Cosas del español (86): NO SOLO MEIGAS

El gallego, que durante parte de la Edad Media constituyó una unidad con el portugués, es la lengua romance que actualmente se habla en Galicia y algunas zonas limítrofes de Asturias, León y Zamora. El reino de León, surgido a partir del primer núcleo de resistencia frente al islam en las montañas asturianas, fue ampliando su territorio a lo largo de los siglos VIII y IX hasta llegar a abarcar Galicia, Asturias, Cantabria y el norte de Castilla y León. Desde el punto de vista lingüístico, dos lenguas romances, el gallego en el oeste y el leonés (o asturiano-leonés) en el este, se fueron imponiendo a las restantes y terminaron repartiendo su influencia en este vasto territorio.

Castilla logrará su independencia política a lo largo de los siglos X y XI, y, con su poder cada vez más consolidado, se anexionará el reino de León -y la zona occidental del de Navarra-. A partir de aquí, ya con la unión de las dos coronas en 1230, su papel destacado en la Reconquista no hará sino acrecentarse, al tiempo que el castellano va extendiendo su área de influencia sobre otras lenguas romances cercanas, que, como el leonés, disminuyen paulatinamente su uso.

El gallego portugués -junto con el occitano, lengua de trovadores-, aunque lógicamente vio reducido su espacio de desarrollo frente a la pujanza política y social del reino de Castilla, pudo escapar, gracias a su localización periférica, con más facilidad que el leonés al proceso de absorción por parte del castellano, manteniendo sus peculiaridades. También viajó hacia el sur en función de las necesidades repobladoras.

La principal dificultad a la hora de detectar léxico de origen gallego en el castellano radica en el hecho de que en la amplitud del occidente peninsular convivieron, e intercambiaron elementos desde sus orígenes, hablas asturianas, gallegas, portuguesas, leonesas y castellanas. Distinguir procedencias estrictas en medio de esta amalgama lingüística es todo un reto, por lo que es habitual hablar de «occidentalismos». Para un termino como meiga, el diccionario señala origen leonés y gallego, aunque en ultima instancia deriva del latín magĭcus (´mágico´).

Se reconoce culturalmente el vínculo de morriña, voz que deriva del gallegoportugués morrinha y que designa la ´tristeza o melancolía, especialmente la nostalgia de la tierra natal´. Por su parte, la palabra sarpullido (o salpullido, de uso frecuente en América), referida a la erupción cutánea, deriva de sarpullo, de origen también gallegoportugués.

Vocablo procedente del gallego es descangallar, de escangalhar, que significa ´descoyuntar, desmadejar´. Lo son, asimismo, cachar, cardumen o choza, de filiación no tan clara. Grelo (´hoja tierna y comestible de los tallos del nabo´) y filloa (´especie de crep´) conducen de nuevo a terreno no conocido. La primera de estas voces designa en gallego cualquier renuevo o brote tierno. La voz filloa, por su parte, deriva del latín foliŏla, con el significado de ´hojitas´. Sin salir del ámbito gastronómico, destacaremos el origen galaico de percebe (del bajo latín pollicipes, -edis, compuesto por pollex, -ĭcis ´pulgar´, y pes, pedis ´pie´, denominación bastante gráfica) y de vieira, bivalvo común en los mares de Galicia. Su concha, la venera, se ha convertido en la insignia de los peregrinos de Santiago.

(Fuente: Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, págs. 214, 215 y 216).

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Contracorriente: ¡MEL NO ENTREGARA EL PODER!

Contracorriente: MEL, GOLPISTA PERSISTENTE

WikiLeaks: Las Reflexiones Completas del Embajador Ford sobre “Mel” Zelaya.