PUNTERO SEMANAL (47)
Número 47
Segunda época — Max Sorto Batres, fundador — Semanario “Patria”, 1962, Olanchito, Yoro.
I
Contra casi todo el aparato del gobierno y del
partido oficial la discreta alianza de algunos dirigentes liberales, de la
Democracia Cristiana y del PINU con Mel, el CNE cumplió sus tareas. Y rindió en
el tiempo establecido, la declaración establecida por la ley. Mel Zelaya el
Comandante de este operativo en contra de la soberanía popular, desplegó –desde
que supo que el pueblo había rechazado su proyecto político y su candidata– todos
sus esfuerzos, que siguieron dos direcciones: la una, declarar –sin información
y sin autoridad, como bufón del barrio– que había ganado Salvador
Nasralla. Después a ejecutar por medio de Marlon Ochoa, su cabeza de playa en
el CNE, un plan para obstaculizar el escrutinio y probar que los resultados
eran fraudulentos. Para que al final, la declaración de los resultados, quedara
en manos del Congreso Nacional –por medio de la espuria y desconocida por todas
las fuerzas políticas como ilegal– y su Comisión Permanente. Incluso, en
las negociaciones con Nasralla, después de hacerle la ilusión al popular
comentarista deportivo que él sería elegido por el Congreso, su meta era
declarar nula las elecciones. Y con apoyo de Roosevelt Hernández, declarar el
vacío que permitiera la continuidad del régimen de Xiomara Castro, que
hipotéticamente en el mes de mayo, convocaría a nuevas elecciones. Todo esto en
esfuerzo de imaginación nunca visto antes en toda la historia. Pero el CNE
–neutralizando el boicot de Ochoa, que faltó a sus deberes e incumplió sus
obligaciones– hizo la declaración de los elegidos por el pueblo: diputados y
alcaldes municipales. Y obligó a los ganadores –de todos los partidos,
incluidos los del PLR– a diferenciar entre la prédica ilegal de Mel
Zelaya y los intereses de cada uno de ellos, favorecidos por el electorado, en
elecciones limpias y completas. Todo el mundo se desmarcó. Nasralla quedó solo
y Mel, solo pudo repartir pastelitos de perro; y darle ánimo a Aldana que sigue
reclamando la alcaldía de Tegucigalpa, que los electores entregaron en otras
manos, más confiables; y de mayor confianza que las suyas: a Juan Diego Zelaya.
II
Xiomara Castro, se ha comportado muy mal. Como
desde el principio hasta el final Ha descuidado sus obligaciones de
mandatario obediente de la ley; y más bien se ha comprometido en mezquindades
sin parangón. Primero dijo que todo era un fraude electoral. Después,
prevenida de acciones desde el exterior, corrigió y dijo que aceptaría los
resultados; y que ofrecería toda la cooperación que corresponde. Pero poco
tiempo después en unas veleidades nunca vistas en un gobernante hondureño, echó
pie atrás; y se negó a ordenar al periódico oficial del gobierno La Gaceta a
publicar la declaratoria del CNE. Por ello, el CNE se ha obligados a
contratar espacio en los periódicos de circulación nacional, con lo que al final,
se han auto castigado: los hondureños como nunca antes se han informado con
detalles, sobre quienes son los elegidos: en la titularidad del ejecutivo, en
el congreso y en las municipalidades. Lo que ha sido una maldad suya e incluso
un delito –porque ha dejado de cumplir sus obligaciones– los lectores que nunca
han leído La Gaceta, están informados leyendo la declaración del CNE, en La
Tribuna, La Prensa, El País y el Heraldo.
