PUNTERO SEMANAL (46)
Número 46
Segunda época — Max Sorto Batres, fundador — Semanario “Patria”, 1962, Olanchito, Yoro.
I
Al borde de la paciencia, recibimos del CNE, la
declaración de los resultados electorales del pasado 30 de noviembre sobre la
Presidencia de la República y el Parlamento Centroamericano. La mayoría de los
hondureños, seguimos con interés las peripecias y persecuciones que sufrió el
órgano electoral, para hacer la declaración que algunos políticos profesionales
creen que son las más importantes. El CNE fue boicoteado por Marlon Ochoa,
Consejero del mismo; descalificado por Rixi Moncada, ex consejera y candidata
perdedora del PLR. El Fiscal General, ordenó operativos para secuestrar
documentos de las oficinas del CNE. Redondo, obstinado y terrible, hábil en la
maldad y pequeño en compromisos nacionales, anticipadamente desconoció los
deberes institucionales del órgano electoral. Y tres partidos –PL, PLR Y PDCH-,
ordenaron a sus seguidores que no aceptaran formar parte de los escrutadores
del proceso especial de las actas que mostraron algunas inconsistencias.
Xiomara se comportó en forma tan mezquina que no ha querido publicar la
declaración en La Gaceta. En fin, el líder máximo de la revuelta, “el ángel del
mal”, Mel Zelaya, la emprendió en contra de los resultados; pero incoherente
como siempre, le dio el triunfo a Salvador Nasralla, en una maniobra pedestre,
infantil y arrabalera, para darle cuerda a un hombre que, al margen de sus
virtudes, es fácilmente manipulable.
Pero con todas esas dificultades. Ana Paola
Hall, Cossette López y Carlos Enrique Cardona, suplente en sustitución de
Marlon Ochoa que como parte del boicot se negó a participar para incapacitar al
CNE en el cumplimiento de sus deberes constitucionales, nos dieron los
resultados. La valentía y el honor, el amor por Honduras y el respeto a la
voluntad ciudadana, se impusieron. Declaro el CNE que Nasry Juan Asfura, había
sido el que logró el mayor número de votos: el 40% seguido muy de cerca
por Salvador Alejandro Nasralla con el 39% de los sufragios. El 79% de los
hondureños respiramos tranquilos: se había logrado la meta: derrotar a Rixi y
detener el proyecto continuista de Mel Zelaya. El deslinde entre Asfura y
Nasralla, era menos importante para los hondureños que fueron a la celebración
de la Cena de Navidad, tranquilos, felices y serenos.
II
Pero no todos estuvieron contentos. El 1% de
compatriotas –los más ruidosos, exigentes y sectarios– inundaron las redes
sociales, dieron declaraciones mostrando su inconformidad, haciéndole coro a
Mel Zelaya –el “ángel del mal”, la pesadilla que por la culpa de algunos
hondureños, vuela amenazante sobre el presente y el futuro nacional– que
mediante el relato del fraude electoral, no solo disimuló sus errores e
incompetencias en la conducción de la campaña en donde para suerte de las
mayorías, pensó por los electores; y eligió anticipadamente el gozo de colocar
en el gobierno otros espantapájaros suyo para seguir gobernando al país, más
tiempo que el decano de todos los dictadores: Tiburcio Carias Andino. Pero,
además, le permitió llenar una tina de agua fría y jugar a navegar por los
mares fríos del norte, en los brazos de un antiimperialismo parvulario, para
echar tierra –en otra oportunidad que aprovechó en forma oportuna– sobre el
hecho que en las elecciones del 30 de noviembre fue objeto del mayor rechazo
que un político ha vivido en toda la historia nacional. Trump es el objeto de
sus ataques. Lo que hace que Stone, le señale desde Nueva York las cosas
ofensivas llamándole por su nombre, amenazándole y, además, dándole –con otro
apodo– el calificativo de “basura marxista”. Redondo, que fue sorprendido
en lo plano, salió despavorido con los pantalones en las pantorrillas; y con el
bombo a cuestas, declarando desaforado que Carlos Cardona era un traidor– por
haber cumplido sus deberes como consejero suplente– por haber
participado en la sesión en sustitución del “rebelde con causa” Marlon
Ochoa. El general Valerio Ardón, Jefe del Estado Mayor Conjunto, fiel a
sus promesas y obediente de la Constitución, fue el que dio el mejor ejemplo de
serenidad y obediencia a la soberanía popular: aceptó la declaratoria del CNE y
ordenó a la Guardia de Honor Presidencial que procediera a darle la protección
que corresponde a Nasry Asfura que fue proclamado “Presidente Electo de la República
de Honduras”.
