APOLOGÉTICA: FIDEL MARTÍNEZ, LÍDER REVOLUCIONARIO (Parte II)
LUIS ZAVALA
Más tarde cuando había caminado bastante en la
lucha partidaria, asistí a una reunión en Tegucigalpa. Allí estaba Nicho Ramos
Bejarano. Se le ocurrió ir a su casa y me invitó a que lo acompañara. En el
carro fue platicando agradablemente. Al llegar a su casa me invito a un trago.
Le dije que sí. Sirvió un trago grandecito de wiski. Me lo tome. Luego me
sirvió otro y entonces empezó a preguntar escrutadoramente sobre la situación
de La Ceiba. Sirvió el tercero y siguió preguntando. Respondí sin malicia y
quizás cosas sin importancia para él. Imagino que quería encontrar indicios de
alguna conspiración en contra suya, pero no descubrió nada. Realmente no sabía
nada. Con lo que ocurrió después pude deducir que aquella encerrona que me hizo
tenía ese propósito. Algo pasaba y él se cuidaba mucho. Considerando que Fidel
Martínez era muy amigo de Rigoberto Padilla Rush su segundo al mando, era de
esperar una acción planificada desde La Ceiba para derribarlo.
En La Ceiba y en la región, Fidel Martínez
lograría conformar un movimiento sindical fuerte y comprometido con la causa.
Formó la Inter --sindical que agrupaba a varios sindicatos. En ese tiempo, uno
de los presidentes que recuerdo fue Lauro Agapito Álvarez Dolmo, un
sindicalista comprometido con su gente, pero no era miembro del PCH. Los
sindicatos respondían como reloj. El Stibys con Miguel Ángel Romero, Picho
Bernárdez, Manuel Pacheco; el SUTRASFCO con Napoleón Acevedo Granados. El
Stenee con Rolando Vindel, Sindicato de Correos con Lauro Agapito, Sindicato de
la Construcción con Amado Castellón y otros…había un compromiso y entusiasmo
grande. Napoleón Acevedo Granados era el gran líder emblemático porque
estaba directamente relacionado con la Standard Fruit Company que después
pasaría a llamarse Standard Fruit de Honduras, S. A. Fidel era un estudioso
empecinado sobre el tema compañías bananeras y particularmente sobre la
Standard. Sabía mucho sobre ello. Quizás la familia tenga documentos
relacionados. A veces daba entrevistas por Radio Habana Cuba cuando viajaba a
la Isla del Caribe y se desempeñaba muy bien. La Inter--sindical no era bien
vista ni por la bananera, ni por la FESITRANH y menos por CTH. Con la caída del
SUTRASFCO la Inter--sindical se debilitó y finalmente desapareció.
Fidel Martínez creía que el PCH debía dar la
cara al público a través de algunos líderes connotados como Nicho Ramos
Bejarano, Longino Becerra, Mario Sosa Navarro y Rigoberto Padilla Rush. Cuando
Tomas Nativí venía a La Ceiba conversaban sobre esa necesidad y coincidían en
ello. Casi siempre estuve presente en las conversaciones. Luego hicieron una
propuesta a Rigoberto Padilla Rush. Rigoberto atendió la solicitud, la
discutieron en el Comité Central, la aprobaron y después salía Rigoberto
Padilla dando entrevistas en las radios más poderosas como Radio América y HRN.
Fidel Martínez y Tomas Nativí, se fueron
teniendo confianza. Descubrieron puntos de interés común que más adelante los
llevaría a emprender un camino diferente y más comprometido con la lucha.
Fidel Martínez atendía personalmente a Napoleón
Acevedo Granados y en alguna ocasión le llamó la atención fuertemente porque se
fue a beber cervezas con el coronel Gustavo Álvarez Martínez donde tuvo un
fuerte altercado que Napoleón denunció por la radio. Fidel le dijo que él no
era de ese grupo económico ni político ni social. Que no se metiera con
ellos porque siempre iba a tener problemas. Napoleón atendió el llamado y
nunca más se reunió con el coronel Álvarez Martínez quien después sería el Jefe
de las Fuerzas Armadas. En Honduras se sabía que el proceso para llegar a ser
Jefe de las Fuerzas Armadas, era pasar como Jefe del Cuarto Batallón de
Infantería en La Ceiba, luego ser Jefe de la Fuerza de Seguridad Pública en San
Pedro Sula y de allí a la Jefatura de las Fuerzas Armadas. No sé si era
planificado. O la relación con la bananera y los empresarios sampedranos les
ayudaba a coronarse.
