Contracorriente: JUICIO POLÍTICO Y “ANGEL” DE LA GUARDA
Juan Ramón Martínez
El juicio político en contra del liberal Johel Zelaya, no tuvo problemas.
El que se anuncia contra de Marlon Ochoa tiene la resistencia de siete
diputados “liberales”. Esto no cuadra. Amerita explicaciones que vayan más allá
de los sentimientos, los juicios apresurados; y las afirmaciones rimbombantes.
Porque tanto Johel Zelaya como Ochoa atentaron en contra del proceso electoral
y amenazaron la soberanía popular. El uno recibió el rechazo de toda la bancada
liberal y el otro, en cambio, es objeto de apoyo, cual ángel de la guardia del
Partido Liberal. Aunque el PLR ha identificado como su enemigo al PL. De modo
que, al revisar la conducta de los dos citados, no encontramos mayores
diferencias en los actos en contra de la soberanía popular. La única diferencia
es que Marlon Ochoa en obediencia al nuevo relato post electoral de Mel y con
el cual quiso justificar el rechazo popular a su partido y a su candidata,
declaró públicamente que entre Asfura y Nasralla, quien había ganado las
elecciones era el candidato del Partido Liberal. Todo esto sin que se hubiese
concluido el escrutinio.
Tal declaración, como es natural en una personalidad como de Nasralla, sonó
a gloria. Él pudo recuperarse en su ego maltratado por los resultados
electorales para empezar en la casa de Erica Urtecho, negociaciones para una
alianza con Mel, para que por lo menos, la Presidencia del Congreso fuera
desempeñada por un miembro de su bancada. Preferentemente su esposa Íroska
Elvir, que como lo dijo Nasralla—“es la política de la familia”-.
Como al final, las negociaciones fracasaron por inexperiencia de Nasralla y
falta de habilidad para entender que la condiciones no eran favorables para una
postura como la que se planteaba, la mayoría liberal creyó oportuno apoyar al
Partido Nacional para que dirigiera el Congreso a cambio de posiciones en el
Poder Ejecutivo, renunciando a cargos en la directiva del Congreso.
Una revisión de los antecedentes de los 7 diputados protectores de Marlon
Ochoa puede ayudar. Iroska Elvir, Carlos Umaña, Marlon Lara, Wenceslao Lara,
Lesbi Torres, Armando Canelas y Yuri Sabas. Elvir es la más apasionada y segura
por su cercanía a Nasralla. Umaña, el diputado más votado en Cortés, no es
liberal; y es más bien un hombre fiel a Nasralla. Marlon y Wencelao Lara,
tienen militancia liberal. Mas el primero que creíamos hubiese sido un
magnífico presidente del Congreso. Otro probado liberal es Yuri Sabas, diputado
por Choluteca. Inteligente y hábil en los asuntos parlamentarios. De Torres y
Canelas, no tenemos información alguna.
Al final de la revisión, se puede decir que la motivación colectiva que
anima a los 7 para convertirse en el “Ángel” de la Guarda de Ochoa, tiene su
fundamento en la lealtad a Nasralla; y como finalidad, busca una nueva
negociación que permita mejorar la posición de este, que ha empezado y a dicho
que buscará ser nuevamente candidato del PL. Olvidando que el pueblo quiere
castigar a Ochoa.
La negociación entre el Partido Liberal y el Partido Nacional pasó por la
participación de liberales en altos cargos. En estas negociaciones no participó
Nasralla que para cuando se efectuaron, andaba siguiendo el relato de Mel que
le había declarado – haciéndose eco de Marlon Ochoa – que era el ganador de la
Presidencia de la República. Quien manejó esas negociaciones fue Yani
Rosenthal, que tiene el mérito de haber abierto al PL; y permitido que Nasralla
y Jorge Calix, participaran como precandidatos presidenciales en un partido que
ha sido muy hermético.
Consecuentemente, Rosenthal fue quien negoció con los dirigentes del PN y
colocó a sus amigos en un par de ministerios y en la dirección de cinco
entidades autónomas. No es gran cosa; pero para un partido con más de 15 años
fuera del presupuesto, es un éxito. Es natural entonces que, estos 7 liberales,
no hayan podido colocar a amigos de Nasralla, cosa que políticamente es una
equivocación y una causa para el disenso; o por lo menos para la frialdad en
las relaciones en el interior del PL.
Si las cosas son como suponemos, será necesario retomar las negociaciones y
que el Partido Nacional, entienda que no puede dejar fuera a Nasralla. Que debe
negociar con él y pactar para satisfacer su orgullo herido. Pasando por alto
que no se trata de dignidad. Los políticos no disputan por ella. Disputan por
posiciones. En conclusión, el futuro de Ochoa no está en manos de Mel, sino que
en las de Nasralla, que es ahora su “ángel de la guarda”.

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