Contracorriente: ¿QUE HACER CON LOS EX PRESIDENTES?
Juan Ramón Martínez
Ahora que un juez ha imputado a José Luis Rodríguez Zapatero ex presidente del gobierno español, muchos nos preguntamos ¿qué hacer con los expresidentes?. Felipe Gonzales, dijo que no se sabe qué hacer con ellos. Son como un jarrón chino grande, que no encuentra lugar en la sala principal. Él sabe mucho de esto. Gobernó a España, en el periodo de la transición, durante 14 años. Otros, han dicho que hay que prohibirles que realicen actividades privadas evitando que puedan usar su prestigio para intercambiar favores y proteger intereses que en algún momento se transformen en espurios.
El tema es oportuno porque ahora hablamos de
reformar el Código Penal. Y de repente hay que establecer prohibiciones para
que los ex presidentes no activen en política, o realicen acciones privadas que
puedan permitirles influenciar sobre el gobierno para favorecer sus intereses o
de los particulares. En fin, jubilarlos y sacarlos de la política para que
no usen el poder en acciones que impliquen irregularidades o conflictos de
intereses.
Es útil una revisión histórica. Joaquín Rivera,
ex Jefe de Estado, siguió activo después de ejercer el cargo y en una
confrontación, sus enemigos lo capturaron y lo fusilaron. Juan Lindo,
más hábil, jugó con Ferrera y pudo sobrevivir. Era el “zorro de la política”,
decía Medardo Mejía. José María Medina pactó con Barrios de Guatemala y al
final, como no le cumplieron, según Marco Aurelio Soto conspiró en contra del
gobierno. Fue capturado, juzgado por un tribunal militar y fusilado en el
Cementerio de Santa Rosa.
Más afortunado fue Policarpo Bonilla. Encabezó una revuelta armada y con
apoyo del dictador de Nicaragua derribó a Domingo Vásquez – su primo hermano –
e inició lo que se llama la Revolución Liberal. Fue campeón de la no
reelección. Impuso a Terencio Sierra y provocó el resentimiento de Manuel
Bonilla, animando al final las condiciones para la primera revuelta armada del
siglo XX que terminó en el Aceituno, con la derrota de Sierra y el inicio del
gobierno del caudillo olanchano. Policarpo Bonilla, provocó el golpe de estado
de 1904 y su ex amigo Manuel Bonilla lo mandó a la cárcel. Al salir de la PC, solo
se mantuvo quieto hasta cuando el presidente Bertrand lo envió al exterior.
Hábil e inteligente, le aportó los recursos jurídicos para que, una vez
sucedido en calidad de vicepresidente de Manuel Bonilla, se reeligiera aun
cuando la Constitución se lo prohibía.
En 1924, dividió al Partido Liberal. Busco la presidencia en las
elecciones de 1923. Esperando aprovechar las circunstancias, animo la guerra de
1924, pero la suerte no le favoreció. Tiburcio Carias Andino, el caudillo de
relevo, se impuso militarmente. La muerte de Bonilla ocurrida en 1926, salvo a
Honduras de un caudillo muy dañino para el país. Pero como somos país de
caudillos Carias tomó el relevo. Desde 1933 hasta 1949, fue un férreo
dictador. Al dejar la presidencia en manos de Juan Manuel Gálvez, empezó a
maquinar para volver al poder. Cómo Gálvez se le atravesó en el camino,
favoreció el golpe de 1954. Durante la gestión de los liberales, animó a
Osvaldo López Arellano, para que fuera el hombre que le diera cuerpo al
caudillismo, esta vez institucionalizado bajo el nuevo actor: las Fuerzas
Armadas.
Ahora, tenemos varios ex presidentes activos en
la política y los negocios. Carlos Flores, Ricardo Maduro, Manuel Zelaya,
Porfirio Lobo Sosa, JOH y Xiomara Castro. Maduro y Xiomara, alejados de la
política. Maduro es ex presidente ejemplar. Los más peligrosos son Carlos
Flores, Mel Zelaya, Pepe Lobo y ahora JOH. Es decir que tenemos el problema que
no sabemos qué hacer con ellos. Algunos creían que Mel, se calmaría una vez
concluido el periodo de su mujer; pero ha sido lo contrario. Quiere seguir
mandándonos.
En consecuencia hay legislar y anticiparnos
para evitar daños. Constitucionalmente están incapacitados para gobernar.
Entonces hay que ir más adelante. Limitarles las actividades privadas que
les puedan servir a los ex gobernantes, para influenciar y aprovecharse de sus
contactos para torcer el destino nacional. Enviarlos al exilio, no es lo
mejor. Encarcelarlos tampoco. El camino es excluirlos de las actividades
privadas desde donde puedan manipular y darle beneficios a sus representadas. O
buscar otras alternativas.
En su calidad de ex gobernantes les damos protección hasta el fin de sus días. Cada uno tiene soldados pagados por los contribuyentes que les dan protección mientras los demás seguimos expuestos. Si invertimos en ellos, hay que inhabilitarlos. O enviarlos de embajadores al exterior. Los militares usan esta medida con sus adversarios.

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