Cosas del español (96): LA INFLUENCIA DE UN GIGANTE: EL ESPANGLISH
Lógicamente, el origen de la comunidad de hablantes establece particularidades en la utilización de giros y vocablos. El espanglish de Miami, donde existe un elevado porcentaje de emigración cubana, no es igual al de California, estado con alta presencia de mexicanos, o el de Nueva York. Cabría hablar, también, de un espanglish en Puerto Rico, Estado expuesto a una creciente influencia norteamericana.
A veces, inglés y español coexisten en la frase, y se intercalan, en pugna por ganar la partida el uno al otro (Tell me, ¿tienes frio?; Me hace falta otro closet en el flat), con independencia de la extensión del enunciado (I´m sorry, but I couldn´t attend your lectura porque a la misma hora tenía un examen, pero I Will arrive for the meeting tomorrow). Es la denominada «alternancia de códigos», expresión derivada de code switching -en espanglish, switchear-.
Frente a estos préstamos puros o alternancias, existen vocablos mixtos o adaptados. Es lo que sucede en tripear, del verbo inglés to trip (´derribar, hacer caer´), en frizar, de to freeze (´congelar´), o en chiriona (´tramposa´), de to cheat (´hacer trampas´). En otros casos se adapta directamente la fonética inglesa a la ortografía española, lo que genera términos como motosaika, de motorcycle (´motocicleta´), o troca, de truck (´camión´).
No es extraño que una palabra española incorpore un significado procedente de otra del inglés -significado que en origen le es ajeno-, originándose un falso amigo por semejanza de ambos vocablos. Es el caso de hacer apología y to apologize, ´disculparse´. Otro fenómeno característico del espanglish es el calco gramatical que lleva a utilizar en orden a en lugar de para por la influencia del inglés in order to, o a preguntar ¿Qué es tu nombre? en lugar de ¿Cómo te llamas?, recurriendo a una traducción literal del What´s your name?
El espanglish cuenta con detractores y partidarios. Entre sus máximos defensores se encuentra el profesor mexicano Ilan Stavans, traductor del primer capítulo del Quijote, que comienza así: «In un placete de La Mancha of which name no quiero remembrearme…».
(Fuente: Nunca lo hubiera dicho, Taurus, Madrid, Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, págs., 242 y 243).
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