PUNTERO SEMANAL (59)

Número 59

Segunda época — Max Sorto Batres, fundador — Semanario “Patria”, 1962, Olanchito, Yoro.

I

Esta semana la sociedad dio un paso hacia la normalización de la vida institucional sometiendo a Juicio Político al Fiscal General Johel Zelaya. Aunque incluido originalmente en la Constitución de 1982, por acuerdos políticos entre facciones partidarias, se suprimió. Pero después de los acontecimientos del 2009 que terminaron con el enjuiciamiento de Mel Zelaya, Presidente de la República, por la Corte Suprema de Justicia a iniciativa de la Fiscalía General de la República y las FFAA, fueron comisionadas para su captura y encarcelamiento. El alto mando militar bajo la tesis del mal menor, lo expulsó del país. En la negociación en San José, se firmó un acuerdo para que el Congreso Nacional, sin ningún procedimiento, votara por mayoría la continuidad o no de Zelaya en el mando de la nación hondureña. Aquí, se regresó al origen histórico del juicio político. Se estableció la superioridad del Congreso, los diputados se transformaron en jueces y de su decisión mayoritaria, sin discusión y sin evacuación de pruebas — porque no se trata de juicio civil o penal, sino que, de juicio político, de idoneidad para la continuidad en el cargo — por amplia mayoría ratificaron la exclusión de Manuel Zelaya Rosales en el cargo de Presidente de la República. Cómo es su costumbre no reconoció que se equivocó al suscribir el Pacto de San José. Más bien inició lo que conocemos como su “larga marcha”, pasando por Cartagena de Indias, — con apoyo de Chávez de Venezuela y de Santos de Colombia — para regresar al poder. Pero la “Comisión de la Verdad” tomó experiencias de las dos oportunidades que se intentó frenar la acción del Poder Ejecutivo. Por medio de los Tribunales Comunes o por el Congreso. Y recomendó oportunamente, la reposición en el Texto Constitucional, el Juicio Político. La moraleja es que lo ocurrido es un acto contra el estilo de gobierno de Mel Zelaya. Una fórmula –dolorosa para algunos; pero necesaria– para enmendar todos los desafueros jurídicos cometidos por la legislación anterior presidida por Luis Redondo.  Y una confirmación que los gobernantes no son superiores al pueblo, que tienen que ser idóneos en el cargo y además, que están obligados a rendir cuentas y valorados por el pueblo en elecciones generales en forma delegada por el Congreso Nacional.

II

No todos entienden la esencia y carácter del Juicio Político. Para empezar los políticos –la mayoría poco enterados de la naturaleza de la vida democrática– no entienden lo que es el “Juicio Político”. Le niegan juridicidad, cuando en realidad es una obligada “rendición de cuentas” donde el interpelado confirma su idoneidad para el cargo, la legitimidad de su nombramiento y la conveniencia de su continuidad en el mismo. Nasralla y Mel Zelaya los dos políticos más deslenguados y con menos compromiso democrático se han opuesto al Juicio Político. Hablan más de la cuenta e improvisan mucho, de modo que lo visceral, más que lo cerebral sale de sus bocas. Los dos, coinciden –posiblemente por la similar gradualidad de su ignorancia democrática– que el Juicio Político es un acto de venganza. Y Mel, va más allá –posiblemente sin saberlo y por fallas en su formación seudo marxista– poniendo en duda siempre la aplicación de la ley, cuando él no es juez. Siente que el derecho es un conjunto de reglas de los fuertes en contra de los débiles; y que, por ello, debe evitar estar en desventaja y siempre busca la superioridad del enjuiciador y evitar la pena del enjuiciado. Nasralla es más elemental. No es marxista; ni nada que se parezca. Envía mensajes diciendo que los diputados no cumplen órdenes suyas –cosa inconveniente porque tal reconocimiento es absolutamente contrario al sistema democrático– y, además, quiere convencer al enjuiciado Johel Zelaya que él no tuvo nada que ver y que, si él fuera el dueño de los diputados, habría ordenado que no le sometieran al Juicio Político. Es lo más torpe que hemos oído jamás. Nasralla por intemperancia política y falta de juicio, nunca ha entendido que se habla también con silencios. Y que en este caso más le valió quedarse callado. Porque no solo ha hecho el ridículo, sino que, además, confirmado su oceánica ignorancia sobre la ciencia política que, aunque algunos de sus actores sean pedestres ignaros, en teoría constituye la esencia de la vida social y la seguridad ciudadana.

