Cosas del español (81): TRABAJO, HUELGA Y JUBILACIÓN
Gran huelga obrera en 1954, El Progreso, Honduras.
Existen asociaciones semánticas entre voces sin relación etimológica. Difícilmente podrían encontrarse conceptos tan alejados como trabajo y juerga, como corrobora su etimología. La segunda de las voces, cuyo significado es ´jolgorio, jarana´, en su primera inclusión en el diccionario académico -en la decimocuarta edición, de 1914- remite a huelga, ´recreación que ordinariamente se tiene en el campo o en un sitio ameno´ (el paso de huelga a juerga se produce mediante la aspiración reforzada de la h y la confusión de la l y la r en posición implosiva, fenómeno usual en algunas áreas meridionales de España). Esta acepción esta hoy en desuso. Primordialmente huelga significa en la actualidad ´interrupción colectiva de la actividad laboral de carácter reivindicativo´. Entre la juerga y el trabajo se encontraría la huelga, sustantivo derivado de holgar, del latín tardío follicāre (´respirar, soplar´), que significa ´permanecer ocioso´, pero también ´recuperar el aliento tras un esfuerzo o un trabajo´.
Hay que recordar que en la tradición judeocristiana el trabajo se percibe como castigo divino. Su etimología parece confirmarlo. El verbo procede del latín vulgar tripaliāre, que quiere decir ´torturar´, vocablo que, a su vez, deriva del latín tardío tripalium, ´instrumento de tortura compuesto de tres maderos´. En el actual diccionario académico, trabajo hace referencia, casi siempre en plural, a ´penalidad o tormento´. Con el trabajo se relaciona el negocio, del latín negotium, donde es clara la presencia del termino otium (´reposo, descanso´) y el adverbio negativo nec. Literalmente, el negocio es el ´no ocio´. El día laborable se denominaba en época romana dies negotiosus.
El verbo opuesto a trabajar es el verbo jubilar(se). Su sentido de ´cese de la actividad laboral de una persona´ procede de la voz latina iubilāre (´lanzar gritos de júbilo´), que acusa la influencia de jubileo, ´festividad celebrada cada cincuenta años´, ya que la jubilación se otorgaba tras cincuenta años de servicio.
(Fuente: Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, págs. 203 y 204).

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