Cosas del español (80): LENGUAJE DEPORTIVO
Aunque puede criticarse el lenguaje
periodístico deportivo, sobre todo por la abundancia de extranjerismos, hay
también que destacar la originalidad de algunas expresiones. El vocabulario del
fútbol es rico en hallazgos lingüísticos, sin duda, porque es también el
deporte que más pasiones levanta. La emoción y el sentimiento se trasladan con
facilidad a la lengua, propagándose y normalizándose entre los aficionados y
alcanzando a todos los hablantes.
Además de proponer denominaciones más o menos,
curiosas para los equipos y sus seguidores -leones, culés, colchoneros,
merengues, bosteros o gallinas-, sobre cuyo origen circulan múltiples
historias, el fútbol es responsable de que algunos gentilicios de origen
histórico se hayan ido abriendo camino en el vocabulario general. Gracias a
ello, un buen número de hablantes conoce la existencia de ilicitanos,
pucelanos o ilerdenses.
El léxico militar ha influido en las metáforas
bélicas del lenguaje deportivo. Se habla de duelo o contienda,
se dirime un encuentro a vida o muerte; los equipos
se atrincheran o se rearman y ponen en juego toda
su artillería, los delanteros asedian la retaguardia
rival con disparos, cañonazos u obuses
y fusilan al portero o dan el pase de la muerte y
se transforman en puñales y arietes.
Pero los campos semánticos de estas imágenes
son muy variados. Algunas expresiones se han ido desgastando por el uso y
convirtiendo en tópicos, como serpiente multicolor, propia del
ciclismo, y, en el boxeo, un eufemismo como besar la lona. Nada
tiene que ver con el ciclismo hacer la bicicleta (en el ámbito
futbolístico, describe la simulación de un pedaleo para despistar al rival). El
léxico del fútbol ha fagocitado sin demasiados escrúpulos el de otras
especialidades: un jugador se tira a la piscina (simula que ha
sido objeto de una falta), un futbolista puede chupar banquillo,
tener olfato de gol, emborracharse de balón o rifar
la pelota, y también comerse un amago o, en el caso del
portero, salir a por uvas. Lo mismo ocurre con vaselina
(metáfora que expresa la suavidad de un tiro por elevación), filigrana,
túnel, caño, sombrero, tijera, once u once de gala
(equipo), colocar el autobús, dormir el partido o lluvia de
goles.
(Fuente:
Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de
Academias de la Lengua Española, págs. 201 y 202).

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