Se mantuvo tan firme Napoleón Acevedo Granados
que la manera de sacarlo fue creando un Frente Democrático dentro del sindicato
de la Standard Fruit Company. Los enemigos de los trabajadores, prepararon las
condiciones psicológicas de la población y decidieron invadir la sede del
SUTRASFCO. Establecieron un congreso sin la debida legalidad por no contar
con los delegados electos para ello. Sin embargo, fue validado por la
Secretaria de Trabajo y Previsión Social con órdenes expresas. Para
revertir ese congreso del Frente Democrático orquestado por la oligarquía con
su brazo armado del Cuarto Batallón, Napoleón Acevedo Granados convocó a los
delegados legítimos a un congreso que se realizó en las instalaciones del
CURLA. Allí estuvimos con Fidel Martínez haciendo de seguridad. A las
ocho de la noche se difundió la noticia por HRN sobre la ratificación de
Napoleón Acevedo Granados como presidente legítimo del SUTRASFCO. Se hizo la
lucha, pero la suerte estaba echada. El poder político, económico y militar de
Honduras se pusieron de acuerdo para sacar al legítimo presidente del
SUTRASFCO, Napoleón Acevedo Granados (QDDG).
Recuerdo que para ese Congreso tuvimos que
viajar a las fincas de la bananera a realizar la convocatoria. Esa vez fui
denunciado en la prensa en un editorial con una dimensión increíble. Todo
irreal. A Will Oliva (QDDG) y Moncho Rivera los capturaron y luego los
transportaron amarrados en un motocarro desde Olanchito a La Ceiba. Después
fueron liberados. Aún no había llegado la Doctrina de la Seguridad Nacional ni
se había formado el batallón 3-16.
Al finalizar el congreso del SUTRASFCO en el
CURLA, muchos trabajadores bananeros le dieron a Napoleón Acevedo Granados 10 y
20 lempiras. Napoleón no quería agarrarlos, pero ellos le rogaron que lo
hiciera. Se lo dieron con mucho amor, respeto y estimación. Napoleón era su
ídolo y un líder que dirigía con responsabilidad. Por cierto, cuando
Napoleón Acevedo iba de visita a las fincas y al Hospital de Coyoles, corrían
los jefes a poner todo en orden porque llegaba el Presidente del SUTRASFCO y no
cualquier presidente. Napoleón era un hombre inteligente y firme. Por eso trataban
de mostrar una cara de cumplimiento del Contrato Colectivo. La voz de Napoleón
se respetaba y tenía poder de convocatoria y autoridad suficiente para que los
trabajadores le obedecieran. Creían en él. Gran hombre Napoleón Acevedo
Granados. Que Dios lo tenga en su santo Reino.
Perder el SUTRASFCO fue un golpe duro para el
movimiento popular porque luego fueron a intervenir la Asociativa Campesina de
Isletas cuando estaba en su mejor momento de producción. Aquellos campesinos que tenían la
experiencia bananera, demostraron que se podía producir con éxito. Lo hicieron
y demostraron que se podía. La oligarquía terrateniente-burguesa, considero que
ese era un mal ejemplo. Líderes como Oscar López, Efraín Rivera Pavón,
Cubitas, Donato, Porfirio Hernández y muchos líderes responsables y
disciplinados fueron desechados.
Algo que debo revelar porque lo conocí en las
reuniones de la Empresa Asociativa, es que luego de cerrar el año, la
asociativa tuvo un gran superávit. Entonces la directiva decidió darle al PCH
la cantidad de 35 mil lempiras de contribución. El Comité Central del
Partido Comunista de Honduras junto con Mario Sosa Navarro que era el tesorero,
desistieron del regalo y les recomendaron que ese dinero lo usarán para el
desarrollo de la empresa. Que era un dinero sagrado de todos.
Dicen que la cuña para que apriete tiene que
ser del mismo palo. Utilizaron a un miembro o ex miembro del PCH para
intervenir la asociativa. Se trata de Sánchez, un hombre de origen
salvadoreño que destacaba por su altura, una gran voz de locutor, su capacidad
de relacionarse con la gente y un olfato especial para saber dónde está la
necesidad para motivar. Sánchez tenía una gran debilidad y era su adicción
alcohólica. Esa fue la razón por la que perdió su anterior trabajo. Era adicto
consuetudinario y tomaba sin parar cuando había oportunidad.
De Sánchez no recuerdo bien su nombre. Antes
trabajo en Puerto Cortes. Allá lo despidieron y buscó auxilio en el PCH.
Así apareció en La Ceiba. El Comité Central se lo envió a Fidel Martínez. Luego
Fidel coordinó con la dirigencia de la asociativa y lo hicieron socio y
trabajador de la empresa.
