Contracorriente: VICTORIA DEMOCRÁTICA Y PARTIDO LIBERAL
Juan Ramón Martínez
Es obvia la falta de análisis crítico de los
“revolucionarios” sobre porque perdieron el favor de los electores el 30 de
noviembre. Sin el análisis crítico, no hay posibilidades de rectificación. Perder
una batalla no significa perder la guerra.
También urge analizar porque el PN ganó. Y cual
fue el papel jugó en esa victoria, -- que también es suya -- el Partido
Liberal. No solo por lo ajustado, sino que, por los temas, los valores
defendidos y las amenazas compartidas, debemos concluir que el N-30 fue un
triunfo de la democracia, en la que uno de los partidos tenía que colocarse en
primer lugar. Concluido este juicio preliminar es obligado preguntarnos si
deben explotar el éxito. Si hay disposición anímica y los recursos para
perseguir al adversario e inmovilizarlo; para que no vuelva levantar cabeza. Y
regrese en cuatro años a amenazar el sistema nuevamente.
El PLR está intacto. Ha perdido el apoyo de Venezuela que enfrenta
sus propios problemas. Tiene el liderazgo urbano a su favor. Cuenta con el
apoyo de los gremios magisteriales – COHPEN y COLPROSUMAH—y tiene organización
de bases que aunque frágiles son capaces de administrar el escándalo. El
Partido Liberal no tiene ninguna organización popular. El PN, cuenta con el
PRICMAH, los empresarios; y algunas “organizaciones” de militares retirados. El
problema del PLR es su naturaleza caudillista. La edad de Mel es su peor amenaza.
La clase media es la más amenazada por las
propuestas de Mel. Pero no le interesa al PL, que se ha acomodado en las
grandes ciudades, buscando líderes en vez de forjarlos en la lucha. Sin
organización y sin posibilidad de dialogar y representar segmentos que lo
acepten como instrumento para defender sus intereses. En la década de los
sesenta el PL tenía Frentes de Juventud, Profesionales, Obreros y Mujeres.
Ahora no. Incluso ha perdido su organización de base: el Consejo Local Liberal.
El Consejo Central Ejecutivo representa micro propietarios. No a las bases. Es
un Consejo de Administración. Ha desaparecido la Convención como autoridad
máxima. Perdiendo capacidad de renovarse y representar alternativas para
cambiar al país.
El discurso “liberal” lo maneja Mel. Es
paradójico.
Confirma la pobreza teórica del liberalismo. Pocos conocen “Mis Ideas”.
Tampoco la crítica de Ramírez Fontecha. O ha leído a Edmundo Fawcett.
La indigencia teórica y sus dudas
existenciales, son mayores. Liberales son por anti cachurecos. Nada más. Algunos
liberales no asimilan la lógica de una alianza con el PN. Olvidan que en
el 2010 Mel les quitó el 18% de sus electores. Y que, al imponer la abstención
liberal, favoreció el triunfo del Partido Nacional. Muy pocos saben que el
PN ha usado a Mel, para ganar las elecciones. Ignoran entonces que el
enemigo es Mel.
Por ello deben definirse como Liberales.
Reconocer que el enemigo es Mel. El PN necesita, los necesita. La
competencia mutua es fundamental para el sostenimiento democrático. Mel
sabe que después de perder el apoyo venezolano su éxito requiere la destrucción
del PL. Este es su enemigo. Su adversario. Y no solo por la candidatura
de Nasralla, sino porque sin los votos liberales jamás derrotara al Partido
Nacional. Sabe que es más fácil que un liberal lo siga. Un nacionalista nunca.
Están más definidos. De allí que el eslabón más débil del sistema
democrático es la incapacidad del PL para crecer. Y en el 2029 derrotar al PN.
Los nacionalistas creen que han ganado y tienen
el poder. Es un espejismo. Tener el gobierno no significa tener el poder.
El problema es el desconcierto liberal, las divisiones; y la presencia de los
liderazgos disruptivos de Carlos Flores y Nasralla que impiden su recuperación.
El PL no puede seguir siendo la “celestina” del partido de gobierno. Debe
defender el sistema democrático; pero sin comprometer su existencia y
naturaleza.
Para evitarlo debe revisar su base teórica y
doctrinaria. Toño Ortez recomienda realizar un Congreso Ideológico. La clave:
volver al partido de bases de forma que las decisiones vengan de abajo hacia
arriba. Contrario a lo que ocurre. Debe reconstruir la organización en donde
la base – el Consejo Local y los Sub Consejos – sean los que definan las
posturas, escojan a sus Autoridades Centrales. Y elijan a sus candidatos.
Con el modelo organizativo de empresa mercantil, alejada de la naturaleza del
partido político democrático, está esclerotizado; y solo sigue caudillos.
Ahora no eligen sus autoridades nacionales en forma directa y democrática. No
son un partido. Son una empresa mercantil. Una Sociedad Anónima que busca
gerentes.

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