III
El CNE, ha tenido muchas dificultades. Las
normales en un proceso múltiple manejado por los tres partidos políticos
mayores. Pero muy vigilado por la comunidad internacional. Con una afluencia
masiva y de muchas quejas y faltas de cooperación de algunos. Fuera del boicot,
la firma contratada para la anticipación de resultados, tuvo muchas fallas. Pero
el mayor problema es la concentración de tareas en Tegucigalpa, dejando al
municipio y al departamento sin participación. Lo que es una tarea
sencilla, sumar y sumar, votos y darle a cada uno de los candidatos
participantes el número correspondiente, se ha vuelto un galimatías,
centralizado abusivamente en Tegucigalpa. En el que, por su complejidad,
requiere entonces más recursos humanos y expone al proceso mismo a la
manipulación y el manoseo de los intereses particulares. Todo ello, en
perjuicio de la soberanía de los ciudadanos que, desde las mesas electorales,
que ahora se llaman JRV –porque les han quitado la función de hacer el
escrutinio local – al Tribunal Electoral Municipal y al
Tribunal Departamental, que solo ven pasar las cajas y no; pueden contar los
votos. En el siglo pasado, el Tribunal Nacional Electoral –con menores costos
para los contribuyentes– daba los resultados a la ciudadanía la misma noche del
evento electoral. Solo tenía la tarea de recibir las 18 actas departamentales y
las 298 actas municipales. La operación era manual hasta entonces. Y desde allí
los técnicos –usando computadores o máquinas de sumar, producían los resultados
nacionales. Ahora, abusivamente el escrutinio se hace en Tegucigalpa, en un
centro gigantesco y usando máquinas que hacen lectura de las actas, compitiendo
con la lectura humana de los números que las confunden y crean problemas. Lo
que obviamente es aprovechado por los políticos para retrasar los procesos y,
además, para ofender a los miembros directivos del CNE y descalificar el
proceso en general.
IV
De estas dificultades, creadas por las reformas
introducidas por los partidos, se aprovechan los perdedores para engañar al
pueblo, desprestigiar la entidad electoral y desconocer los resultados. La
actitud de irrespeto es tal que Mel –que solo vive para lo irregular, como
zopilote hambriento sobre despojos pútridos– después de engañar a Nasralla,
volver loquita a Iroshka; e incluso embrocar en estupideces ilegales a
dirigentes empresariales de la Costa Norte, a decir tonterías en forma de
sugerencias. Solo se ha quedado, en la soledad en que navega su barco
agujereado, defendiendo la Alcaldía Municipal, – la que mayor
dinero maneja en la república – cuna y dormidero de sus colectivos,
la “mancha brava” revolucionaria de los cachurecos con corbata roja de ahora,
sin bañarse; y con la misa chumpa juca a los que tiene acostumbrado a sus
tontos seguidores. La sugerencia de Eduardo Facusse –inocente
como el que más, que quiere quedar bien con Dios y con el diablo– recomendó que
siendo tan parejos los resultados entre Liberales y Nacionalistas, se repartan
la presidencia del Congreso: como vendedor de telas, divide la legislatura en
dos; y se la da: una Umaña y otra a Zambrano. Una verdadera tontería, de
parte de una persona que ni por diversión ha leído la Constitución que
establece el periodo legislativo; y no permite esas estratagemas que más bien
son propias de ladrones repartiendo el botín que de políticos modernos obedientes
a la ley. Además, las diferencias entre diputados de uno y otro partido no son
apretadas. Uno tiene 49 diputados y el otro 41. Las matemáticas de Mel, han
confundido incluido a los empresarios que han estudiado en el exterior como
Eduardo Facusse que ha hecho la peor sugerencia de su vida. Así como los
políticos no le dicen cómo dirigir sus negocios, Facusse debe abstenerse de
decirle a los políticos como cumplir con la ley. ¡Zapatero a sus zapatos!
