EL SUEÑO DE ANTONIA
Tito Ortiz San Juancito, frío y rodeado de verdes e inmensas montañas llenas de frondosos pinos y árboles de maderas preciosas, atravesado por dos ríos que se unían en el centro de la aldea, estaba quedando como un pueblo fantasma. Ya no existía el auge económico que hubo con el apogeo de la Rosario Mining Company. En 1914, los niños, Pedro de 10 años y Antonia de 6 perdieron a su padre tras una enfermedad pulmonar de las que usualmente padecían los mineros. Su madre, María Concepción, apenas podía caminar. La artritis le había deformado sus piernas y pies. Antonia Núñez se levantaba de madrugada a moler el maíz y echar las tortillas para la venta y luego caminaba 4 kilómetros de ida y vuelta a la escuela. A su regreso acarreaba la leña para el fogón, asustándose de las culebras, pichetes y gusanos que encontraba en el monte. Con tantas obligaciones en su hogar, ya no podía ir a la escuela. Llegó hasta segundo grado. Cuando ella tenía 12 años, Pedro su hermano se suicidó, a raíz d...