III
Salvador Nasralla, dio declaraciones apuradas.
Como siempre. Desconociendo la declaración del CNE, poniendo en duda los
métodos usados, quejándose de lo incompleto del conteo electoral, criticando la
conducta de la dirigencia liberal – acusando a Yani Rosenthal, Roberto
Contreras y Carlos Flores– de “vendidos y entregados” a la defensa
de sus intereses particulares. Como otras veces, Nasralla no pudo controlar sus
emociones; no mantuvo la ecuanimidad y la grandeza de los líderes políticos
–ratificando que nunca lo ha sido realmente, porque apenas es un hombre popular
con muy poca formación política que incluso cree que no la necesita– al
rechazar los resultados, acusar a los Consejeros, mostrar su dependencia de su
joven esposa Iroshka Elvir; y posiblemente lo peor, confirmar que no es liberal;
ni mucho menos un demócrata que se preocupe por la tranquilidad de los
hondureños, la paz de la nación y el desarrollo de Honduras. Desbordado giro sobre
sí mismo en unos pocos momentos, llenando de incertidumbre el escenario
político nacional, porque insinuó romper con la dirigencia del Partido Liberal,
ignorando que es un ser humano –hijo de una mujer, como le decían a los
“cesares” romanos– y dio la impresión que se aliaría con Mel, para encabezar
una rebelión en las calles. Al final de la atropellada comparecencia rectifico.
Dijo que no saldría a las calles; pero que usaría todos los recursos para
garantizar su triunfo electoral, porque el gane de Nasry Asfura era basado en
un fraude. Afortunadamente Nasralla no formó estructuras políticas durante la
campaña. Su base fue su popularidad creyendo que los que simpatizan y lo
celebran como conductor televisivo le acompañarían en cualquiera aventura que
dirigiera; sin necesitar el respaldo de las autoridades del Consejo Central
Ejecutivo del Partido Liberal. Que inteligentemente no le acompañaron en la
declaración desaforada en donde demostró su impreparación, su dependencia de
las emociones primarias; y la falta de cerebro para estudiar la realidad y
enfrentar la dureza de las derrotas, por la mínima; pero derrota al fin del
caso.
