orlando Gómez Cisneros (diputado liberal a la Asamblea Nacional
Constituyente y redactor con abogados nombrados por Ricardo Zúñiga Agustinus
líder máximo del Partido Nacional del decreto en su parte sustantiva) confirmó
que los culpables del asesinato múltiple de Los Horcones saldrán libres en
vista de que el indulto recientemente aprobado los abarca. Recordó que las
diligencias del juicio fueron evacuadas en el Juzgado criminal correspondiente
de Olancho, posterior al fallo vino una apelación y “parece” que el auto de
prisión fue reformado, sin embargo, recurrieron en casación a la Corte Suprema
de Justicia, organismo que ratificó el dictamen de culpables por homicidio
consumado. Y como se trata de delitos comunes, entonces, entran en la
gracia del indulto, ratificó Gómez Cisneros. Además, agregó en el acuerdo
emitido por la Constituyente se establece que saldrán favorecidos los
procesados y condenados después del 11 de diciembre de 1974 y el caso de los
Horcones fue en junio de 1975”. (Tiempo, 5 de septiembre de 1980, Colección
Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
Como la opinión pública todavía resentía los
efectos de los asesinatos cometidos en Olancho, un diputado de la Constituyente
dijo que “ellos no eran los culpables del indulto que liberaba a los
implicado de Los Horcones y señaló el detalle fundamental por el cual el
indulto los había favorecido. “No se puede culpar a la Constituyente de que
salgan libres implicados en el caso de Los Horcones” expresó a Tiempo el
diputado nacionalista Jacobo Hernández Cruz. Nuestro entrevistado es un abogado
joven y que está destacándose en las filas del nacionalismo a raíz de la labor
proselitista que ha desempeñado en el departamento de Lempira, donde arrollaron
a los liberales el 20 de abril pasado. “Mel Zelaya y los otros implicados en
el juicio de Los Horcones que fueron condenados por homicidio son favorecidos
por el indulto, independientemente de los medios probatorios en que se basó la
Corte Suprema de Justicia para calificar así al delito. El indulto,
expreso, recae sobre la pena. A renglón seguido apunto que debido a su
formación en los tribunales de justicia considera que los abogados de los
culpables del asesinato colectivo en Olancho defendieron bien a sus clientes
ya que lograron que se les condenaran por homicidio y no por asesinato.
Luego indicó que lo sucedido con Mel Zelaya y sus compañeros demuestra la
necesidad de que el Código Penal y el Código de Procedimientos, que datan de
1906, sean sustituidos por una legislación moderna y en consonancia a nuestra
realidad”. (Tiempo, SPS, 5 de septiembre de 1980, Colección Hondureña,
Biblioteca Central, UNAH).
Hasta los estudiantes de derecho de ese tiempo,
sabían que había algo más que un problema de códigos. Un profesor de la
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNAH les decía a sus alumnos
que algunas veces más que conocer la ley, era más importante conocer a los
jueces. O ser del partido político que tenga más influencia. Porque fue
público entonces en el barrio La Hoya –donde estaban los juzgados y la
Penitenciaría Central– que Manuel “Mel” Zelaya, durante estuvo en la cárcel,
cambio de militancia política, él y su familia. Pasó del Partido Nacional al
Partido Liberal. Las dos expresiones pueden relacionarse con el caso que
nos ocupa.
Además, en virtud del decreto de Amnistía e
Indulto de la Asamblea Constituyente salieron libres, los implicados en el
secuestro en contra de Árnold Quiroz, Gerente de la Texaco en Honduras. En
efecto el 5 de septiembre “salieron libres en San Pedro Sula todos los presos
políticos de los casos de la Bemis-Handal, del secuestro del gerente de la
Texaco, Árnold Quiroz favorecidos por la amnistía recientemente aprobada por la
Asamblea Nacional Constituyente. A las cuatro y media de la tarde de ayer
recuperaron su libertad el doctor José María Reyes Matta, Wilfredo Gallardo
Musselli, Rene Bulnes Soleno y los demás que fueron involucrados en el caso
de “Quiroz” igual que sucedió con los de “Bemis-Handal”. Además de los que
fueron liberados en el presidio de San Pedro Sula se suman los amparados por el
indulto que benefician directamente a los implicados en el crimen de Los
Horcones. De acuerdo a lo anterior ayer también salieron libres de la
Penitenciaría Central en Tegucigalpa Mel Zelaya, Enrique Chinchilla,
Benjamín Rodolfo Plata y otros culpables del homicidio consumado en
perjuicio de campesinos, sacerdotes y dos jóvenes, una de ellas hondureña y la
otra colombiana. (Tiempo, SPS, 6 de septiembre de 1980, Colección Hondureña,
Biblioteca Central, UNAH).
