Mirador: CALIDAD DE LA EDUCACIÓN
Juan Ramón Martínez
De acuerdo a una investigación de la UPN, la
educación muestra serias dificultades. “Enfrenta una severa crisis en los
aprendizajes de los estudiantes, especialmente en las áreas de español y
matemáticas, según un estudio presentado el miércoles por la UPN a las
autoridades de la Secretaría de Educación” (El Heraldo, pág. 2, 19 de marzo
de 2026)
Además, hay una falta de formación del carácter
y desconocimiento de sus obligaciones morales y cívicas. El estudio no toma en
cuenta los problemas del Ministerio de Educación que se ha centralizado más
allá de sus posibilidades y muestra un escaso compromiso ético en el manejo de
las plazas. Y debilidades de liderazgo del sistema educativo. El informe no
cuestiona el papel que la UPN tiene en estos problemas. Por eso la Rectora de
la UPN en la celebración de los 70 años de la institución que dirige, no muestra
preocupación por la educación primaria y secundaria, ni se refiere tampoco a la
formación de maestros. Se congratula de los éxitos en la enseñanza del
mandarín, el reconocimiento de otras universidades y el acompañamiento dialogal
que mantiene con las universidades pedagógicas continentales.
Todo es meritorio. Pero descuida la esencia de
la institución creada en diciembre de 1957 por la Junta Militar y que justifica
su existencia como formadora de maestros para primaria y secundaria: para
elevar los niveles de calidad de los alumnos de estos niveles.
Las instituciones, se justifican por la calidad
de los productos finales ofrecidos. La legitimidad de un gobierno no tiene
mucho que ver con el grado de relaciones que mantiene; o las veces que Trump
recibe al presidente. Sino que con los servicios que da a la marcha de la
sociedad y la capacidad de esta para activar fuerzas económicas generadoras de
empleo y constructores de seguridad y felicidad.
La legitimidad de la UPN se comprueba en la
calidad de los resultados que los maestros ofrecen. Y si estos resultados son
deficientes en dos áreas fundamentales como se refiere a la lectura y la
escritura y las matemáticas, indican que la UPN está fallando. Debe evaluarse y
cuestionarse
No queremos impedir las celebraciones de Lexi
Medina. Pero no debe descuidar el juicio crítico sobre la institución que
dirige y que fuera creada para formar maestros y mejorar aquellos que sin
serlo, podrían lograr ser mejores y eficientes.
En Honduras pocos evalúan por la calidad de
resultados. Incluso confunden actividades con resultados. El estudio de
Hernández, es una radiografía que lo que ofrecen el Ministerio de Educación y
la UPN no es adecuado. Obliga a enmendar la operación de la Secretaría de
Educación y revisar el accionar de la UPN, haciendo que el análisis no se quede
en las actividades – porque estas no siempre dan los resultados deseados– sino
que verificando si estamos formando ciudadanos, capaces de leer y escribir,
entender instrucciones; y dar informes haciendo uso del español y el lenguaje
matemático, para medir los hechos y valorarlos convenientemente.
No todos pueden ser maestros. En consecuencia,
las Escuelas Normales de Maestros – ignoramos si funcionan o no – forman y
desarrollan los mentores que actualizados y certificados por la UPN hagan lo
mejor en el aula. Esa fue la idea original. La función de la UPN era
complementaria y además, confirmatoria de la calidad de los maestros que
cribados y probados pudieran enseñar en colegios y universidades dando buenos
resultados.
Este concepto se ha abandonado olvidando el
carácter instrumental de la UPN. Actuar sin preguntarse si lo que se hace sirve
o no sirve, es un riesgo. Una cosa es lo que sirve para la UPN. Y otra la que
sirve al sistema.
La Prensa, San Pedro Sula. 26-03-2026.

Comentarios
Publicar un comentario