Contracorriente: PARTIDO LIBERAL Y SU CONDICIÓN DE OPOSITOR

Juan Ramón Martínez 

El Partido Liberal es la más antigua fuerza política organizada del país. En este momento es el partido político alternativo del gobernante Partido Nacional. Por ello debe asumir las responsabilidades históricas que le corresponden. Garantizando la operación del régimen. Apoyándolo en el Congreso Nacional y en el Ejecutivo, en aquellas medidas necesarias para la defensa de la existencia de Honduras y la continuidad de su régimen democrático. Diciéndole que no, cuando lo que intente quede fuera de su ideario, de su visión estratégica; y de los intereses de la mayoría de los hondureños.

Villeda Morales, en una frase afortunada – y con la que descalificada la cacería que los nacionalistas le dispensaban a su régimen – dijo que la oposición era necesaria para el régimen democrático; y que si no existía, había que inventarla. Porque se gobierna desde el poder; y también desde la oposición.

Esto es teoría e historia política. Ahora veamos los hechos. El Partido Liberal no muestra las calidades y coherencias inherentes a un partido político moderno. Es más bien un conjunto de “tribus” que vagan por el desierto; y que sus “caudillos”, solo actúan unificados cuando se presenta el peligro de un enemigo que amenaza la existencia de toda la tribu. Porque  el Partido Liberal, no tiene dirección. Se mueve a la deriva. Sus líderes, cada uno desde su tienda extendida, hablan o gruñen, según se sienten.

El Presidente del PL Roberto Contreras, no ha querido asumir la dirección del partido porque no le quisieron admitir a su yerno como tesorero. Esta es una práctica irregular – aparentemente defensiva “introducida” por Luis Zelaya que impuso a su hermano en la tesorería partidaria – que exhibe cierta intolerancia y busca proteger más que al partido, al jefe del mismo, sus intereses familiares; o tribales. De allí que Contreras sin ningún remordimiento, ha dejado el cargo y alejándose de Tegucigalpa, hace objeto de sus delirios napoleónicos, las tareas que ejecuta como alcalde de la -segunda- ciudad más importante del país.

De hecho el PL tiene una dirección múltiple. Yani Rosental es el que ha pactado con el Partido Nacional; y en consecuencia quien ha logrado mayores beneficios para colocar a sus seguidores en puestos de importancia en el gobierno de Asfura. El ex candidato Nasralla se auto expulso del PL, porque al aproximarse a Mel Zelaya bajo el supuesto que los liberales nunca debían pactar con los nacionalistas porque son sus enemigos naturales, ha quedado fuera de la dirección partidaria.

Jorge Cálix, jefe de la bancada en el Congreso Nacional, mantiene unido al PL en la cámara, con la excepción de los diputados de Nasralla que aunque por momentos votan como partido, en las últimas horas se han aislado e impedido que el PL termine la faena de castigar a los miembros del PLR que conspiraron en contra de la soberanía popular en el pasado proceso electoral.

Este escenario es tóxico para los liberales. También Honduras. Un partido que tiene el segundo volumen electoral es opción inevitable ante el partido gobernante. El Partido Nacional no mostró un músculo extraordinario en las últimas elecciones. Apenas 17.00 votos de diferencia. De modo que es muy difícil, matemáticamente hablando – y de acuerdo con las reglas democráticas establecidas—que el PN logre un resultado electoral favorable en las próximas elecciones generales.

El gobierno de Azcona, fue un régimen de minoría. Pactó con Callejas y Montoyita – como ahora Tomas Zambrano –, tomó la dirección del Congreso; y en la misma toma de posesión, proclamó su candidatura presidencial. No consiguió nada absolutamente. Y el PN dirigido por Rafael Leonado Callejas, derrotó a los liberales que llevaban como candidato a Carlos Flores.

En este escenario, lo peor es que el PL renuncie a su alternativa de partido frente al desgaste inevitable del gobierno de Asfura. Y su lugar sea ocupado por el PLR bajo el liderazgo mesiánico y amenazador de Mel. Entonces, Zambrano si tiene posibilidades. Porque el Partido Liberal dejará el espacio vacío. Sus votantes, que temen al comandante Zelaya, se inclinaran y votaran por la continuidad del PN. Los tibios en forma suicida, votaran por el PLR.

El riesgo es elevado. Afortunadamente hay tiempo todavía. El PL puede construir una dirección unificada. Sus diputados actuará como bloque democrático; y construirían una candidatura que concite el respaldo de las mayorías que teman a Mel y sigan creyendo en la democracia. Los escenarios son varios. Incluso Nasralla puede “cambiar” y “liberado” de su mujer, aprender de Callejas.Y ganar las elecciones. ¿Imposible? La política es el arte de lo posible.

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