“A las 11 de la mañana de ayer recobraron su
libertad los 6 últimos supuestos implicados en el caso del incendio de la
fábrica textil “Bemis–Handal”, de esta ciudad que fueron acusados por la Fuerza
de Seguridad Pública (FUSEP), entre otros delitos, de asesinato consumado en la
persona de un trabajador que murió a consecuencia de un balazo que no se supo
del arma de quien emanó. Héctor Hernández, José A. Espinoza, Rigoberto
Gutiérrez, Edwin Salomón Cañas, Oscar Enamorado y Teófilo Castro fueron
puestos en libertad por disposición de la Corte Suprema de Justicia que con lo
actuado, desbarató la tesis del Juez Primero de Letras de los Criminal de esta
ciudad, abogado Gustavo Adolfo Navarro, quien sobre el Decreto de Amnistía e
Indulto que beneficia a los presos políticos, había dicho que existía un
“detalle” que impedía su correcta interpretación y que, a su juicio, no
abarcaba a los dirigentes sindicales de la “Bemis-Handal”. Meses atrás, otros
supuestamente implicados en el caso, Tomas Nativí, Adalberto Córdova, Jorge
Rodríguez y Antonio Hernández habían logrado su libertad provisional
después de medio año de cárcel, previo pago de fianza de 2 mil lempiras cada
uno”. (Tiempo, SPS, 19 de septiembre de 1980, Colección Hondureña,
Biblioteca Central, UNAH).
Igualmente, “amparados en el Decreto de
Amnistía e Indulto Decretado por la Asamblea Nacional Constituyente, el fin de
semana pasado salieron libres de la Penitenciaría Central el estudiante de
periodismo Manuel Morales junto a Brizzio Zelaya y Gilberto Alvarenga.
Los mencionados habían sido capturados el 15 de mayo pasado por agentes de la
Dirección Nacional de Investigaciones (DNI), acusados de traficar con armas
en favor de las Fuerzas Populares salvadoreñas. A raíz de su detención se
llevaron a cabo una serie de protestas por parte de diversas organizaciones,
entre ellas la Asociación de Prensa Hondureña (APH), la Unión de Periodistas de
Honduras, la Universidad Nacional, la Escuela de Periodismo y otras entidades
de tipo sindical. Las protestas se intensificaron cuando los familiares de
Morales denunciaron públicamente las torturas de que estaban siendo objeto los
detenidos, razón por la cual esa violación de los Derechos Humanos trascendió
internacionalmente. Posteriormente fueron traslados al principal centro
penal del país, donde permanecieron hasta que el abogado defensor Rene
Velásquez hizo la gestión para que sus clientes recobraran la libertad
favorecidos por la Amnistía General a los presos políticos”. (Tiempo, SPS, 8
de septiembre de 1980, Colección Hondureña, Biblioteca Central, UNAH).
Finalmente, la ANACH, exigió y logró la
libertad de 42 campesinos presos en los departamentos de Cortés, Gracias a
Dios, Santa Bárbara, Yoro y Copán. “Los labradores guardan prisión acusados de
supuesto hurto de ganado mayor, invasión de tierras, romper cercos,
incendiar potreros y otros hechos ocurridos en el campo”. La lista es la
siguiente: Jesús Montes, Manuel Vicente Palma, Rodolfo Reaños, Tomas Palma,
Desiderio Isaula, Victoriano Montes (Lomitas, Yoro). José Pablo Carranza
Membreño, Gregorio Hernández Sarmiento, Patrocinio López Alvarado, Juan José
Caballero Quintanilla (Naranjitos Santa Bárbara). José María Vásquez,
Porfirio Torres Morales, Juan José Maldonado, Gustavo Madrid Flores, León
tejada (Las Flores, Macuelizo, Santa Bárbara). Leonardo García Oliva
(Musicales, Santa Bárbara) Celedonio Chinchilla, Manuel Antonio Linares,
Jesús Erazo (Municipio de Copán) Benjamín Castro Alberto, Roberto
Gonzales, José Víctor Bonilla, Purificación Castro García, Lucio Gómez, Erasmo
Gómez (Santa Cruz de Yojoa). Julián Castro Alberto, Santos Ardón,
Marcial Guevara, Jacinto Gómez (Arcilaga, Gracias, Lempira). Baudilio
Molina, Santiago Deras, Juan Molina, José Isidro Pineda, Juan Esquivel, Juan
Deras, Sabino Zamora, Pedro Portillo, Santos López (La Reina, Santa
Bárbara). (Tiempo, SPS, 16 de septiembre de 1980, Colección Hondureña,
Biblioteca Central, UNAH).
