Mirador: 90 AÑOS DE SOLIDARIDAD JAPONESA
Juan Ramón Martínez
Hasta hace poco creímos que el país más
solidario con Honduras – usando la variable cooperación no reembolsable – eran
los Estados Unidos. Estábamos equivocados. Ese lugar lo ocupa el Japón. Joaquín
Medina, -- activo e inteligente --, me había llamado la atención e incluso me
invitó para que conociera más de cerca la relación de cooperación de Japón con
Honduras. Su muerte inesperada, impidió tales propósitos.
Ahora, personas amigas me han hecho llegar un
ilustrado e interesante folleto en el que – entre otras cosas
– se celebra los 90 años de cooperación del Imperio del Japón
con Honduras y los hondureños. Desde el inicio de las relaciones
diplomáticas en 1936 en que el gobernante Carias Andino inició relaciones
diplomáticas con el imperio del sol naciente, dirigido por Hiroito, fueron
excelentes. No tenemos información sobre el primer embajador en Japón y
tampoco, el primero de Japón en Honduras. Es un detalle importante, porque eran
tiempos difíciles, al extremo que poco tiempo después Honduras en el marco de
sus compromisos con los Estados Unidos, rompió relaciones diplomáticas; y
declaro la guerra al Eje, en el que se integraba Japón y que junto con Alemania
e Italia, luchaban contra el bloque formado por Gran Bretaña, Francia, Rusia y
los Estados Unidos. Durante la II guerra mundial, afortunadamente no cometimos
excesos contra los japoneses. Su presencia era mínima aquí.
Pero concluido el conflicto armado, rendido
Japón; e iniciado su esfuerzo de reconstrucción y desarrollo espectacular,
retomó su vocación internacional y le dió un fuerte impulso a sus relaciones
con Honduras. Aunque Japón no las tuvo fáciles, una vez que se puso de pie y
empezó su reconstrucción económica y aplicó el diseño de su nuevo modelo
político, levantó los ojos al mundo y busco amistades. Para hacer negocios:
comprar y vender. Intercambiando experiencias y mostrando su solidaridad
con los países en dificultades para encontrar la ruta al desarrollo. Aquí, solo
para efectos periodísticos, Japón buscó colocar su tecnología. Honduras fue uno
de los primeros países -junto a El Salvador- que Toyota exportó sus
vehículos (1954) por medio de Valentín Flores y Co., de San Pedro Sula. La
primera central de teléfonos modernos en Honduras, la hicieron los japoneses en
la década de los sesenta del siglo pasado. Y conociendo los valores del agua
para uso humano e industrial, han dado respaldos a los esfuerzos nuestros en
esa dirección. Y son ejemplares los conocimientos aportados por los ingenieros
japoneses en la prevención de deslizamientos en las colonias urbanas de
Tegucigalpa; e incluso ahora, apoyando con generosa donación la solución de las
aguas subterráneas del Uyuca, sobre la Carretera C-- A6 que une a Tegucigalpa
con Dani, El Paraíso y Nicaragua.
Pero sobre todo hay que destacar: el trabajo de
los voluntarios japoneses al desarrollo. Japoneses y hondureños, mediante este
programa se han conocido encontrando nuevas rutas de cooperación, tanto
en términos materiales como en asuntos culturales básicos y necesarios para el
desarrollo de Honduras. Los japoneses han aprendido rápidamente las cosas de
Honduras. Los hondureños han podido entender las raíces culturales del Japón y
cómo estos valores informan una conducta y una forma de ver y transformar el mundo,
ello sin duda tiene enorme valor para los hondureños. Todavía es muy pronto
para evaluar los efectos de este encuentro cultural. Pero el hecho que nos
hayan apoyado en la reconstrucción del pasado prehispánico, contribuyendo en
varios sitios arqueológicos a descubrir y preservar los que nos dejaron las
poblaciones precolombinas, constituye una muestra de respeto del Japón que
quiere que igual que ellos, busquemos en el pasado, las raíces para dinamizar
el desarrollo, elevando el orgullo y la fuerza de Honduras para aprovechar su
cercanía, y buscando los caminos que nos permitan salir adelante.
Normalmente los países caminan solos.
Afortunadamente Japón nos ha acompañado en estos 90 años fecundos y
transformadores. ¡Viva la amistad!
La Prensa SPS, Honduras 23 de abril de 2026.

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