Contracorriente: OEA, “POR LANA Y SALIERON TRASQUILADOS”
Juan Ramón Martínez
Lo ocurrido en la OEA, el martes recién pasado,
ilustra la falta de consistencia del pensamiento de algunos que, en su
indigencia moral, menosprecian a los demás. Creen que pueden engañar a los
embajadores de un organismo continental donde, contrario al 2009, no cuentan
sino con la simpatía de algunos estados minoritarios poco dispuestos a
apoyarles. Entonces la OEA estaba dominada por Chávez. Por eso condenaron a
Honduras sin oírla siquiera. Ahora no. Ocurrió lo contrario.
El embajador de Argentina, en siete minutos, le
dio la lección de su vida al gobierno de Xiomara, mostrando la indigencia
mental de sus “diplomáticos”, especialmente a Marlon Ochoa, que creyó que igual
que Mel en el 2009, saldría en brazos la gloria, nimbado de reconocimientos,
por haber sido capaz de suplantar a las autoridades del CNE; y convencer a los
embajadores del Consejo Permanente de la OEA, que el gobierno de Honduras está
haciendo lo que corresponde a un régimen democrático, garantizando un proceso
electoral limpio y seguro.
Partieron de una premisa equivocada. Típica de
los “picarillos rurales”, que creen que los demás son tontos, que no tienen
información; y que lo que hacen en contra del pueblo, no trasciende al
conocimiento general. Pero resulta que los embajadores ante la OEA, tienen más
conocimiento de lo ocurrido que el mismo embajador de Honduras ante el
organismo hemisférico. De lo contrario, el embajador Quesada, que tiene muchos
defectos personales y es altamente impopular, pero no es tonto. Sabe lo que
piensan sus colegas y cuánto conocen sobre lo que ocurre en Honduras. Y que no
les creerían las mentiras.
Pero Torres y Ochoa, son “chigüines” arrogantes
que creen que la realidad es lo que piensan que es; y no la realidad misma. Por
ello suplantaron a los titulares y en calidad de usurpadores dejaron muy mal a
Honduras y a sus gobernantes. Ochoa pasó el peor momento de su vida –
especialmente si andaba en sus cabales – porque lo denunciaron como un
delincuente que había intentado ponerle fuego a la embajada de un país
representado en ese consejo en el momento en que se le ocurrió hacer lo que
creía, era la jugada de su vida. País que en este momento -- en vez de Chávez--
es el que tiene el mayor liderazgo en la OEA.
Por ello al final lo ocurrido fue positivo. El
ridículo de Torres, Ochoa y Morazán, es magnífico para Honduras. Los hondureños
estuvieron contentos escuchando al embajador de Argentina criticar la ruta
irregular del gobierno, el papel de la Fiscalía, la Corte Suprema y el estado
de sitio; y las tareas delincuenciales de las FFAA dirigidas por Roosevelt
Hernández, invocando la Carta Democrática; y comprometiendo como nunca antes a
la OEA en la defensa de la democracia hondureña. Es decir los refundidores “fueron
por lana y salieron trasquilados”.
Los electores están más seguros que las
elecciones del próximo domingo serán un éxito. Que los militares no se robaran
las urnas. Mel no usara el estado de sitio o al Congreso Nacional, para impedir
el ejercicio de la voluntad popular. Como nos escribió una lectora, ahora
“estamos seguros que no estamos solos”, que la comunidad democrática
internacional nos acompaña; y protege nuestra democracia. Aquí, otra vez,
perdió Chávez.
El gobierno de Xiomara – la ausente, de bajo
interés por lo que ocurre entre nosotros; y que viajó a México, sin que la
prensa le diera alguna importancia – está enterada que ejecutar el Plan
Venezuela; y robarse las elecciones, significará que las sanciones contra su
gobierno serán duras y complicadas. Nuestra economía, no resiste más de tres
meses sin exportar a Estados Unidos y al Caribe. Tampoco, aguantará que le
cierren el ingreso de los recursos que pueda obtener. Y como no tenemos
reservas de alimentos y combustibles, es casi seguro que nadie en su sano
juicio se atreverá a seguir el curso en que quieren imponer una gobernante que
no goza del respaldo y la simpatía popular.
Al final lo más importante: los militares saben que no pueden hacer lo que le ordena una cúpula que ha roto sus relaciones con Honduras y los hondureños. El que hayan venido oficiales estadounidenses para verificar que los oficiales de las FFAA no conspiran contra la soberanía popular, deja a los oficiales que no están con Hernández y sus locuras, en libertad de reencontrarse con el pueblo hondureño, cumpliendo con su deber y defendiendo el imperio de la Constitución.

Honduras no tiene un órgano de justicia real, y ahora con que autoridad van a juzgar a ocho o torres etc, si USA tiro todo a la basura
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