El periódico que venimos citando, editorializo
sobre el tema de la Amnistía y el indulto en los términos siguientes: “El
momento histórico en que se produce el Decreto de Amnistía e Indulto, es
propicio por cuanto en amplios sectores de la población se ha formado la idea
que la sociedad hondureña marcha hacia una nueva vida, y que, por tanto, es
conveniente dar una oportunidad sino a todos los que han delinquido, a la
mayoría para acogerse a ese presunto esfuerzo nacional rectificador. No
quedan en las cárceles detenidos por motivos políticos, pero si quedan en ellos
reos que el Decreto de la Constituyente no amparó, porque los mocionantes no
encontraron la manera de justificar el hecho de dejar vacías todas las
bartolinas…. La justicia de Honduras no es perfecta como no lo es en ninguna
parte. No obstante, debe hacerse un esfuerzo por aproximarse más aún cuando sea
solo la legalidad, aunque se da el caso de que algunas leyes no son justas. Los
diputados Constituyentes han hecho cuanto han podido en esa materia, al aprobar
por unanimidad el olvido y el perdón de los hechos delictivos consumados o
frustrados en los últimos años. Muchos de los liberados vuelven al seno de
sus hogares después de algunos años de ausencia, a reiniciar sus vidas. Y allí
donde el Jefe de Familia es quien sufrió la pena del encierro, la situación es
más difícil que las de los demás. En tiempos críticos como los que vive la
sociedad hondureña, no pocos antisociales han dicho que se vive mejor en la PC,
porque el Estado eroga una cantidad para medio alimentar a los recursos,
mientras que fuera...
La Constituyente queda en paz con este
considerable sector que solicitaba y esperaba este gesto conciliados, y el
Estado se ahorra unos cuantos centavos porque las planillas disminuirán
sensiblemente. Y ahora, a trabajar todos como si no hubiera pasado nada”. (Editorial,
Tiempo, SPS, 6 de septiembre de 1980, Colección Hondureña, Biblioteca Central,
UNAH).
La Conferencia Episcopal de Honduras, se llamó
al silencio. Las parroquias de Olancho que seguían semi abandonadas porque no
se había permitido el regreso de los sacerdotes, tampoco dijeron nada.
Silencio. Nadie recordó a los muertos, sino los parientes que todavía sufrían
su ausencia y lamentaban la forma criminal como la autoridad les había quitado
la vida. Solo ellos los recordaron. Chinchilla y Plata, empezarían una nueva
vida. Barh, volvería a sus afanes e incluso los agentes del DNI, podían
regresar a trabajar como siempre, dedicados a la investigación criminal y
politícela que si quedaba fija, para siempre, fue la condena que la Conferencia
Episcopal de la Iglesia de Honduras “que de acuerdo con el Código de Derecho
Canónigo vigente sobre las vejaciones e injurias reales a sacerdotes están
calificadas en la legislación eclesiástica como Delitos de Sacrilegio
(Canon 119) y los autores intelectuales, ejecutores y cómplices directos de
tales injurias reales a sacerdotes y religiosos o religiosas quedan “ipso
facto” incursos en la pena de excomunión”. (Comunicado de la Conferencia
Episcopal de Honduras, 18 de julio de 1975. Héctor Enrique Santos Arzobispo de
Tegucigalpa, Presidente; José Carranza Cheves Obispo de Santa Rosa de Copán,
Secretario).
(Continuará)




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