Los Nuestros: GENOVEVA GUARDIOLA DE ESTRADA PALMA, PRIMERA DAMA DE CUBA
Juan Ramón Martínez
Nació en Comayagua el 30 de junio de 1858. Fue
hija del Presidente Mayor General José Santos Guardiola y Ana Mateo Arbizú de
Guardiola, los dos originarios de Yuscarán. El general Guardiola provenía de
una familia emigrante de Cataluña, España. Quedó huérfana a los cuatro años de
edad, porque su padre el Presidente Guardiola, murió asesinado en enero de
1862, por un miembro de su guardia de Honor en la Casa Presidencial de
Comayagua. Con su madre y sus hermanas, se trasladó a Tegucigalpa donde su
progenitora operó una casa de huéspedes con las que subvenir las necesidades de
la familia. Vivía junto a sus cuatro hermanos, Gonzalo, Galatea y dos hermanas
más ayudando a la familia en las atenciones de los clientes de la pensión.
Galatea tocaba el piano y alrededor de la música se formaban tertulias, típicas
de aquellos tiempos, en donde conversaban y compartían amigablemente. Allí
conoció María Genoveva a Tomas Estrada Palma un cubano que poco antes había
llegado a Honduras, por invitación su primo el poeta José Joaquín Palma que era
parte del gobierno de Marco Aurelio Soto. José Joaquín Palma es el autor de los
bellos versos –posiblemente los mejores y más sentidos– dedicados a
Tegucigalpa: Bella, indolente, garrida/ Tegucigalpa asoma/ como un nido de
paloma/ en una rama florida.
Tomas Estrada Palma llegó a Honduras, vía
Amapala en 1880.
Tenía 45 años. Había nacido en Bayamo, Cuba y participado en varias de las
guerras que libraban los cubanos por la liberación e independencia de su
patria. Era amigo de José Martí y miembro del Partido Revolucionario Cubano.
Fue elegido por sus méritos personales Presidente en Armas de la República de
Cuba. Había estudiado en Madrid, España y en La Habana, donde se graduó de
pedagogo. Era un hombre metódico, gran organizador; honrado a carta cabal y muy
preocupado por el manejo probo de las finanzas. Austero, predicaba siempre que
se debía vivir con menos de lo que se ganaba para enfrentar las inevitables e
inesperadas urgencias de la vida. Marco Aurelio Soto, conociendo sus
habilidades y conocimientos le confió la tarea de organizar el Servicio Postal
de Honduras. Fue el primer Director de Correos de Honduras y el que sentó las
bases organizativas del servicio, que además por ese medio vinculó e integró a
nuestro país en el circuito de correos mundiales de entonces.
El 15 de mayo de 1881, María Genoveva (23 años)
y Tomas Estrada Palma (45 años) contrajeron matrimonio en Tegucigalpa. Fruto de este matrimonio nacieron
siete hijos: José Manuel, Tomas, Andrés, Carlos, María Candelaria, Mariana y
Rafael Estrada Guardiola.
El matrimonio se trasladó a Nueva York, a una
pequeña comunidad Central Valley, donde Estrada Palma, fundó y dirigió un
instituto pedagógico, en el cual cooperara diligentemente su esposa. Tiempo
después Estrada Palma se hace estadounidense por adopción. En 1902, en
ausencia, los cubanos lo eligen primer Presidente de Cuba. Estrada Palma se
traslada junto a su familia a La Habana, donde se estableció para desempeñarse
como Presidente de Cuba. Le acompaña, siempre a su lado, su esposa Genoveva.
Austero como siempre, hace un gobierno en el que la primera regla era la
austeridad y la obligación de tener superávit en las finanzas. Organiza el país
y sienta las bases de los que serán los primeros pasos de una nación que ha
surgido de la guerra civil y de la intervención estadunidense. Al final de su
primer periodo, entra en dificultades con sus aliados y comete el error de
solicitar –frente los problemas que surgen y que cree inmanejables– la segunda
intervención de los estadounidenses en la isla de Cuba. Concluido su mandato
regresa a Nueva York, a sus tareas de educador. Falleció el 4 de noviembre de
1908 en Cuba. Doña Genoveva afectada por la muerte de su esposo, abandona Cuba
y regresa a Nueva York donde se establece junto a sus hijos. Después de 18
años de viudez, muere en Nueva York el 14 de diciembre de 1926, a los 68 años
de edad. Fue enterrada en Nueva York; pero sus restos fueron repatriados a
Santiago de Cuba en 1932 donde fueron sepultados en el cementerio Santa
Ifigenia, al lado de su esposo.
El gobierno de Honduras emitió y puso en
circulación un sello de correo de cuatro centavos, con la efigie de doña
Genoveva, donde muestra su rostro bello y su dignidad acrisolada de mujer
extraordinaria, consciente de sus valores y de su orgullo de bien. Junto con la
esposa de Morazán que entregó sus bienes para apoyar a su marido en las luchas
por la federación, es la mujer que debió ocupar el segundo lugar para lucir su
rostro bello y distinguido en los billetes bancarios de Honduras.
No hay una biografía ni tampoco una estatua de
esta mujer singular y menos una escuela que lleve su nombre. Fue una autodidacta singular, que
tuvo a su lado un marido y un maestro y, además, siendo hija de un presidente y
esposa de otro, tuvo la oportunidad de conocer las reglas del poder y las
fuerzas del servicio a la colectividad, sin perder la cordura y el
comportamiento de dama singular.
Tegucigalpa
7 de marzo de 2026.

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