IV
Iroshka Elvir (Choluteca 15 de mayo de 1991,
hija de Gabriel Elvir y Suyapa Flores), diputada liberal en el Congreso
Nacional, joven esposa de Salvador Nasralla, aportó lo peor de la
comparecencia. La ansiedad que le carcomía, el colocarse al lado de su
marido candidato presidencial; y, además, atreverse a recomendarle cosas
olvidadas al oído y en público – en una cultura machista como la hondureña
que las mujeres no se les permite corregir en público a sus maridos – y
dar declaraciones exageradas y masculinas sobre la importancia que ella le
dispensa a las visas y a sus ahorros en Estados Unidos, le hizo lucir muy mal. Salieron
a brillar sus errores en la campaña, las críticas de los asesores
internacionales; y sus pretensiones de ser la Presidente del Congreso sin
antecedentes respetables como la legisladora en estos casi cuatro años en
representación los ciudadanos de Francisco Morazán. Sus negociaciones con
Mel – con o sin la autorización del candidato liberal y de la dirigencia del
Consejo Central Ejecutivo – los términos del acuerdo logrado, la
forma irregular e inconstitucional para alcanzar las metas del mismo; y su deseo
de protagonismo para alcanzar metas que no corresponden a su militancia y
talento declarado, recibió el rechazo de la opinión pública. Pocas veces una
persona ha sido masacrada como ella. Pero es que nunca antes una persona
había mostrado tal descontrol de sus emociones y llevada por ellas, a cometer
tantos errores. Las críticas no se hicieron esperar. “La acompañante del
candidato (La Jefa) junto a un pequeño grupo de compañeros ineficaces y
ruidosos jamás se aferraron a la guía que ordenaban los más experimentados. No
quisieron. No les convenía. La presencia de un Consultor Político Internacional
los dejaba en evidencia. Los opacaba. Les recordaba, todos los días, lo poco
que sabían: y lo mucho que estaban improvisando. Prefirieron sentirse
importantes antes que ganar. Prefirieron mandar antes que escuchar. Prefirieron
rodear al caminante de mediocridad obediente antes que a él de talento incómodo”.
(Juan Carlos Jara, Consultor Internacional, La Tribuna, 27 de diciembre de
2025).
Roberto Contreras respondió que mientras ellos
hacían compaña, Nasralla hacía en televisión en X-O da dinero. Una
crítica feroz y directa al hígado que Nasralla y su joven esposa, no pudieron
asimilar.
V
Pero lo más grave, son las acusaciones en
contra de Iroshka Elvir por su participación en las negociaciones con Mel y con
“Xiomarita” –como la llama en una confianza inusual a Xiomara Presidente
nominal de la República y gobernanta de Casa Presidencial– que muestran la
fragilidad de sus juicios; y dejan clara a la opinión pública, la peligrosidad
de esta joven desbordada por las pasiones y “por la necesidad de tener poder. Las
negociaciones entre Iroshka y Mel, tenían como meta: Nasralla a la Presidencia
de la República; Mel a la Presidencia del Congreso Nacional, auditoría de la
campaña para mostrar las irregularidades del triunfo de Asfura, paralizar el
conteo electoral; y evitar la declaratoria, para que, en su lugar, lo hiciera
la Comisión Permanente. En un informe que circula en las redes, se habla de
dos Iroshka: “1. La de las internas, oído y control, en donde actuó con
cautela, escuchó, consultó y corrigió. Nasralla evita el conflicto; rehúye las
decisiones de choque. En ese vacío, la batuta de la conducción de la campaña
pasa a Iroshka, sin estridencia, pero con autoridad creciente. 2. Las
generales: dinero, empresarios y nubes. El escenario cambia. Algunos
empresarios comienzan a financiar, aparecen negocios prometidos a futuro; y el
círculo se cierra alrededor de Josué Colindres, su suplente en la fórmula
diputadil. Ella cambia: deja de escuchar, se instala en la convicción de la
victoria inevitable, reforzada por su control sobre Le Vote Harris que se
convierte en su apoyo. Un asesor ecuatoriano, consultado antes de ser
contratado, plantea lo políticamente incorrecto: “lo responsable es que voz
–le dice– te salgas de la campaña presidencial y te concentres en asegurar la
diputación por Francisco Morazán”. Ello provoca la ira de la “Jefa”.
El consultor es rechazado. Queda claro: no hay espacio para la contradicción y
menos para la crítica.
