Contracorriente: UNAH: NERVIOS Y OPORTUNISMO

Juan Ramón Martínez

No compartimos la metodología ni las conclusiones de la UNAH, al evaluar los cuarenta días del gobierno de Asfura. Dudamos de la oportunidad. La UNAH está obligada por su carácter de primera casa de estudios del país, a mostrar subordinación a los valores de la ciencia en la búsqueda de la verdad. A convencernos que usa metodologías claras y definidas para evaluar en forma anticipada la gestión del gobierno de Asfura, sin buscar objetivos subalternos; y menos renunciando a la racionalidad objetiva en sus conclusiones.

En esta oportunidad, en forma muy anticipada – casi nerviosa – el Rector de la UNAH, luce más interesado en llamar la atención que en ayudar a la marcha de los acontecimientos porque los juicios se hacen sin que haya transcurrido el tiempo necesario. Y desaprovecha la oportunidad, comprometiendo a la UNAH en un análisis que no tiene base científica porque parece más una postura partidaria con la que quiere llamar la atención. Y lograr objetivos políticos que no tienen que ver con las obligaciones del cargo ni con los objetivos de la institución que dirige. Pone en evidencia que al actuar así no indica que la UNAH no está preparando a los profesionales comprometidos con la ciencia, la verdad y el servicio público.

No se trata de defender al gobierno de Asfura. No es nuestro papel. Además, Asfura tiene quien lo defienda. El mismo Presidente de la República ha demostrado cualidades de comunicador; y con sus palabras confirma que su administración se mueve con un rumbo claro y definido. Estar de acuerdo con el rumbo es materia política en la que el Rector de la UNAH no se debe involucrar porque corre muchos riesgos. Porque le obliga a asumir posturas en favor del rumbo del pasado régimen y rechazar el actual.

Tampoco es propio de un profesional universitario serio esperar que en 40 días se resuelvan los problemas que tienen más de sesenta años de atraso. Ello es infantil y muy irresponsable. De la misma manera es poco científico pasar por alto que nunca antes un gobierno había iniciado sus tareas sin información suficiente porque no se hizo la transición como corresponde, entre la administración de Xiomara Castro y la que iniciaba Asfura. Y que por ello, ante el problema de la Secretaría de Salud, el gobernante haya asumido personalmente la dirección de las soluciones. Que no sea médico no lo inhabilita para resolver los problemas de la salud de los hondureños.

Las acciones políticas – desde la integración del gabinete de gobierno y las medidas legislativas impulsadas con una energía que no habíamos visto antes – la reparación de las carreteras abandonadas de la Costa Norte, la atención hospitalaria, especialmente la falta de medicamento por la supresión de los fideicomisos y la búsqueda de metodologías para reducir la mora quirúrgica, son acciones muy claras y definidas que confirman la oportunidad de su orientación.

En política exterior el régimen tiene como eje central un realineamiento con Estados Unidos. El regreso a los órganos de mediación de las diferencias con las empresas extranjeras, es señal que el país tiende a recuperar credibilidad y confianza para atraer inversión internacional.

No se puede dudar del liderazgo de Asfura. Sabe para dónde va. Que busca y anticipa que tendrá éxitos que beneficiarán a los hondureños.

Por supuesto hay que dudar siempre. Por ejemplo, la probabilidad de que el alineamiento con Estados Unidos redundará en beneficios para el país. Pero en este momento es mera especulación en la que – mientras no pase el tiempo necesario – nos alejamos de la ciencia; y entramos esbozados en la ruta de la especulación y el oportunismo al emitir opiniones sin fundamento.

Fernández debe mantenerse los nervios en su lugar. Dejar de comer ansiedades, renunciando a fidelidades con el régimen anterior que le dio un cargo, atropellando la autonomía universitaria sin una carrera docente y una contribución teórica que nos diera seguridad que haría un buen papel al frente de la UNAH.

Su análisis huele a oportunismo. Chantaje para llamar la atención. Porque ¿Asfura no le responde el teléfono? ¿No le atiende sus recomendaciones? ¡Vaya usted a saber!  La deuda del Gobierno Central con la UNAH viene desde lejos. El reclamo coincide con una oleada de “populismo universitario” en que reparte dinero público para lograr fines políticos sin tener en cuenta la situación nacional.

La oposición es útil. Científica y valiente. No oportunista. Tal olor desprestigia a Fernández. No da confianza a la sociedad que le ha guardado, pese a sus antecedentes, respecto a su gestión.

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