PUNTERO SEMANAL (56)

Número 56

Segunda época — Max Sorto Batres, fundador — Semanario “Patria”, 1962, Olanchito, Yoro.

I

Marlon Ochoa, Consejero del CNE por el PLR ha hecho el ridículo de la semana. Como mariquita, “llora como mujer las cosas no ha tenido la fuerza para defender como hombre”. Los principios. Y cumplir las reglas que le impone el deber. Entre el cumplimiento de la ley, el respeto a la voluntad popular y la obediencia al caudillo, siguió el camino de la obediencia equivocada. Confundió a Mel con la Patria, a Rixi con la bandera nacional, al partido con las instituciones; y a sí mismo con los próceres. En vez de la paz de la república, conspiró con las fuerzas del mal para dañar la democracia. Uso su voto para perseguir a sus compañeras y engaño a quienes creyeron que actuaría como magistrado. Se comportó como un malandrín. Un pendenciero callejero, un delincuente cualquiera arrojando piedras al tejado de las instituciones colectivas. Con sus actos renunció al imperio de la ley, ofendió a todos; y se ganó el castigo que se merecen los delincuentes reincidentes. Ahora está asustado como todos los cobardes. Y para protegerse, usando la misma metodología de su padre espiritual y maestro de todas las malas causas Mel Zelaya, ha pretendido convertirse en víctima. Para de este modo evitar la amenaza cierta del juicio político. Pero no provoca compasión ni respeto. Porque los que le fallan a la ley deliberadamente y en forma calculada como lo hizo Marlon Ochoa, no merecen respeto y menos perdón de nadie, fuera de los miembros de la familia Zelaya.

II

El general en activo Roosevelt Hernández, inesperadamente –en una estrategia rara, de repente fruto de alguna ocurrencia post “medica” de Mel Zelaya– ha salido a la palestra pública atacando al Coronel Ramos -actual G-5 del Estado Mayor– que le ha salido respondón. Develando muchas irregularidades e incluso ha dicho lo que nadie se había atrevido: el enriquecimiento de Hernández, fruto de sus “ahorros” mientras fue el más alto jerarca militar del país. Por ese camino –los que habíamos creído que el general ahora en pijama, encerrado en su casa– se había acogido desde su condición de oficial a disposición a vivir su último año en las FFAA en silencio, ha regresado al escenario político. Además, hablando bobadas, presentando a Mel Zelaya como ejemplo, como una leyenda, un prócer de la Patria, Bolívar de pie; y como alguien al que le debemos discursos, días nacionales y estatuas. Un héroe nacional donde lo que hay es un transgresor de la ley. Pobre general Hernández. Pobre hombre. Estúpido hasta el final. La Academia Militar lo formó para servirnos y defendernos y él, por sus propios caprichos, se volvió “guachimán” de la familia Zelaya, “guardián” de los caudillos y vocero de lo que no quieren que aquí vivamos libres y soberanos, construyendo la patria que nos ordenaron los mayores. Pobrecito militar de cartón, cargado de estrellas falsas, anunciador de desgracias y pontífice de las peores causas contra Honduras. Pobrecito general que es usted.

III

Asfura, parece que no termina de colocar personas de su confianza –la mayoría desconocidos para la opinión pública– y empezando a mostrar algunos flancos para las inevitables críticas que todo régimen está sometido. Y ahora mucho más por la irrupción brusca e irregular de las redes sociales que no solo permiten el desahogo de los resentidos sino que además el ejercicio de las mentiras más frescas. Se le reclama que solo haya puesto mayoritariamente desconocidos. Que no haya reducido el gobierno. Y que instituciones que debió suprimir las está reactivando nombrando personas que se imaginan que participan en el poder. Por supuesto Asfura es un mejor gobernante que Xiomara y Mel juntos. Se nota que está al mando, que trabaja intensamente y que busca –poco a poco– comunicarse con todos los sectores del poder nacional. Ha empezado con los empresarios del COHEP y la Cámara de Comercio de Cortés –confirmando que este gobierno es pro capitalista y pro empresa privada– y con los dirigentes de la influyente Asociación de Medios de Comunicación. Asume tareas y responsabilidades. Ha efectuado dos sesiones de trabajo con sus ministros. En menos de un mes, ha hecho mejor trabajo que en el mismo periodo dejaron de hacer Xiomara –la desafortunada– y Mel su asesor, el menos calificado de toda la historia para orientar a una gobernante novata y distante de su pueblo.