V
Nadie puede poner en duda la legalidad y menos
jugar con el concepto de legitimidad –porque no cabe tal cosa– de
la declaración del CNE sobre las elecciones celebradas el 30 de noviembre. Se
hizo en el plazo establecido por la ley. Con la participación de tres miembros:
dos propietarios y uno suplente. Porque el otro propietario –Marlon
Ochoa– que boicoteaba el proceso no asistiendo para que el CNE incumpliera
sus obligaciones y con el conteo de cerca de 100% de los votantes. Que no se
haya logrado el 100% se debe a fallas sistémicas –concentración del escrutinio
en Tegucigalpa– mala voluntad de los dirigentes políticos que impidieron que
sus parciales participaran en el mismo; y acciones de fuerza para atemorizar a
los responsables de las tareas. La ley, lo que ordena –especialmente al CNE– es
que se respete la voluntad popular. Y esto es lo que han hecho. Y dentro de los
plazos establecidos. Solicitar una ampliación del plazo, ultima tarascada de
Marlon Ochoa en su afán de boicotear el proceso electoral, era favorecer la
ilegalidad, incumplir el plazo y volver ilegítima la acción de declaración,
afectando la soberanía popular que es el eje de la acción obligatoria de todos
los actores. Los que crean que tienen actas –que solo son legítimas cuando
tienen las firmas de los miembros de las mesas electorales– tienen que
exhibirlas y convencer al Tribunal de Justicia Electoral que después de
analizar las pruebas tomará la decisión que corresponde en ley. De forma, que
no hay razón –excepto que uno esté tan loco o tenga un comportamiento infantil
como Mel, que goza con desafiar a “toda forma de autoridad”– para ir más allá
que esperar la decisión de este tribunal, sin coaccionar a sus miembros, sin
amenazarlos en sus casas; ni usar la policía para meterle miedo a profesionales
que tienen una sola obligación: cumplir con la ley.
VI
Los hondureños están hasta la coronilla. Los
que creían que son más bobos que los venezolanos, se equivocaron. Los votantes
no se vendieron como había creído Mel, Cardona, Isis Cuellar, Shirley Arriaga;
y otros que los votantes, sólo porque reciben dinero público, venden su voto,
se equivocaron. Menospreciar al pueblo, burlarse de los electores es un error.
José Carlos Cardona, ahora para lavarse de su complicidad con Isis Cuellar, la
ha emprendido –en el ejercicio de una mala formación en la UNAH– copando las
redes sociales, y llenando de cieno y malcriadezas a los participantes en el
proceso electoral, menoscabando la dignidad de todos, sin respeto alguno a la
verdad. Mostrando además de la mala educación familiar, la desesperación que
provoca en algunos la derrota. Pero no se atreve a criticar a su
Coordinador General. Ni que fuera tonto el hombre para ofender a su Majestad
Lepaguare XXI.
VII
Pasada la tensión ahora –se
preguntan muchos– cuando se llevarán a Mel a los Estados Unidos. Algunos
–antes que Fuerzas Especiales de Estados Unidos capturaran a Maduro– hacían
apuestas, “casando” las paradas. Y se dispusieron a esperar. La primera
apuesta: Mel se callará y dejará de amargarle la vida a los hondureños (de muy
baja probabilidad en las apuestas). Segunda: que se pedirá su extradición
inmediatamente que su mujer deje el cargo. Y tercera que Mel, solito, se entregará
a las autoridades de Nueva York, derrotados sus nervios por la espera y los
movimientos que ahora tiene que hacer. No duerme tranquilo. Y no lo hace en una
misma casa dos noches seguidas. Se mueve con sigilo y no usa los carros
blindados, sino que automóviles sedan blancos que no llaman la atención. Y
la cuarta apuesta, la más loca: que las Fuerzas Especiales –como ha hecho
con Maduro– entrarían a Tegucigalpa y lo capturarían junto con su mujer.
Esto sería después del 27 de enero, en que ellos vuelven a ser dos peatones
capitalinos, obligados a rendir cuentas. Esta es la que tiene más posibilidades
y el número cuesta más.
VIII
Mel tiene mala memoria. Como el joven
delincuente de “Crimen y Castigo”, no recuerda a quienes ofende; o hace daño.
