Los Nuestros: JORGE FIDEL DURON, EL ESCRITOR
Marco Antonio Rosa (*)
Polifacético en las diversas ramas de las
letras. Esclarecido historiador. Comentarista de clase. Su prosa ennoblece a
quien la lee. Es figura relevante entre la intelectualidad capitalina. Colabora
en periódicos, revistas, escribe libros; mantiene nutrida correspondencia
intelectual. Pertenece a todas las sociedades literarias, benéficas y
religiosas de Tegucigalpa. Maneja su bufete de abogados con mucho acierto.
Es sin duda alguna, el escritor más ocupado de
la ciudad y, agrégale que es muy querido aquende y allende fronteras donde sólo
gratos recuerdos deja a su paso, sea como emisario de Gobierno o como turista,
al grado que -como ya otros lo han dicho- cuando uno viaja se lleva la
impresión de que Jorge Fidel va de acompañante, porque apenas se arriba a
cualquier ciudad, lo primero que los amigos preguntan es ¿y Jorge Fidel dónde
está? ¿Acaso no vino con usted?
Mario, digno heredero de padre y abuelo, dijo
-Papá es de los que despiertan al gallo madrugador con el ruido de su máquina
de escribir, y créame agrega– que no va a la cama con las gallinas.
Vaya un tunante que se las trae imitando a
Gandhi… Infortunadamente no es como aquel, porque don Jorge vive como gran
señor y posee muchos bienes terrenales, PERO... Apenas pesa 35 kilos. Veces hay
–decía un amigo suyo tan gordito como pelón– que Duroncito tiene que echarse
piedras en los bolsillos para que no se lo encumbren los huracanes de
noviembre… Y agrégale decía otro: Que debe ser muy tacaño porque jamás se le ha
visto disfrutar de la holganza y amena charla con que se matan las horas en los
cafés capitalinos.
A nosotros los hondureños nos maltrata el
talento y el bienestar económico ajeno. Un caballero bien plantado, sin
problemas, que bebe finos licores y gasta una vida holgada, ahí mismo se tiene
ganada la antipatía general.
“El envidioso por verte ciego, se saltares un
ojo”…
(*) Marco Antonio Rosa, político, escritor y empresario hondureño que se autocalificaba como el “Sobrino de las Zanatas”.

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