IV

Trump, nos ha salido con un sábado 7. En vez de una alianza económica para mejorar nuestras economías y dar dinamismo a la producción del empleo, nos ha salido con una alianza militar contra los carteles. Sin incluir a México, el reino de los Carteles de la Droga. Es decir que ha colocado sus objetivos nacionales, por encima de los objetivos de los países miembros. Un emperador que no le hace chiquitas a los que cree inferiores. Algunos como Bukele y Milei, están rendidos. Otros como Chávez y Asfura deben estar sorprendidos. No saben cómo reaccionar. Y así con las cosas para Trump. Antes que la política están los negocios porque parte del supuesto que los demás países –incluidos los representados en la Cumbre de Florida– se han aprovechado de la bondad de los Estados Unidos. Si revisará las cifras –las de verdad– descubriría que los aportes de los países allí reunidos con él, han contribuido económicamente más que los Estados Unidos ha apoyado en términos de desarrollo en el mejoramiento de las vidas de los pueblos del continente. Creíamos que Trump imitaría más a John F. Kennedy que a Teddy Roosevelt. Que lástima. Será en otra oportunidad.

V

El Congreso ha mejorado mucho. Redondo le hizo mucho daño y lo desfiguró, de modo que el poco orden que ha introducido Zambrano constituye un gran avance. Pero no es suficiente. Todavía hay desorden en el hemiciclo. Los suplentes siguen gravitando como aves carroñeras en los alrededores de forma que el Congreso luce congestionado. Algunos diputados se levantan de sus asientos sin permiso. Hablan con otros mientras sus compañeros están en el uso de la palabra. Y en el colmo, el diputado más pequeño del hemiciclo Fabricio Sandoval –el del departamento de Valle– deja su curul, se para y habla desde el pasillo central, dirigiéndose al Presidente del Congreso. En un irrespeto que creíamos que no volveríamos a ver. Pero claro, este joven salió de la Facultad del Tumulto de la UNAH. Es un doctor en revueltas e irrespetos y togado de las malacrianzas.

VI

El informe –muy retrasado, por cierto– de la Unión Europea sobre las elecciones del 30 de noviembre de 2025, ha sido contundente. Nada de fraude electoral. Los resultados muy contundentes. El estrecho margen entre Asfura sobre Nasralla confirmado plenamente. De modo que el problema de Mel –que carga sobre la espalda las últimas escarchas de sus inventadas glorias de gran conductor– es que ahora no podrá nunca jamás, levantar la bandera de víctima. Perdió el poder porque el pueblo le negó la continuidad a su candidata impuesta, no contó con el respaldo de los venezolanos para revertir los resultados y se encontró desafortunadamente  para él –que tiene la fama de gran manipulador de las mujeres a las que les da flores y les hace creer que tienen el poder cuando no pasan de ser sus “sirvientas mal pagadas”– con dos mujeres muy valientes en el CNE electoral –que con el apoyo de la Unión Europea– dieron los resultados en tiempo, forma y dentro de la ley. No conto con Johel Zelaya, que fue vacilante e incompetente. No las pudo detener. Marlon Ochoa se le quedo dormido. Y ni siquiera sabía dónde estaban refugiadas redactando el acta del Escrutinio General. No pudo crear las “condiciones objetivas” para dar el Golpe Electoral que tenía planeado el caudillo de Lepaguare, la leyenda de Roosevelt Hernández.

