Mirador: DEFENSA DE LA DEMOCRACIA Y DE HONDURAS
Juan Ramón Martínez
No es cierto que nunca haya habido democracia
en Honduras. Aceptarlo es desconocer la historia política. O tener una idea
equivocada de la naturaleza del sistema democrático, cuyas características
principales son: elecciones libres de conformidad con la ley, separación formal
de los poderes del estado, imperio del régimen jurídico; y sucesión
presidencial de acuerdo a la Constitución de la República.
Los partidos políticos tardaron en aparecer.
Según Mariñas Otero, fue hasta en 1919. En 1902, hubo elecciones con tres
candidatos. Se presentaron ante el electorado: Manuel Bonilla, Juan Ángel Arias
y Marco Aurelio Soto. Ganó Bonilla; pero el Congreso dominado por Terencio
Sierra desconoció el resultado, autonombrandose Jefe del Ejército. Inició la
guerra civil de 1903 con la que inició Honduras el siglo XX.
Había democracia. Ocurrió que aunque el sistema
democrático estaba definido, no existían los demócratas para defender que la
soberanía popular está por encima del apetito particular; que el respeto a la
ley es la base de la convivencia pacífica de la ciudadanía; y que la palabra
sobre quién debe gobernar nos la dan las mayorías, no los caprichos de los
patrones.
Los latinoamericanos, tienen dificultad para
aceptar sus responsabilidades. Igual que la zorra y las uvas, cuando no las
alcanzan dicen que están verdes. Por ello los que quieren mantenerse en el
poder irrespetando la voluntad popular; y algunos grupos de amargados por
maltratos de padres autoritarios durante su niñez, dicen que no hay democracia.
Que nunca la hemos tenido.
Revisemos el periodo 1980—2025. Es decir 45
años. Los hondureños han elegido a los presidentes de la república, los
diputados al Congreso y por este medio la Corte Suprema de Justicia. Ningún
militar ha recibido la “rectitud de un voto”, como decía Rodas Alvarado. Todos
los presidentes han sido civiles. Solo Manuel Zelaya, pretendió reelegirse y
Juan Orlando Hernández lo logró. Con la silenciosa complicidad del Partido
Liberal. Mel se ha reelegido ladinamente, tras las faldas de su mujer.
Probablemente por ello, JOH está preso en Nueva York; y a Mel, lo espera de
repente un destino similar.
La democracia es escenario, espacio perfectible
donde se debate y se determina el destino de la sociedad. El que los hondureños
no hayan usado ese escenario con iguales resultados que otras naciones, no es
culpa del sistema. Ni se explica diciendo que aquí no hay democracia. La razón
es que, faltan los demócratas. Que las familias no son espacio de libertad en
donde los niños viven democráticamente, junto a sus padres, tomando decisiones.
Que las escuelas no son democráticas porque los profesores en vez de mentores,
son anticipos de políticos amargados, con un garrote entre las manos. O por
falta de universidades, donde los catedráticos no sean chantajistas, que
enseñan a sus alumnos que para triunfar hay que estar dispuesto a pactar todo,
porque todo se vende. "La verdad no existe y la moral es un invento de los
fuertes para someter a los débiles".
Para defender la democracia y lograr el
bienestar común hay que defender la libertad individual, la superioridad de la
persona por encima del gobierno; y amarrar a los militares – como hasta
ahora –; controlar a los políticos evitando que se conviertan en
caudillos; o en constructores de oligarquías familiares infectadas; y formar
maestros, decentes y honrados, que hagan de la cátedra un espacio para la forja
del carácter, el amor por la libertad y la predilección por el juicio crítico
que permita escoger entre lo mejor de las opciones; y actuar de acuerdo a su
conciencia personal, sin intervenciones abusivas externas. Para triunfar en la
vida y servir a los demás.

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