LÁSZLÓ KRASZNAHORKAI, PREMIO NOBEL DE LITERATURA: El PODER DEL ARTE Y EL TERROR
Ana Lía Polti y JRM
𝐄𝐥 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐭𝐨𝐫 𝐡𝐮́𝐧𝐠𝐚𝐫𝐨 𝐋𝐚́𝐬𝐳𝐥𝐨́ 𝐊𝐫𝐚𝐬𝐳𝐧𝐚𝐡𝐨𝐫𝐤𝐚𝐢, 𝐍𝐨𝐛𝐞𝐥 𝐝𝐞 𝐋𝐢𝐭𝐞𝐫𝐚𝐭𝐮𝐫𝐚 𝟐𝟎𝟐𝟓 𝐩𝐨𝐫 𝐬𝐮 "𝐨𝐛𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐢𝐧𝐜𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐲 𝐯𝐢𝐬𝐢𝐨𝐧𝐚𝐫𝐢𝐚", 𝐬𝐞𝐠𝐮́𝐧 𝐥𝐚 𝐀𝐜𝐚𝐝𝐞𝐦𝐢𝐚 𝐒𝐮𝐞𝐜𝐚.
No es lectura fácil. Su literatura trata del
miedo y el miedo es complejo. Tampoco el miedo es fácil describirlo y menos
manejarlo como cosa banal. Por ello, a sus obras tienen una gran complejidad y
en cada una de ellas, se plantea el problema del lector que veces llega al
libro para huir de la realidad y construir paraísos recuperados, narrativas en
que el hombre es el héroe. LK no hace eso. Sus libros son por temática más
cerca a Kafka y Dostoievski, en donde las figuras humanas palidecen, bajo la sombra
de la angustia que provoca el terror y su capacidad insuperable para anular
todas las voluntades. No es negatividad. Es realismo doloroso, en el que la
persona humana vaga sola, bajo la amenaza del terror del poder y sus reglas
para controlar el pensamiento humano. Por ello es que sus noveles no son
fáciles de leer. Párrafos largos, sin apena signos de puntuación y saltos y
muchos saltos. Que dan vértigo al lector. Pero el miedo es el eje central, el
poder que amenaza a las personas siempre.
Son “Monólogos enfebrecidos, brotes de
esquizofrenia dulces y humorísticos, suicidas kafkianos, reverendos bebedores,
pandillas de adolescentes que son como manadas de lobos, demonios como de
Bulgakov, paisajes distópicos como de Jodorowski y Moebius... De ese material
están hechas las historias de László Krasznahorkai, el escritor húngaro que ha
recibido este jueves el premio Nobel de Literatura 2025 que concede la Academia
Sueca! (Ana Lia Polti)
Su candidatura fue presentada por Jon Fosse,
del premio Nobel de Literatura de 2023. "En realidad, solo he leído una de
sus novelas, Y Seiobo descendió a la Tierra, pero esa novela me causó una gran
impresión y es una de las mejores novelas que he leído en muchos años. Sin duda
leeré más novelas suyas, ya lo tenía planeado, y ahora tengo aún más ganas de
hacerlo. Es una elección realmente acertada de la Academia Sueca"
concluyo.
El jurado dijo que su "obra (es)
convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el
poder del arte", según declaró Mats Malm, secretario permanente de la
Academia Sueca.
Es húngaro. Nació en 1956, en el año de
la invasión soviética. Su primera novela, “Tango satánico” (1985) apareció en
el crepúsculo de esa edad de plomo, pero su formación estuvo marcada por ella.
Aquel debut era una política-ficción que jugaba con la idea de un estado
socialista que se derrumbaba y se convertía en una distopía delirante llena de
borrachos llenos de ironía y de antiguos informantes paranoicos a los que
visita el diablo, nada menos. Tango satánico apenas tiene 300 páginas en su edición
española (editada por Acantilado), que se convirtió en una película en blanco y
negro de siete horas dirigida por Béla Tarr que ha quedó para la historia como
uno de los “sietemiles” del cine europeo.
En 1987, en vísperas de la caída de Berlín,
László Krasznahorkai, fue becado a Alemania y empezó una larga vida de escritor
desterrado. La siguiente novela, Melancolía de la resistencia (1989), amplió el
territorio del escritor húngaro. Si Tango satánico era un texto expresionista,
Melancolía de la resistencia es una obra surrealista, expresión de cultura
popular y las verbenas, con el humor dadaísta, con el realismo mágico y con la
fascinación por la música barroca. El punto de partida es el mismo: un mundo de
plomo y deshumanizado en el que el más fuerte impone su ley. Los ciudadanos de
sus novelas son ratoncitos que pelean por escalar en la rueda del estatus del
Partido, hasta que un circo llega a su pueblo y abre las grietas que desvelan
lo absurdo de su vida.
Béla Tarr filmó a Krasznahorkai e hizo una
película de culto. Las armonías Werckmeister, cuyo título alude a Andreas
Werckmeister, un compositor y teórico del siglo XVII que aparece en el quicio
de la novela como una obsesión sacada de la historia del arte.
El hilo de Werckmeister lleva hasta Guerra y
Guerra, porque en su corazón también aparece un tesoro del pasado. György Korin
un sacerdote bebedor y suicida, trabaja en soledad en un archivo en el que
descubre un manuscrito que relata la campaña de guerra de cuatro hermanos. Con
ese hallazgo, Korin entra en un tren fantasmagórico que lo deja abandonado en
medio de una estepa vacía. Y allí lo asalta una banda de adolescentes
atracadores que se convertirán en su coro griego.
Las novelas son complejos engranajes de
relojería construidos con historias que se insertan en otras historias, que
remiten a la gran literatura del siglo XX y a la tradición del carnaval y la
cultura popular. Sus escenarios son solitarios, casi lunares, y sus personajes
están al borde de la locura, pero también son chistosos y dulces. Hablan del
absurdo cósmico, pero también son zafios y graciosos.
"En realidad, yo no quería ser escritor;
no quería ser nada", dijo en una entrevista que apareció publicada en EL
MUNDO en 2024. "Siendo todavía muy joven rompí la relación con el mundo
burgués del que provengo y descendí hacia las personas que vivían en lo más
bajo de la sociedad e hice lo que hacían ellos: hice trabajos físicos. Todo eso
sólo duró unos años, pero marcó profundamente mi vida. Después comencé a
escribir un libro y luego, como no lo consideré perfecto, escribí otro y así sucesivamente.
Y al final aquí estoy ". Ese año, el escritor húngaro recibió el Premio
Formentor. "No puedo entregarlo a quienes corresponde: al príncipe
Mishkin, a Josef K., a Don Quijote".
Tantas veces descrito como posmoderno, se
explica a través de tres personajes clásicos en la literatura europea. Sus
textos, en el fondo, son austeros, casi minimalistas para lo complejas que son
sus historias.
(Fuente: Escritores del Boom Latinoamericano,
Facebook).

Comentarios
Publicar un comentario