VII

No es fácil comprender la política hondureña. Tiene mucho de rastrera, personal, visceral, infantil y putrefacta. Por ejemplo, la pelea pública entre Pepe Lobo y Juan Orlando Hernández Alvarado. Los dos expresidentes. Compañeros diputados. Uña y mugre durante un tiempo. Ahora se han bajados los canastos. No se entiende –sino es desde la especulación— por qué están aireando diferencias personales por todos conocidas. La pregunta obligada: ¿que buscan”. Tanto el uno como el otro, no tiene fácil respuesta. Aparentemente Lobo Sosa quiere apoyar a Asfura para impedir que JOH regrese al país, porque temen que –igual que Mel en su tiempo– regrese e incapacite a Asfura para continuar con el ejercicio autónomo del gobierno. JOH, sabemos que entiende que su figura es controversial, que no hace bien a su causa buscar mediante una discusión interna, un juicio justo de parte de una ciudadanía que lo ha condenado, al margen de las irregularidades del proceso, peculiar en los Estados Unidos; que todos sabemos que fue “respaldado” por testigos interesados en mentir para hacerle daño y lograr que les rebajaran las penas. Lobo, aireando el comportamiento de sus hijos y mostrando como padre y esposo afectado, la falta de lealtad y solidaridad de JOH para con él, no ayuda sino a los enemigos del PN y favorece a Mel. JOH exigiendo que le perdonen en este momento no logra nada en su favor. Este es el momento de unidad. No hay que hacer del escenario político un tribunal de justicia. Eso no es bueno para nadie. Menos para el gobierno de Asfura. Y tampoco para Honduras. Parafraseando a Pepe Lobo en sus momentos de hombre calmado y de unidad hay que recomendarles: “calladitos se ven mejor”.

VIII

Johel Zelaya, está muy activo. Se mueve discreto y calculador. Con el ojo tapado como si fuera medio pirata quiere que le perdonen su complicidad en el boicot electoral con el cual Mel Zelaya pretendía dar un golpe contra del estado y prolongar por dos años más el mandato de su mujer Xiomara la mejor mandadera que ha tenido jamás el ejecutivo nacional. La última jugada suya es el nombramiento del General Ramiro Muñoz, castigado y ofendido por Roosevelt Hernández, como zar de las drogas. Es sorpresivo el nombramiento. Tiene varios mensajes. Calmar a los diputados liberales y nacionalistas. Y, por otro lado, mandar un mensaje que está dispuesto a permitir el ejercicio de venganzas por parte de Ramiro Muñoz, con tal que se le crea que ha dejado de ser mandadero de Mel –en el que nunca creyó—y que solo hizo lo que hizo por su naturaleza de mandadero aplicado y servicial. Pero que, de ahora en adelante, incluso él está dispuesto a ayudar a demostrar que Marlon Ochoa mintió y que el tema de los audios él tiene la forma como demostrar que son falsos. Y que, si tiene que sacar de la cama de hospital a Carlos Zelaya, lo hará para que le crean y no le sometan a Juicio Político. Teme que lo corran como gato asustado. Es decir que confirma que el que traiciona una vez, traiciona siempre con tal de salvarse.

IX

La enfermedad de Carlos Zelaya ha provocado diversos comentarios. Algunos sensibles creen que la justicia divina tarda; pero siempre llega matemáticamente. Otros más hipócritas del diente al labio, ruegan por su recuperación. Pero hay otros que dicen que la enfermedad es otra patraña para evitar la extradición que Estados Unidos quiere ejecutar como inicio de la campaña en contra de los carteles activos del narcotráfico en Honduras. Y los Zelaya igual que Roosevelt Hernández, están en la lista, porque el viaje que hicieron a Venezuela, nadie se los perdonará jamás. Menos Laura Dogu, que ahora en Venezuela, tiene más acceso a documentos incriminatorios de los Zelaya y los Hernández. Especialmente en momentos en que sus amigos de allá: Diosdado Cabello y Padrino López, están en la mira de los interventores gringos en Venezuela. En efecto, Laura Dogu, la misma que le impidió a Mel en Honduras salirse con la suya, está en Venezuela, frenándole el paso a los chavistas. Y esto hay que valorarlo.

