Contracorriente: HONDURAS, ¿BANDERA DE CONVENIENCIA?

Juan Ramón Martínez

Hace cuatro años Rusia inició la “operación especial” contra Ucrania. Putin creyó que resolvería el problema de un vecino insolente en unas cuatro semanas. El 24 recién pasado se cumplieron cuatro años de lucha. Y aunque ha ocupado el 19% del territorio de Ucrania, no ha podido doblegar el orgullo y el carácter de los ucranianos. Europa ha entendido que la agresión a Ucrania constituye una amenaza en su contra. Estados Unidos –en la administración de Biden– la consideró una acción peligrosa que ponía en precario la defensa europea.

Europa y Estados Unidos no detuvieron a Putin en 2014 cuando invadió Crimea. Obama vaciló. Putin aprovechó y convocó un referéndum, anexionándose la península. Ucrania incurrió en la falla de confiar su defensa a los Estados Unidos. Entregó el armamento nuclear que había heredado después de disolverse la Unión Soviética. Bajo la promesa que si Rusia la invadía Estados Unidos lo impediría. En su defensa hay que decir que tal desarme se hizo en un clima de optimismo floreciente. Se tenía confianza que el capitalismo que surgió para sustituir el marxismo leninista de la revolución soviética de 1917 produciría una democracia occidental respetuosa de la ley. Estados Unidos sólo dio apoyo; pero no puso fuerzas para impedir la invasión. Y los Estados Unidos ahora consideran la invasión como un problema europeo ante el cual debe mediar. De país comprometido paso a otro mediador.

Las medidas de Europa y Estados Unidos detuvieron a Putin. Pero no permitieron que Ucrania derrotara a Rusia. El hecho que se haya empantanado en una guerra que no ha podido ganar después de cuatro años de lucha –mostrando la incapacidad militar de Rusia-- le ha permitido a Europa y a la OTAN, frenar el expansionismo ruso de Putin. Las medidas económicas impuestas junto al apoyo en armas a Ucrania forman parte de la reacción de occidente en contra del expansionismo ruso. Estas medidas económicas han causado enormes daños a Rusia y le han permitido a EU aumentar su autonomía energética y fortalecer la idea de su independencia aumentando su capacidad para proveer su defensa sin depender de Estados Unidos que en tiempos de Trump ha asumido un carácter que cambia a su gran aliado del pasado; en un dudoso garante de su seguridad en el presente.

Rusia controlando Crimea ha logrado – impedir la salida de los granos y productos industriales de Ucrania, rompiendo además su aislamiento en la comercialización del petróleo. Usando “banderas de conveniencia”, ha conseguido romper el bloqueo a sus embarcaciones cargadas de petróleo que han sido utilizadas para darle algún calor a la economía que se ha visto afectada por el boicot. Entre “las banderas de conveniencia”, está la de Honduras. Hasta hace unos pocos años era una de las naciones que vendía los permisos de navegación – sin inspección y sin mayores requerimientos – a los armadores de todos los países del mundo permitiéndoles el registro de sus barcos a cambio de un puñado de dólares.

Desde 1980 creímos que Honduras había dejado de ser “bandera de conveniencia”. En sus declaraciones del embajador Fourier ha dicho que Honduras ha prestado su bandera para que barcos rusos trafiquen con petróleo permitiendo que Rusia obtenga dinero con que financiar su invasión contra Ucrania.

La Dirección de Marina Mercante no ha hecho las aclaraciones correspondientes. Enrique Reina, el más impopular ex funcionario “zelayista” ha respondido reclamándole al embajador de la UE que use los canales gubernamentales en un intento vano de descalificarlo. A Fourier durante el gobierno anterior no le recibieron sus cartas credenciales en el tiempo correspondiente. Fue la primera acción correctiva de Asfura.

Es probable también que el silencio oficial sea fruto de la falta del titular de la Marina Mercante. No creemos que Asfura no crea importante la denuncia de Fourier. De acuerdo con las declaraciones citadas Honduras ha sido cómplice de una acción delictiva que compromete la imagen del gobierno. De Mel hasta el 27 de enero. Y ahora de Asfura.

Urge que el gobierno dé explicaciones. El anterior fue complaciente con Rusia y en forma extraña, dio la impresión que por “enemistad” con Estados Unidos, no condena un acto militar contradictorio con los intereses hondureños y con las posturas de nación de paz que no respalda agresiones de un país a otro, y menos reconoce la mutilación territorial de otras naciones.

Ahora es la oportunidad de rectificar como corresponde. Y aclarar que no seguiremos siendo “bandera de conveniencia”. Ni cómplices de Rusia.

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