III

Johel Zelaya, tampoco tomó nota de lo que se trataba. Sin experiencia política, sin formación política y sin conocimientos filosóficos sobre la lógica del poder, no pudo diferenciar –como les ha ocurrido a muchos de sus colegas que tienen poca formación sobre la Filosofía del Derecho– que el Juicio Político no tiene nada que ver, sino en ciertas formalidades lejanas, con el juicio civil o el juicio penal. Comparten términos; pero no esencias. Porque el Juicio Político lo que trata al enjuiciar o cuestionar es probar, no tanto la culpa, el desafuero, el error o la acción malvada, sino que la idoneidad para el desempeño del cargo. Johel Zelaya, -- que no entiende de esto el amén y tampoco su mentor máximo Mel Zelaya --  tiene el problema de la arrogancia y el prejuicio que son dos obstáculos serios para acceder al conocimiento, llegó a la audiencia con una postura arrogante pasando por alto que precisamente tal conducta era una prueba que no tenía la idoneidad para ser Fiscal General de la República. Claro que las pruebas en su contra eran abrumadoras; pero él sin darse cuenta le dio la razón a la Comisión Especial del Congreso que actuó como Jurado de su causa política. Pasó por alto los defectos de su nombramiento que debió haber aceptado de entrada, porque él no fue el responsable, sino que la víctima cuando lo nombró un Congreso usurpador y que la Comisión Permanente que hizo práctica la decisión, no tenía competencia jurídica. Esta ignorancia, llevó a Johel Zelaya a la arrogancia y creyó que era un tema de valentía, -- no tengo miedo alguno dijo -- cuando se trató de una acción política en donde el valor personal está subordinado con el respeto a la ley y a quienes la imparten. Además, incurrió en el error de menospreciar al “Jurado” que lo juzgaba. Agredir a Jorge Cálix por la forma como fue incorporado en cumplimiento de reglas pactadas y aceptadas entre políticos, fue algo inconveniente e innecesario. Aunque estaba seguro que llegaba condenado anticipadamente, debió mostrar dignidad, elegancia y valor para comportarse de mejor manera. Al final, las pruebas usadas en su contra: parálisis de acciones de la Fiscalía en homenaje a intereses que no tienen que ver con la sociedad y la resistencia para proceder en contra del hermano del “comandante” Zelaya, fueron suficientes para comprobar que no era idóneo para el cargo. Fue en esencia, en la sesión que vimos todos gracias a la televisión, un Fiscal Patético, políticamente confundido y cadavérico, un hombre que pasará a la historia reciente como alguien que tuvo oportunidades para honrarse en el servicio público; pero que desaprovecho la oportunidad porque se impuso más la lealtad que el profesionalismo y la ética del funcionario democrático moderno. Es una lástima que no aprovecho para concluir sus labores con mayor elegancia y dignidad. No pudo ir más allá de la merecida regiduría que le dieron sus paisanos de Reitoca.