“Pero llegó el Golpe de la realidad: 21 mil
votos. El resultado, según las fuentes, es contundente: Nasralla pierde por más
de 21 mil votos, sin contar muchas actas que nunca tuvieron en departamentos
“rurales”. “Lejos de transparentar el dato, se impone el control. Iroshka
ordena que el informe no sea mostrado a Nasralla, convencida que el
resultado podía revertirse en la mesa política, en las negociaciones y no en
las urnas. Entonces inicia, su Camino de Damasco. El camino hacia
Mel. “Un empresario proveedor, junto con Oscar Rivera, comisionado del RNP
facilita el contacto con Gerardo Torres, quien la lleva a reunirse con Manuel
Zelaya. Nasralla, se niega a asistir. Yo no voy, anda vos. El as bajo la
manga: que Mel Zelaya asuma la Presidencia del Congreso, replicando el esquema
aplicado en el caso de Jorge Cálix, mediante la renuncia inducida de un
diputado de Libre. A cambio se abriría el camino para que Nasralla sea
declarado Presidente. Personas cercanas advierten: Mel la va a manejar. Iroshka
arrogante, es directa y desafiante: No me conoce; la que va a jugar con él soy
yo”.
VI
La historia continua. “Después de las
elecciones se celebró una cena en la casa de Alía Kafaty para diputados
ganadores. Están presentes figuras claves como Rashid Mejía. Antes de la cena,
Mel pública en X que el ganador de las elecciones es Nasralla. En la cena es
comentado el mensaje por los asistentes. Rashid Mejía lo aborda desde la
defensa de la democracia. Iroshka finge desconocimiento. Nasralla insiste en su
discurso anticomunista, ajeno al giro que ya estaba cerrando el círculo. Allí
surge el quiebre. En la conversación alguien le dice: Los gringos te van a
joder. La respuesta atribuida a Iroshka Elvir queda registrada como una de
las frases más crudas del proceso postelectoral: Me vale un culo que me
quiten la visa, con tal que no me congelen los ahorros. Nasralla se alarma
por sus ahorros. Por sus hermanas que viven en Estados Unidos y por las
consecuencias personales que él visualiza. Desde entonces la dinámica se
consolida: policía malo (Iroshka); policía bueno (Nasralla)”.
Y se inició la guerra interna. “En reuniones
del Central Ejecutivo el choque con Roberto Contreras es frontal. Iroshka Elvir
redacta el guión de Nasralla. Se lanzan acusaciones de traición. Contreras le
pide sentarse a su lado; Nasralla se niega. Yo no me siento allí –le dice–
porque ahí se sientan los traidores. Iroshka guarda silencio. El control ya
no necesita exposición. Josué Colindres, diputado suplente y operador clave, lo
resume sin matices: Tenemos un mandato divino, toda la vida habrá alianzas
entre melistas y nasralistas. La estrategia queda definida: Mel Zelaya al
Congreso Nacional, Salvador Nasralla a la Presidencia de la República. Lo
que pide Mel es claro: frenar la declaratoria oficial. La vía planteada:
que el Congreso presidido por Luis Redondo, a través de la Comisión Permanente,
declare a Nasralla presidente con votos de liberales y de Libre.”
Pero hay otra opción. “La letra B: instalación
de un gobierno provisional dirigido por Xiomara Castro, que convocaría a nuevas
elecciones en mayo, Nasralla vuelve a ser candidato y enfrenta nuevamente a
Asfura. Y con el apoyo de los votantes de Libre, derrota al candidato
nacionalista”. Una segunda vuelta ilegal, pero convertida en tabla de salvación
para inocentes. “Y que Iroshka, desesperada se aferra a ella. Y ella no es una
figura secundaria; ni un apéndice. Es el eje de las decisiones y que hoy
gravita alrededor de ese espacio de poder. No improvisa: avanza. No duda:
ordena. No corrige: empuja. Escuchó mientras fue funcional. Guardó silencio
cuando le convenía. Tomó control cuando creyó tenerlo. No actúa desde la
ideología ni desde la lealtad partidaria, sino desde una lógica personal de
poder anticipado. No espera espacios, los reclama. No mide consecuencias, las
asume. Los aliados y adversarios dejan de ser contrapesos y pasan a ser
obstáculos. No gobierna, pero se conforma como si ya nadie pudiera detenerla. No
ha llegado al poder, pero y actúa como si fuera intocable”.