Incluso ha mostrado en esta semana sus fallas de memoria, cuando en el borde de
la mezquindad de niño recién castigado, olvida cuando fue presidente que quien
le entregó la banda presidencial. No recuerda que fue el Presidente del
Congreso. Este olvido lo hizo recomendarle a su mujer que no le entregará la
banda presidencial a Asfura porque es ilegítimo. Xiomara Castro, sino quiere ir
a la toma de posesión nadie la echará en falta su ausencia. La titular de las
apariencias, Xiomara Castro, no tiene obligación de asistir. Y tiene derecho.
Porque el acto es entre el Presidente del Congreso. En tiempos de Mel su
cordial enemigo Roberto Micheletti, le impuso la banda presidencial. Claro, Mel
tiene una memoria corta. No procesa el hecho que una jueza, conseguida por
Denis Castro –miembro de la familia de Xiomara– fue la que le tomó
la promesa de ley a su mujer porque se creía imprudente que el usurpador del
cargo de Presidente del Congreso, Luis Redondo lo hiciera. Eso lo olvida Mel. Pero
para que guarde como recuerdo, incluimos aquí la foto cuando Micheletti cumple
el ceremonial y le entrega en el 2006 la banda presidencial en el Estadio
Nacional. Para que no lo olvide; y no diga estupideces.
IX
Redondo en cambio tiene buena memoria; pero
menosprecia la memoria de los católicos. En Culmí, mostró una piedad que
nos ha hecho reír a muchos que conocemos su desempeño en los cargos que le han
confiado, su distancia con el pensamiento de Santo Tomas de Aquino, y su apego
–en la práctica– a Maquiavelo que enseñó que el poder es un premio
que no se entrega jamás. De forma por lo demás hipócrita que él y Dios sabe que
su conducta es falsa, en una misa en la que tradicionalmente asiste Xiomara y
su marido, con el infaltable sombrero en la mano –dicen que para disimular sus
temblores que anuncian una enfermedad degenerativa– se puso de rodillas
hipócritamente. Es posible que muchos feligreses le crean un hombre piadoso,
respetuoso de la ley; y obediente de la soberanía popular. Pero la mayoría de
los hondureños saben que es una figura poco confiable, un hombre que le ha
hecho mucho daño a Honduras y que, por ello, antes que arrodillarse ante los
fieles de Culmí, tendrá pronto que responder por sus ilegalidades, ante el
Congreso Nacional y ante los tribunales de la República, en donde le
seguirán varios procesos en su contra.
X
El Fiscal General, ha dicho que, aunque se ha
mantenido en silencio, ahora empezará a actuar. Esta información suena a
amenaza. Sin duda alguna. Informan que tiene en la mira a los miembros del
Tribunal de Justicia Electoral. Mario Flores Urrutia –su presidente– ha
denunciado que le vigilan en su residencia habitual. Que ideas malvadas incuban
en su mente. Los operativos que tiene previsto: la persecución en contra de las
dos valientes consejeras del CNE (Hall y López) y el suplente Cardona, que, en
cumplimiento de la ley, hicieron lo que le corresponde. El Fiscal General pasa
por alto que en el Congreso hay votos suficientes para destituirlo del cargo
–se hizo en dos oportunidades antes– y fuera del cargo, seguirle los juicios de
traidor a la Patria, delitos que sabe que son imprescriptibles.
XI
JOH, ha salido algo disgustado de la cancha.
Quería seguir jugando. Ha usado palabras que nunca antes le habíamos oído.
Señal de su sensibilidad afectada, por la dura campaña en su contra –especialmente
en las redes o en artículos pesados de algunos de sus ex correligionarios como
Ortega Souza, que le ofendió como nadie en El Heraldo– que ha
usado palabras como “jodiendo”. La insistencia en lo ocurrido y con el fin de
afectar el triunfo del Partido Nacional, le parece –y ello es razonable— una
campaña sucia en su contra, así como el proceso apurado del Fiscal por un
delito que, en Honduras, es bastante difícil de sancionar; pero muy fácil para
amargarle la vida a los adversarios. Enfadado pide que respeten lo ocurrido.