IV

Rebeca Raquel Obando de Melara actuó en mejor forma. Conoce más de los procedimientos del Congreso, y por ello valoro sus errores y se anticipó. Con elegancia declinó el cargo de Presidente de la Corte Suprema de Justicia –en cuyo acto hace fila con otro magistrado que “renuncio” al cargo y además a la condición de juez de la Corte, Osvaldo Ramos Soto– y logró evitar el juicio político y preservar –hasta ahora – la condición de miembro de la Corte. Se amparo en que las dudas sobre su idoneidad, tienen que ver con nombramientos políticos, para proteger a correligionarios suyos, creyendo que haciendo esos favores contaría con respaldo y fuerza para sostenerse en el cargo en el nuevo gobierno de Rixi Moncada. Que se deshizo como pompa de jabón el 30 de noviembre pasado. Pero el comportamiento irregular suyo va más allá: no actúo diligentemente en momentos en que Mel tenía en marcha el proceso de prolongación del mandato de Xiomara Castro -casualmente su esposa-  y aunque no realizó acciones ilegítimas, le falló al sistema cuando no impuso la ley por encima de los intereses políticos y lo peor no defendió al poder electoral, con la diligencia del caso. No podemos anticipar que se saldrá con la suya. Pero si es obligado contrastar su comportamiento, obediencia y humildad, ante la conducta impropia de su colega Johel Zelaya que nunca entendió de lo que se trata cuando se habla de Juicio Político que confunde con batalla entre políticos y no con acciones de rendición de cuentas y evaluación de la idoneidad de las personas para el cargo que ostentan.

V

El gran perdedor de la semana fue Mel Zelaya. Y tiene lógica. Es el responsable del caos jurídico y político que hemos vivido los hondureños en estos últimos cuatro años. Uso la justicia para perseguir a sus adversarios, -- siempre en forma vicaria --, y sin sacar la cara y firmar papel alguno. E incluso tomarse una fotografía. Todo un delincuente cuidadoso. Pero todos hemos sido testigos de la persecución en contra de los militares que él cree que fueron parte de su captura y expulsión del poder en el 2009. Y destruyó en forma infantil y sin sentido, toda la institucionalidad que pudo. Impidió que los diputados eligieran a la Junta Directiva para cumplir un acuerdo con Nasralla –el segundo perdedor de la semana– y le dio carta blanca a Luis Redondo para que irrespetara la ley, tomará decisiones cuestionadas formalmente y legitimó todos los desmanes jurídicos, por medio de acuerdos en la cueva de Ali Baba, para que los nombramientos en el Tribunal Electoral, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Superior de Cuentas, fueran formalmente aprobados. Es decir, Mel, se salió con la suya. Impuso la ley la del monte, la de Lepaguare. La de enterrar las pruebas. Por ello cuando cometió el error de presentarse en los bajos del Congreso, donde creía que las masas lo iban a acompañar y asi presionar a los diputados para que perdonasen las faltas de Johel Zelaya, el respaldo popular fue mínimo y palúdico. Porque Mel empezó a perder imagen en las elecciones del 30 de noviembre de 2025. La oscuridad le sigue, cuando el Congreso repara los errores y descalifica todas las acciones ilegales que impuso vía su capricho infantil a los forzados acuerdos que logró con sus asustados contendientes, el pueblo le está castigando. Ahora, la chumpa huele mal y el sombrero arrugado proyectan una imagen de derrota que solo los hombres superiores, entienden que la realidad se impone y cuando deben cambiar lo hacen inteligentemente como Rodas Alvarado. Un político que no se quita el sombrero y que lo quiere convertir en símbolo sandinista que nada le dice al pueblo hondureño, ignora que ahora los ganadores no tienen el prestigio que lograron con Rodas Alvarado en 1975. Este es un tiempo de mentes serenas, palabras inteligentes y cabezas frías, sin engaño de sombreros inadecuados. Y sin tontos creyéndose superiores a la institucionalidad.