VII
Asfura, ganó las elecciones con un escaso
margen. El menor de toda la historia nacional desde las elecciones de 1902 en
que por primera vez concurrieron tres candidatos presidenciales: Manuel
Bonilla, Juan Ángel Arias y Marco Aurelio Soto. Pero tiene mayoría en el
Congreso. Y con el apoyo de liberales, Pinu y la DC, puede lograr mayoría
calificada. Es decir que su fuerza está en el Congreso Nacional. Y dependiendo
de su habilidad para lograr consensos, puede tenerlo también en el Ejecutivo,
especialmente si logra hacer un gobierno de integración con las mejores,
honradas y más capacitadas personas. En este momento ha empezado ya en la
tienda nacionalista, la lucha fiera por los cargos. Asfura tiene la
oportunidad de escoger. Pero esta tarea se la disputa Antonieta Mejía. Los
mejores cuadros probables están en los Partidos Nacional y Liberal. Pero el
riesgo que haga lo que hizo Julio Lozano: integrar un gabinete en consulta con
las autoridades partidarias. Entonces, ésta los puede retirar de los cargos y
los señalados resistirse como ocurrió con Enrique Ortez Pinel, Ministro de
Educación que terminó expulsado del Partido Liberal, cuando se le ordeno que
renunciar; y él se apoyo en el hecho que había sido Lozano Díaz quien lo había
nombrado; y no sus correligionarios.
VIII
La decisión para que la toma de posesión no se
haga en el Estadio Nacional, argumentando razones económicas es razonable; pero
en el fondo es por miedo a los colectivos de Ceballos y a los seguidores de
Nasralla –que no son liberales realmente, sino que burócratas inéditos– no es
buena para la democracia hondureña. Hacer la ceremonia en el Congreso, no
proporciona espacio para atender a las delegaciones internacionales que en este
momento su presencia en Tegucigalpa, es muy importante para mejorar la dañada
imagen de un país asediado por los “socialistas” amigos de Venezuela. Qué
tal si viene el Vice Presidente de Estados Unidos o el mismo Donald Trump, que
siendo tan imprevisible, puede aparecerse en Tegucigalpa sin anunciarse. ¿Que
se hará, en tan poco espacio con el Rey Felipe VI de España que inevitablemente
estará con nosotros? Colocar a los distinguidos invitados en la Galería del
CN, no habla bien de Honduras. Creemos que hay que perder el miedo, buscar la
forma de controlar el ingreso al Estadio Nacional; y dar un espectáculo de
civilidad en donde Mel y “sus bandidos”, no sean los que dirijan las cosas;
ni administren los miedos de los hondureños.
IX
El Partido Liberal tiene que hacer una profunda
autocrítica y reiniciar un esfuerzo de definición de sus bases teóricas y
organizar sus entidades locales para iniciar un proceso de reclutamiento y
formación de sus miembros. De la misma manera, desde ahora deberá preparar sus
cuadros para las elecciones de 2029. Contreras, por los resultados logrados,
capacidad de trabajo y valentía –fuera de lo negativo: impulsividad,
desconfianza primitiva y de consiguiente inclinación a ciertas formas de
nepotismo– es un cuadro prometedor como candidato presidencial. Pero
hace falta comprobar si es cierto lo que dice Nasralla: que un millón de los
votantes son suyos y que lo seguirán donde vaya porque no son liberales, sino
que espectadores de sus programas de televisión, y que el Partido Liberal,
no pasa de los 300.000 votos que ha mostrado en las últimas de las tres
elecciones cuando concurrió con Yani Rosenthal Hidalgo como candidato
presidencial. Si esto es cierto, hay que hacer algo. Es evidente que el
Partido Liberal ha perdido sus bases tradicionales en El Paraíso, Comayagua,
Olancho, Santa Bárbara, Ocotepeque y Valle. El que Nasralla no le haya dado
atención debida a la base rural liberal; y que se haya imaginado siempre como
un presentador de televisión que cree dominar a los espectadores, aumenta el
problema. Porque los liberales desatendidos e incluso rechazados por el
nerviosismo de Nasralla, que no deja hablar a nadie; y que no escucha a nadie, su
condición de candidato liberal, en vez de ayudar más bien ha afectado al PL.
