Contracorriente: “GUERRA COGNITIVA” Y AMENAZAS A LA LIBERTAD
Juan Ramón Martínez
El primero que habló de “guerra cognitiva”, fue Roosevelt Hernández. Antes
se usaba “guerra psicológica” dirigida a ablandar al “enemigo”,
aterrorizándolo. Algunos ejércitos extranjeros usan la expresión “guerra
política”. En el fondo lo que se busca, es actuar sobre el “enemigo”, para
debilitarlo; o conquistarlo para los fines que interesan al poder en un
determinado momento. Actualmente en las universidades de los países
desarrollados, se efectúan estudios sobre neurociencia, para introducir en la
mente del público, determinados condicionamientos para que adquiera artículos,
compre métodos para obtener información y control ciudadano; y al final para
establecer condicionamientos colectivos para que los electores voten en una
dirección específica.
O para desde el aula, condicionar comportamientos y producir sentimientos
colectivos, en favor de una determinada corriente ideológica, partidaria y
caudillista. En términos de ejemplo, la conducta de la población cubana --
antes alegre y risueña, ahora triste y amodorrada -- que incluso
ideológicamente se siente culpable por no sacrificarse suficiente después
que ha perdido todo, es un modelo de manipulación que limita las protestas
ciudadanas y obliga a la población a la sumisión y a la dependencia,
hasta siempre.
Según indicios, el gobierno anterior tuvo un plan destinado a favorecer el
continuismo del régimen de Zelaya mediante la “guerra cognitiva”. Hay
evidencias de su uso en la formación de los oficiales de las FFAA y de la
Policía. Apenas conocimos algunos manuales. Varias fuentes creen que se
montó en la Academia Militar un Plan de Formación basado en la forja de una
conciencia orientada hacia posturas políticas no democráticas. Si esto es
cierto, hay que evitar que en el futuro salga otro Roosevelt Hernández; y se
arrodille melosamente ante algún caudillo futuro. El mesianismo militar está
muy expuesto a la manipulación de la conciencia y la creación de
comportamientos antidemocráticos.
Por ello resulta interesante la exaltación que se hace en redes sociales
de la calidad de las instituciones y el poder. Se celebran las autoridades.
Y se rinde culto a la personalidad cínicamente. Se renuncia, haciéndolo a un
lado la frase bíblica “por sus obras los conoceréis”. La publicidad mediática
exalta y promueve a los titulares del poder.
El doctor Sagastume, rector de la UNAH, decía que lo mejor de la UNAH
eran sus alumnos y sus profesores. En el Zamorano, en el Salón Principal
tienen las fotografías de los alumnos más exitosos. Los que han llegado a
ser ministros de agricultura. Ministros en República Dominicana, El
Salvador, Nicaragua, Honduras y Colombia. Hace tiempo que no vamos al Zamorano
por lo que debe haber más fotografías de egresados exitosos.
Las universidades hondureñas no celebran el éxito de sus egresados.
Pierden la oportunidad de vincular su calidad con el éxito de sus ex
alumnos. Hay algún propósito. En la UNAH no se rinde honores del mármol ni
siquiera a sus jóvenes fundadores, con la excepción del Padre Reyes. En la
rectoría de Odir Fernández se rechaza a los viejos creyendo que los que en el
pasado la rectoraron fueron inferiores. Rompen el vínculo histórico,
destruyen el proceso de la educación hacia la libertad y favorecen la
discontinuidad con lo que se abusa de los recursos que el pueblo se quita de la
boca para la formación de las nuevas generaciones.
No solo ocurre aquí. El Mundo Occidental – deja desnudo al hombre, expuesto
a la manipulación y la pérdida de la libertad – fomentando la minusvalía de
su espiritualidad, el cultivo de la individualidad y la tendencia tribal
para volvernos cosas. Se puede ver en Estados Unidos, en Europa. El Oriente es
más conservador. Notorio por las conductas que se asumen frente a las acciones
guerreras, la transgresión de las reglas que ordenan las relaciones
internacionales y en los mecanismos destinados a la manipulación de la
conciencia.
Hacen creer que el espacio que hay que conquistar, antes que el dominio del
cuerpo, es el control cerebral para producir conductas sumisas hacia el poder
en las que destaca la renuncia a la creatividad, al juicio crítico y
la renuncia de la libertad. En el fondo para exaltar al caudillo. Al
“mesías”. Convirtiendo al poder estatal en nuevas “iglesias”, no sólo
para garantizar la vida terrenal, sino que después de la muerte los políticos
condicionaran el destino de nuestras almas.
Siento las presiones y las emboscadas. Hay una conspiración contra la libertad, que aquieta la conciencias y eleva a los líderes a los “altares”, como es el caso de hombres mediocres, como Mel que siendo tan limitado domina nuestras vidas. Lo siento, en este momento.

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