VI

Pronto Asfura cumplirá los primeros cien días de su mandato. Las medidas económicas tomadas como el regreso al CIADI –un retiro estúpido de Mel Zelaya– la continuidad del RIT, el cese de la persecución en contra de la empresa privada nacional e internacional; y las reformas del Banco Central que se negocian con el Fondo Monetario Internacional, son muy buenas señales. Pero tienen que ir mucho más allá de la resolución de los problemas del sistema de la salud nacionales. Debe reorientar la educación nacional. Los hondureños tienen dificultades para leer y escribir, para sumar, restar y multiplicar –Mel no sabe la tabla del ocho– y los niños y los jóvenes, no forjan su carácter, no tiemplan sus conductas y no conocen sus derechos cívicos y sus obligaciones ciudadanas. Esta tarea tiene que ser asumida urgentemente, porque sin mejoría en el capital humano, la sociedad hondureña seguirá como desde el principio, patinando en el mismo lugar viendo pasar a los demás paisas avanzando hacia el éxito y exportando a los más valientes de sus hijos al exterior para ponerse al servicio de otras naciones. Asfura debe revisar el trabajo de la Ministro de Educación, la Rectora de la UPN y del Rector de la UNAH. Los recursos humanos que estamos formando no son los que necesitamos y si no cambiamos esas tareas, el país seguirá estancado como hasta ahora.

VII

También debe evitar la comisión de errores en lo que se refiere a las medidas para enfrentar el aumento de los precios internacionales del petróleo la guerra en Oriente Próximo. Suspender la asistencia de los alumnos a las escuelas y colegios es una medida inconveniente que producirá atraso como el que vivimos durante la crisis del Covid 19. Es necesario más bien –en vez de castigar a los niños más pobres de Honduras– lo que hay que hacer es volvernos más productivos y más austeros reduciendo el gasto de combustible evitando su uso en cosas innecesarias. Las medidas tomadas hasta ahora son ingenuas, incompletas y en vez de dinamizar la economía más bien la paralizaran y con ello, se acelerará la inflación que ahora desde el oportunismo de los comerciantes, ya ha empezado a producir daños entre los más pobres de Honduras. Si Asfura no cuida este frente, el gobierno suyo fracasará y el Partido Nacional, perderá las próximas elecciones y las ganará el Partido Liberal.

VIII

El fracaso del Partido Nacional –anunciado desde ahora– si Asfura no deja de juramentar empleados que no deben fotografiarse por vanidad porque no se trata de fiesta pueblerina, no beneficiará a Mel Zelaya. El PLR y Rixi Moncada no tienen otra oportunidad sobre la tierra. El relevo natural, en la medida en que el asesino del PL declina como las tardes inevitables, es el Partido Liberal. Claro el Partido Liberal tiene que reorganizarse, encontrar una bandera que flamear y decir qué intereses representará. Y en lo práctico debe volver a las bases, para que ellas escojan sus líderes, hacer crecer una candidatura de abajo hacia arriba; y no creer que solo hace falta quitar de encima la mosca molesta. Hace falta que surja un nuevo liderazgo no solo para ganar, sino que para darle continuidad a las reformas liberales que interrumpió López Arellano el 3 de octubre de 1963. Un nuevo liderazgo no es cosa de un hombre, sino que de una nueva generación con un líder carismático y cercano. Villeda Morales no solo era el médico atildado. Era una generación que quería hacer lo suyo. Por eso tuvo éxito. El error de Asfura, si cae en la trampa y hace un mal gobierno, beneficiará al Partido Liberal. No por la alianza que más bien lo ha fortalecido. Pero para que el PL aproveche la ventaja necesitará un candidato que atraiga a las masas, de carácter cercano y muy humano que, reproduzca la esperanza y le de confianza al pueblo que, en efecto, mañana estaremos mejor.