Mientras se integraba a la Asociativa de
Isletas, Colón permaneció en La Ceiba por un tiempo considerable. Le di
posada en un cuarto que alquilaba. No era en las mejores condiciones, dormía en
un catre plegable que me servía cuando salía de viaje para dormir en la casa de
algún amigo o compañero. A veces compartíamos comida y así la iba pasando.
Generalmente lo atendía Fidel Martínez.
Cuando se incorporó a la Asociativa de Isletas,
la dirigencia campesina trató de disciplinarlo porque distraía a los
compañeros de trabajo con historias de todo tipo. Era un excelente narrador
y muy agradable para platicar con un lenguaje coloquial apasionante. La gente
dejaba de trabajar para escucharlo. La dirigencia decidió separarlo del grupo y
lo enviaron a limpiar “zanjos” para que estuviera solo. De nada sirvió. El
siguió con su conducta. Entonces, la dirigencia de la asociativa lo despidió.
Llegó a La Ceiba a presentarse donde Fidel Martínez. Se reportó el caso al
Comité Central del PCH y el Comité Central ordeno que lo reintegraran.
Fue reintegrado, pero ya no gozaba del aprecio
de la dirigencia campesina. Así lo sintió él. Lo aislaron y por supuesto se
sintió rechazado. Los enemigos de la empresa Asociativa de isletas descubrieron
este problema y se dieron cuenta que tenían una oportunidad de un hombre con
cualidades de líder. Lo contactaron, hicieron un plan y Sánchez se comprometió
a derribar la dirigencia a cambio de ser el número uno de la empresa. Empezó su
trabajo tocando lo más sensible de la gente: su interés por ganar más
dinero. En ese momento los campesinos ganaban 6 lempiras y el los incitaba
a que pidieran aumento de sueldo por lo menos a 12 porque la empresa andaba
bien en la producción y habían tenido enormes ganancias. La gente le puso
atención y se fueron adhiriendo. Con el SUTRASFCO en manos de los usurpadores,
no tenían obstáculos para avanzar. Sánchez fue conquistando la gente y creando
un ambiente de anarquía hasta que fue intervenida por el 4to. Batallón de
Infantería desplazando a los verdaderos y auténticos líderes populares.
Luego de esa intervención hubo persecución y cárcel. Fidel Martínez planeó y
ordenó la construcción de un puente de evacuación pasando por Sonaguera,
Jutiapa y La Ceiba. Movió todos los contactos. La idea era salvar a los
compañeros del PCH y líderes campesinos afines. De esa manera se protegió a
mucha gente.
En el fragor del mandato de Sánchez, nos
encontramos una vez en un comedor de Descombros, municipio de Jutiapa
departamento de Atlántida. Lo vi. Me miró. Lo observé rodeado de un grupo de
personas. Estaba como impaciente cuando me vio. Pienso que quiso venir a
saludarme, pero se abstuvo. No paraba de mirarme y quizás sentía necesidad de
comunicarse por el apoyo que le di en su momento o tal vez pensó que podría
perjudicarlo allí mismo. No lo sé, pero estaba inquieto. Para ese tiempo,
Sánchez manejaba dinero sin medida y bebía alcohol sin control. Nadie lo
auditaba y aquellos que lo encaramaron en el poder, les interesaba que se
degenerara más de la cuenta para tenerlo sometido. Terminé de desayunar y
me fui.
Luego, la Asociativa de Isletas se convirtió en
una caja de préstamos a militares de alto rango. Se dice que un militar de alta
graduación debía 3 millones y que el día que mataron a Sánchez, éste iba a
cobrar el dinero con la amenaza de exponerlo al más alto nivel y también en
forma pública. No pudo hacerlo. Lo silenciaron para siempre… Jugó con fuego,
se quemó y lo mataron. El rumor se disparó y se hablaba que Sánchez
empezaba a buscar la independencia de la empresa de los que lo utilizaron. La
asociativa de Isletas se convirtió en un botín y pasó de luchas internas entre
los mismos campesinos a luchas de poder entre diferentes instituciones del
ejército. Así, participaba el G2, el DIN y la FUSEP en la instalación de una
directiva afín a sus intereses. Una vez me dijo alguien que, si quería
servir de asesor a alguno de los grupos, que daban quinientos mil lempiras por
ello. Los oligarcas miraban con agrado aquellas luchas y el reparto del
botín. Les interesaba que fracasara la asociativa para demostrar que estaba en
manos inútiles y que debía volver a sus antiguos propietarios. Eso lograron.
Ahora que ha pasado el tiempo, concluyo que les importaba mucho el mal ejemplo
que se producía con el éxito de la asociativa en manos campesinas. ¿Por qué concluyó así?

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