Señala que quiere llevar una vida tranquila, en su pueblo, alejado de la
política. Él tiene mucha información sin duda –que se ha reservado hasta ahora–
y que, sin duda afectará a los Zelaya, a quienes en el fondo dirige su enfado y
disgusto.
XII
El general Valerio Ardón, sigue firme y leal
al lado de la Constitución. La aceptación de la declaración del CNE –como
no podía ser de otra manera en un soldado profesional– le ha ganado el respeto
de muchos observadores nacionales e internacionales. Y el rechazo a la perversa
complicidad a la que le invitó Redondo, en que, a cambio de ascensos, lo
comprometía en acciones en contra del resultado electoral, ha sido muy bien
recibida por los hondureños que queremos paz y tranquilidad para atender
nuestras cosas privadas y trabajar, ganándonos la vida; haciendo lo que corresponde
en cada caso. Y, además, ha mostrado que no le hace caso alguno a Roosevelt
Hernández, “Ministrillo” de Defensa, el más breve de la historia –que,
aunque lo acompañó, sin uniforme, ni siquiera lo distinguimos en las
fotografías– que, por su mal desempeño, se ha ganado el rechazo de la mayoría
de los hondureños. Otra vez, tenemos a las FFAA del lado de la ley, defendiendo
la soberanía popular y facilitando la sucesión presidencial. ¡Aplausos general
Valerio Ardón!
XIII
La foto de Maduro, esposado y con buzo,
recuerda la manipulada fotografía que Mel hizo circular en el mundo hispano,
cuando aún tenía amigos y gente inocente que le creían. Los militares no lo
fotografiaron como debieron haberlo hecho. Ello le permitió a Mel –mentiroso
desde pequeño– a construir un relato de heroísmo personal que
nunca ha tenido; y de ofensas que nunca le dispensaron los militares. Y que más
bien el general Osorio, siempre le respetó durante el viaje que le llevó a
Costa Rica en el 2009.
XIV
Como no podía ser menos, Xiomara Castro,
Presidente de Honduras se ha referido a la captura de Maduro y su señora en los
términos siguientes: “La agresión militar de los Estados Unidos contra el
pueblo de Venezuela y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y de su esposa
Cilia Flores, constituye una afrenta a la soberanía y la independencia de los
pueblos de América Latina y el Caribe, así como un desconocimiento absoluto y
una derrota moral de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho
Internacional. Condenamos esta barbarie y nos solidarizamos con el bravo pueblo
de Venezuela, y con el Presidente Nicolás Maduro y su esposa. No podemos permitir
el retorno al colonialismo imperial. Honduras también ha sido víctima de la
injerencia y la intervención directa del Presidente de los Estados Unidos
Donald Trump quien amenazó al pueblo hondureño, durante el proceso electoral,
por su intención de votar por Rixi Moncada, y acompaño un fraude electoral
descomunal que hiere gravemente y pone en riesgo nuestra ya frágil democracia”.
Palabras aprendidas; o del mismo redactor que le escribe a su marido.
Solidaridad con Maduro, gran alero en su lucha por regresar al poder. Lógico.
Pero es una soberana mentira que Rixi haya perdido por Trump. Ella perdió
porque Xiomara Castro hizo un mal gobierno. Así de simple. Mentirosilla, hasta
el final, la señora Gobernanta.
XV
La predicción de Mel: “Primero caerá Trump,
antes que Maduro”, resultó falsa. Confirmó que Mel es un mentiroso
irredimible. Que aunque quiera, nunca acierta. No tiene competencia,
pupitre; e imaginación. Es un picarillo de barrio, inútil para todo que incluso
inventa afirmaciones calenturientas que la realidad desbarata. Para su
desprestigio. Y desilusión de los tontos que le siguen creyendo sus mentiras.
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