IX

La política exterior hondureña debe tener en cuenta el riesgo de la pérdida de base electoral del presidente Trump en las elecciones de medio término que se efectuarán en la primera semana de noviembre. Se renovará toda la Cámara de Representantes (235 representantes) y dos tercios del Senado (66 senadores). Se anticipa que el Partido Republicano perderá ambas cámaras. Trump ha dicho que si ello ocurre le harán Juicio Político –el tercero en su irregular carrera política– y le sacarán del cargo. Parece que la guerra contra Irán, donde USA se mueve tras de Israel, tendrá efectos muy negativos en términos económicos y políticos. Los estadounidenses no son amigos de las guerras que no ganan rápido. Y una disminución de fuerza de Trump en Estados Unidos, tendrá efectos negativos para la política exterior hondureña, especialmente si se descuida la relación con los demócratas que tienen otras visiones y otras exigencias. El Escudó de las Américas no tendrá mucho futuro entonces. Un país, cualquiera que sea, siempre debe tener un Plan B. Asfura no se debe confiar; ni poner todos los huevos en la misma canasta. Los pragmáticos son previsores. 

X

Aunque el comportamiento de los diputados ha mejorado sustancialmente, todavía hay manchas que limpiar. El comportamiento de las minorías, deja mucho que desear. La minoría no dejará de serlo por ruidosa, irrespetuosa y malcriada. Es cuestión de aritmética elemental. El PLR es el Partido Minoritario. En el Congreso opera una alianza de cuatro partidos democráticos, que tienen mayoría calificada. El PN, el PL, el PDCH y el PINU, tienen el control. Por más que quiera la minoría, solo tiene la opción de la calidad porque ha perdido la cantidad. Las malcriadezas, los ruidos pendencieros, las vulgaridades, las gorras malolientes, las malas palabras, en suma, el ridículo no le suma votos a una minoría que no tiene otra opción que mostrar calidad y talento. No existe derecho divino. Con liderazgo como el de Mel, que privilegia la mediocridad y la lealtad más que las coincidencias teóricas y conductuales, el PLR no tiene futuro. La desbandada es un acontecimiento anunciado. Los neo marxistas se irán a formar grupúsculos de conspiradores haciéndose daño entre sí, los liberales volverán a su partido y los jóvenes que siguen a Mel por la capacidad suya para darles empleos tendrán que poner la vista en otro lugar. Mel ya no tendrá chambas que ofrecer. El PLR está condenado como todos los terceros partidos. Carias Andino fundó el Partido Nacional y se alejó del PL. Mel no tiene tanto talento y pupitre de Carías para imitarle. Carías no usaba sombrero. Portaba corbata y proyectaba una imagen de seriedad. Mel quiere parecer un pandillero de Lepaguare más bien.   

XI

Falleció Bessy Watson de Reina viuda del ex presidente liberal Carlos Roberto Reina. La muerte la encuentra a una edad muy avanzada: 98 años. Mientras acompañó a su esposo como primera dama, fue una mujer distinguida, que honró a la República, prestigio al Partido Liberal y le dio lustre y brillo a la gestión de su marido. La mayoría de los sectores de la sociedad han lamentado su fallecimiento y dado muestras de respeto a sus familiares.  Nosotros nos sumamos a las manifestaciones de pesar, especialmente a los amigos y compañeros de Carlos Roberto Reina, sus hijas y su hermano Jorge Arturo; y especialmente nuestro contertulio y apreciable amigo, Antonio Ortez Turcios, amigo muy cercano de la ilustre fallecida

XII

En Comayagua el sábado recién pasado fuimos objeto de un homenaje en la ciudad de Comayagua, por parte de una entidad cultural Centroamérica que preside el ex diputado y ex diplomático salvadoreño David Trejo. Se efectuó en la Casa Museo José Santos Guardiola. Allí tuvimos la oportunidad de compartir con distinguidas personalidades encabezadas por el embajador de El Salvador, el Alcalde Municipal Carlos Miranda, el viceMinistro de Cultura de Honduras y muchos colegas y apreciados amigos, artistas, narradores, poetas e historiadores. Aprovechamos la oportunidad para agradecer el honor dispensado que nos llena de gusto y orgullo ciudadano.

Puntero Semanal 58

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