Contracorriente: RIXI GANADORA, ESCENARIO CAÓTICO
Juan Ramón Martínez
En elecciones democráticas gana
quien logra la mayoría de los votos. Por eso, hay que contar hasta el último
sufragio. Y en democracia, no se puede excluir que el voto popular se oriente
en cualquier dirección, incluso en contra de los intereses del propio
electorado. No debemos descartar la posibilidad de que Rixi gane las
elecciones. Además, el gobierno de Xiomara está haciendo todo lo posible para
que eso ocurra — recurriendo a ilegalidades y creando miedo para que los
electores no voten — por lo que debemos considerar un escenario donde Rixi
triunfe.
Detrás está Mel: un hombre
mentalmente obsesionado, víctima de una educación que cabalgó a pelo sobre la
violencia. A los 23 años estuvo al lado de su padre, ejecutor de la masacre de
Los Horcones, la más vergonzosa sufrida a manos de los militares. Este hecho,
bien documentado, confirma que el libre albedrío puede desaparecer y que su
conducta esté predeterminada. Si es así, hay que anticipar que detendrá la
marcha de los electores en contra de Rixi, igual que su padre impidió la
“Marcha de la Esperanza” de los campesinos reclamando tierras. Participó junto
a Chinchilla, Plata y Ártica en el asesinato de 15 personas. Ahora, con otros
militares, Mel puede detener la voluntad popular. Esta relación entre 1975 y
2025 no hay que descartarla. El cerebro humano es inescrutable. Mel, igual que
su padre, puede querer imponernos su voluntad.
Hay que imaginar qué ocurrirá. En
primer lugar, la comunidad internacional lo verá como un triunfo de Maduro,
evidencia del avance del autoritarismo y prueba de que Estados Unidos ha
perdido calidad de potencia mundial, incapaz incluso de defender su “patio
trasero”. Trump, en su estilo particular, impondrá aranceles a las
exportaciones, lo que reducirá el empleo, propiciará la emigración de las
maquilas y ordenará el cierre del financiamiento en los organismos donde tiene
influencia: BID, FMI, Banco Mundial y otros. El Salvador y Panamá — los dos
socios más importantes después de EE. UU. — reducirán sus negocios. Ello
presionará sobre las reservas, que entonces aumentarán su dependencia de las
remesas. Lo peor será la fuga de capitales. Esta corrida de fondos afectará el
crédito, contraerá el ahorro y alimentará un proceso inflacionario acelerado.
China no se la jugará con Mel
porque no es confiable. Carece de disciplina para el ejercicio del gobierno y
no tiene capacidad para proponer salidas que despierten respeto entre los
intelectuales y pragmáticos gobernantes orientales. China ha sido muy cauta con
los centroamericanos. El más “confiable” es Bukele, no Ortega.
Los hondureños no tienen fama de confiables. Además, Mel en muchas ocasiones ha
pretendido hacerse el más listo y gracioso. Esto los analistas internacionales
lo saben.
La prensa considerará emigrar. La
SIP activará las alarmas anunciando el peligro. Nadie querrá venir a invertir a
Honduras. Las reinversiones que se han hecho — es decir, con utilidades
locales, no con dinero fresco — se reducirán al mínimo, y el desempleo
aumentará drásticamente. El gobierno tendrá la obligación de crear un sistema
represivo de control de la población, porque de lo contrario, la delincuencia
se desbocará. Los delincuentes se creen legitimados, igual que lo hace el
gobierno, para violar la ley y sobrevivir, incluso robando y matando “para no
morirse de hambre”.
La inmigración hacia Estados
Unidos se incrementará. Aunque Trump crea cerrada su frontera sur, la avalancha
hondureña tendrá carácter de desesperación. Guatemala y El Salvador no tendrán
fuerza para detenerla. Saldrán de aquí huyendo del gobierno, como los
venezolanos. “Con Bartolo y sin Bartolo”.
Mel no tiene un programa
alternativo para enfrentar esta eventualidad. Es un hombre de limitados
recursos intelectuales. Juega al día a día, sin planes alternativos. Aunque
Maduro no caiga y Estados Unidos se retire con la cola entre las piernas, no
querrá explotar el éxito provocando a los gringos, dándole apoyo a un gobierno
cuya existencia no le deparará ninguna oportunidad para su propia
sobrevivencia. Igual que su padre, Mel Zelaya solo tiene alternativas para
resolver lo inmediato. En este caso, el único camino, como en 1975, es el
recurso de la violencia para detener a los que, habiéndose quedado — porque no
tendrán alternativa — marcharán sobre Tegucigalpa exigiendo que el gobierno
solucione los problemas para los cuales no tendrá soluciones.
Otra vez, Honduras morirá. Igual que cuando los sacerdotes Iván Betancourt, Casimiro y otras 13 personas más fueron arrojadas a un pozo malacate en una finca de los Zelaya y los Moncada. Ahora, preparado en Talanga, probablemente. “Piensa mal y acertarás”.
* Imagen generada por IA

Juan , no hay GANE , si lo hace con fraude ., se da na elección Fraudulenta
ResponderBorrarLibre esta perdido no tiene el voto popular el pueblo se esta preparando para fortalecer la Democracia, si se roban las elecciones es una segunda muerte donde Honduras caerá a un pozo malacate asi como usted lo menciona
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