En el caso que se vaya para otro partido, en la nómada tendencia suya heredada
de sus antepasados orientales, puede dañar la base de los seudo o nuevos
liberales. Pero si se queda, puede volver más frágil la militancia, porque
será como la afición deportiva, de televisor; que nunca va al estadio.
El PL debe renovar su liderazgo y buscar el relevo generacional de sus líderes
actuales que han demostrado habilidad y talento en las últimas elecciones en
que casi ganan el ejecutivo; pero deben cuidar esos resultados, porque no
creemos que Nasralla tenga razón en sus números, como tampoco creemos en la
capacidad de multiplicar de Mel (5x8= 35). Por ello dudamos de las
matemáticas de Nasralla. Y del millón de votos que le siguen, a todos los lados
donde vaya. Mucha fantasía. Literatura elemental.
X
El anti imperialismo de Mel es muy interesante.
Podría ser anti imperialismo dentro del capitalismo si él, con un poco más
de pupitre que el que exhibe, que empate con el pensamiento hondureño que en
las últimas elecciones, más del 80% dijeron que no al discurso cubano y
venezolano, con que ingenuamente Rixi creyó que encontraría respaldo. Mel,
por ignorancia, abusa de los micrófonos que le ponen enfrente. Y por ello, no
escucha la voz del electorado; ni identifica que el respaldo que ha obtenido no
es porque le ha dado paso a la juventud, sino porque convirtió a un partido
regalado,-- en la que el pueblo no participo en su constitución -- ni en una
estrategia de ascenso generacional, porque lo convirtió en agencia de empleo,
poniendo en práctica lo que aprendió en el FHIS: que los hondureños son tan
pobres –material y espiritualmente– que con dinero todos pueden ser comprados y
llevados a votar. Las elecciones del 30 de noviembre confirmaron que estaba
equivocado. Los hondureños tienen un criterio que él no sabía que no podía
tocar, sin tener reacciones negativas. El que haya mostrado incompetencia
para dar respuesta a las necesidades de los electores, inhabilidad para crear
esperanzas; e ignorancia para entender que la gente no vota por ideologías, ni
tampoco por razones morales, sino que animada por exigencias materiales que
tienen que ver con la vida concreta: empleo, dinero constante, alejamiento
de la pobreza, seguridad de vidas y personas; y esperanza que las cosas serán
mejores en el futuro. Por esa incapacidad, igual que le ocurrió a Policarpo
Bonilla – que medró durante cuarenta años en la vida política – Mel tiene que
prepararse para el relevo. Sus hijos, tienen la planta; pero no el talento;
y menos su energía para sucederle. Lucen acomodados y haraganes. Amantes
de la buena vida; y de buscar la sombra de las mejores familias capitalistas.
Ellos nacieron para la vida muelle. Para la existencia cómoda que solo da el
capitalismo occidental. Por ello, igual que Policarpo Bonilla, más talentoso y
hábil que Mel, tiene que entender que a su muerte –que políticamente empezó
el 30 de noviembre– significa el fin de un proyecto en que sin talento
suficiente quiso embrocar a Honduras en una loca aventura que solo la entendió
su padre, -hace tiempo fallecido- que también creía en muertos y en aparecidos.
XI
Una frase para reflexionar: “Los políticos
que hacen cualquiera cosa por lograr el poder, usaran el poder para hacer
cualquiera cosa”.
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