Cosas del español (82): ¿HOMBRE O MUJER? ANTROPÓNIMOS UNISEX
Tradicionalmente, en los países de filiación
católica, donde la práctica totalidad de los nacidos eran bautizados, los
nombres de pila se correspondían con los que aparecían en el santoral. Era una
cuestión que estaba regulada por la ley. En la actualidad, con independencia
del principio básico de libre elección para el nombre propio, la legislación
sigue estableciendo algunas limitaciones. Se suelen rechazar los nombres que
atentan contra la dignidad de las personas o dificultan la identificación.
Hasta hace pocos años estaba prohibido el
registro de nombres que pudieran inducir a error en cuanto al sexo. Sin
embargo, existe un número nada desdeñable de nombres de pila que, en principio,
son intercambiables entre ellos. Los nombres propios poseen la facultad de
designar de manera unívoca, es decir, de individualizar a la persona, frente a
los comunes, pero carecen de género, el cual viene determinado, en el caso de
los antropónimos, por el sexo de su titular.
Reyes o Cruz, ambos mayoritarios entre
las mujeres, sobre todo el primero, se cuentan entre los antropónimos unisex
más conocidos. Otros, también asociados con las mujeres, pueden sorprender más.
Es el caso de Loreto, Paz o Mar -en
el lado opuesto quedaría Buenaventura, más habitual entre los
hombres-. Guadalupe y Rosario son frecuentes en
Hispanoamérica. Parte de estos nombres son de filiación religiosa, los hombres
que los llevan tienen una media de edad elevada. Es el caso de Encarnación,
Trinidad, Asunción, Concepción, Socorro, Montserrat, Milagros, Remedios,
Mercedes o Dolores.
Otros antropónimos son ajenos a la traición: Ariel,
Robin, Gael, Alexis, Noa, Yael o Yerai. En general, los
portadores de estos nombres no superan la treintena.
Los hipocorísticos, nombres que, en forma
diminutiva, abreviada o infantil, sirven para designar a alguien familiarmente
o con sentido eufemístico, constituyen un ámbito especial. Hipocorísticos
empleados para mujeres y varones son: Cris, diminutivo de Cristina,
pero también de Cristian o Cristiano, Álex,
formulada abreviada para nombrar a Alejandras y Alejandros, o Francis,
que puede referirse tanto a los Franciscos como a las Franciscas.
(Fuente:
Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de
Academias de la Lengua Española, págs. 205 y 206).

Comentarios
Publicar un comentario