X

Ramiro Muñoz, fue despedido y se fue –lamentándose en privado— como perro escaldado, pero sin aullar, sin soltar prenda. Sin poder negar que Roosevelt Hernández le había traicionado, no solo terminándole su carrera militar, sino que, además, logrando que Mel lo despidiera en forma infamante y traicionera. Ahora, veremos si tiene el valor de compartir lo que sabe y procede en contra de Hernández y de la red que desde las FFAA se dice que montó para apoyar las acciones del cártel de los soles que, desde Venezuela, transportaba droga hasta los Estados Unidos. Hay que esperar. Por sus antecedentes, no hay que esperar mucho. Tiene habilidad para amenazar a los soldados y a sus padres; pero carece de la hombría de morir por la verdad y por servir a Honduras. Es un burócrata uniformado. No tiene cara de hombre noble y comprometido, mucho menos el carácter de un patriota comprometido con la verdad. Sabe que le basta quedar bien con Johel Zelaya, que está enterado que Ramiro Muñoz es pólvora mojada. Gallinaza. Pero que le puede servir para engañar a los diputados liberales especialmente.

XI

Mel Zelaya no está sorprendido. Conoce a los traidores como a sí mismo. Mel es el hombre que más traiciones ha cometido en la historia política hondureña. Lo que le están haciendo a él, organizando movimientos para desplazarlo de la dirección de su partido, él lo hizo contra el Partido Liberal. Ha tenido que aceptar el nombramiento de uno que no escogió para Jefe de Bancada del PLR en el Congreso Nacional. Aceptar que se organice otros movimientos, no le ha sido difícil. El problema es que sea fruto del desgaje de una parte de su grupo central, el único y más fuerte y que, además, se unan con Rasel Tome, eso le provoca náuseas. Sabe que su movimiento no aguantara cuatro años en la llanura. La mayoría de sus seguidores tienen vocación de empleados públicos y no están preparados para vivir fuera del presupuesto, de modo que no tiene otra alternativa de morir en la puerta de su casa en Catacamas, pidiendo saludos de los transeúntes o en la soledad de una cárcel en los Estados Unidos. Tiene la suerte de que todavía puede escoger. Pero antes tendrá que dar cuentas de la forma que ha gastado la deuda política. Sabe que nunca firma, nunca se compromete. Siempre pide las firmas de otros y comprometa a los demás. Está seguro que saldrá bien. No tanto su colega y aliado del alma Salvador Nasralla, que no sabe nada de administración. Además, carece de la picardía de los pandilleros olanchanos con los que él – Mel Zelaya -- se doctoró en su juventud.  

XII

En las redes sociales –más dominados por los desafectos con Estados Unidos que otra cosa– usan la traducción del discurso de Trump a los presidentes en el lanzamiento de la Alianza para las Américas, diciéndoles a sus colegas que él no habla ese “estúpido” español. Que no tiene tiempo para aprenderlo. Y que no le importa. Porque le basta tener un buen interprete. Por mas mal educado que sea el gobernante de Estados Unidos no creemos que haya usado y tratado de estúpido al idioma español. Debe ser otra frase coloquial del inglés, que el traductor no entendió muy bien. Un anfitrión no trata así a sus amigos o socios. De repente debió decir difícil, incómodo, complejo idioma. Por lo que hace falta que alguien aclare la traducción. La Cancillería hondureña puede ayudar en este sentido porque la alianza con Trump puede afectar mucho a Asfura si no se cuidan bien los detalles. Una traducción mal intencionada puede hacer mucho daño. En este caso no se trata de salvar del ridículo a Trump –que poco le preocupa hacerlo– pero sí evitar que se ofenda al español que no tiene la culpa que Trump –que tan inteligente se cree– no lo haya aprendido viviendo en una zona en donde su uso es tan privilegiado y tan sonoro por parte de la primera minoría de los Estados Unidos. Más de 47 millones de hablantes.

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